Con motivo del 15º aniversario de la declaración del flamenco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, Vogue España ha reunido en Sevilla a 28 mujeres fundamentales del arte jondo para protagonizar la portada de su número especial de diciembre. Un encuentro histórico que reúne a maestras consagradas, voces emergentes y jóvenes promesas, todas representantes de una diversidad estética y generacional que define el presente del flamenco.
Entre las nuevas generaciones destaca Claudia La Debla, bailaora del Ballet Flamenco de Andalucía, que asegura encontrarse en plena búsqueda personal: «Estoy en un proceso de autodescubrimiento. Ya no soy una niña, ahora estoy empezando a ser una mujer». También la jovencísima Irene Olvera, de solo 16 años, vive esta experiencia con emoción: «Estas experiencias hacen que mi adolescencia sea algo mágico».
La cantaora Rocío Luna, Lámpara Minera 2023, subraya la energía colectiva del encuentro: «Cuando trabajo con mujeres, siento una energía especial, tranquila y muy bonita». Y la extremeña Zaira Prudencio, bailaora de 20 años, celebra la fraternidad generacional: «Nos apoyamos un montón entre todas de una manera muy bonita».
Desde la misma imagen portada, la cantaora Encarna Anillo pide «que no se pierdan los cimientos». Y añade: «El flamenco es la expresión de un pueblo, de todas las emociones del ser humano a través del cante o del baile. Ese es su origen y a veces, cuando entra la industria, se diluye».
El reportaje reúne también a figuras históricas que han marcado el devenir del flamenco contemporáneo. Manuela Carrasco, icono del baile, habla del momento vital que atraviesa tras la muerte de su compañero Joaquín Amador: «Estoy aprendiendo a vivir una nueva vida». Esperanza Fernández recuerda con emoción el día en que la Unesco reconoció el flamenco: «Fue una celebración increíble».
La veterana Encarnación Fernández, doble Lámpara Minera, recuerda sus inicios en un mundo dominado por hombres: «Con 15 años me presentaron a un festival y nada más que había hombres cantando. Y la única niña, yo». Y Cristina Hoyos, una de las grandes referencias internacionales del baile, repasa con humor una carrera que la llevó a conquistar teatros como la Ópera de París.
El reportaje pone de relieve la extraordinaria diversidad creativa del flamenco actual. La cantaora La Fabi denuncia la precariedad que sigue afectando a muchas artistas: «Me gustaría que las que cantaran flamenco bien de verdad estuvieran millonarias. Esto que hacemos no está pagado con nada».
«El especial de la revista Vogue subraya la vigencia, profundidad y pluralidad del arte jondo, al tiempo que reivindica el papel central de las mujeres flamencas. Un homenaje que vuelve a recordar al mundo que el flamenco continúa siendo una forma de vida, un legado en movimiento y un arte sostenido por voces y cuerpos que no dejan de crear»

Otras artistas reivindican la creatividad y la fusión. María Marín, guitarrista y cantaora, explica: «Nos faltan referentes femeninas que se acompañen a sí mismas tocando». Lela Soto reflexiona sobre su propio puente generacional y musical: «Soy una chica joven y todo lo que he escuchado es música de los noventa y los dosmiles. Ese es un terreno muy fértil para la fusión».
La presencia internacional también tiene su espacio con bailaoras como Lori La Armenia, que afirma: «Entre la maternidad y la madurez del cuerpo, cambia tu forma de bailar. Vuelves a lo esencial». O la chilena Florencia Oz, artista revelación del Festival de Jerez: «El flamenco trabaja directamente con las emociones… No tienes que haber nacido aquí necesariamente».
Muchas de las participantes atraviesan etapas vitales intensas. Aurora Vargas afronta el duelo por la muerte de Pansequito, pero continúa defendiendo el cante y el baile con la misma entrega: «A la vida hay que agarrarse». María Terremoto, por su parte, acaba de presentar Manifiesto, un álbum marcado por el recuerdo de su padre: «Mis hijos me han dado la fuerza para seguir luchando y reivindicándome».
La jerezana Gema Moneo, tras ser madre de su segundo hijo, habla de un nuevo equilibrio: «Ahora intento disfrutarlo todo: mi espacio personal y el artístico». Y Inés Bacán sintetiza toda una vida dedicada al cante: «Todas las penas que yo tenía, las echaba cantando. Para mí, es como respirar».
Esta reunión, tan poco frecuente por la agenda de todas, fue celebrada incluso por artistas veteranas como Concha Vargas, que señaló: «Esto lo ha conseguido la Vogue». La revista logra así capturar un retrato coral de las mujeres que hoy sostienen, expanden y transforman el flamenco.
En conjunto, el especial subraya la vigencia, profundidad y pluralidad del arte jondo, al tiempo que reivindica el papel central —histórico y actual— de las mujeres flamencas. Un homenaje que, quince años después del reconocimiento de la Unesco, vuelve a recordar al mundo que el flamenco continúa siendo una forma de vida, un legado en movimiento y un arte sostenido por voces y cuerpos que no dejan de crear. ♦






































































