Cádiz hace justicia una vez más con Juanito Villar. En 2024 se le nombró Hijo Predilecto y desde el miércoles 10 de septiembre el maestro de los cantes gaditanos disfruta de un monumento en su honor obra del escultor Manuel Jesús Sánchez Parra, que, por cierto, se mostró muy contento del resultado “después de un año de trabajo en compañía de la familia de Juan”.
Fue una noche muy especial y así lo contamos #DesdeDentro. Imagínense ustedes que os dicen que en una tarde de septiembre de 2025 se rencontrarían en la entrada de La Caleta, donde está la Peña Juanito Villar, Paco Cepero, Rancapino y el propio Juanito, protagonistas indiscutibles de una época del cante de Cádiz y Los Puertos. Pues eso pasó. También estuvieron otros ilustres de la Tacita de Plata como Rebujina, inseparables, Carmen Ledesma, Caracolillo de Cádiz, Rancapino Chico, May Fernández, los hermanos Encarna y José Anillo, Edu Guerrero, María Moreno, Nonito Reyes, Patricia Valdés, Antonio Moya, Juanelo…
Lágrimas en los ojos, sonrisas, buen rollo, armonía, alegría. Juanito Villar, que acaba de aterrizar de Japón, “donde he estado de bien para arriba”, estaba de celebración. Eran los ocho de la tarde cuando comenzaba a calentarse el ambiente y el Paseo Fernando Quiñones se animaba con la llegada de rostros conocidos. Pero no fue una inauguración cursi o alejada del pueblo, al contrario. Todo había nacido gracias a la petición popular por lo que los vecinos de La Viña y otros barrios populares de Cádiz fueron los protagonistas. Al son de Gaditano Soy, título que grabó el maestro en 1980 y que se convirtió en un himno (letra y música de Cepero), se descubría el monumento que mira al barrio donde nació Juanito.
«Cuando por fin se reveló la obra, Juanito lloró de emoción y lo contagió a todos. Uno de los grandes rendido en su tierra, con su gente, orgulloso y agradecido. “¿Que nadie es profeta en su tierra? Yo sí lo soy”, me confirmó»

Es una obra en bronce, tamaño natural, con el cantaor sentado en una silla, en traje de chaqueta y corbata, y una expresión doliente de un quejío. Una tela roja lo cubría mientras en un escenario lateral se daban las palabras oportunas de personalidades institucionales, como el alcalde Bruno García, el escultor, el flamencólogo Félix Rodríguez Gutiérrez o la hija del cantaor, que solo tuvo palabras de agradecimientos. Cuando por fin se reveló la obra, Juanito lloró de emoción y lo contagió a todos. Uno de los grandes rendido en su tierra, con su gente, orgulloso y agradecido. “¿Que nadie es profeta en su tierra? Yo sí lo soy”, me confirmó.
Cepero y él se abrazaron. El público apenas lo dejaba respirar porque querían todos darle la enhorabuena. “En vida, así se hacen las cosas”, se escuchaba a cada momento. Y es así. Juan es uno de los referentes de los últimos cincuenta años, nacido en 1947 tiene una discografía tan rica como amplia, con más de veinte discos que algunos de ellos fueron records de ventas. Dímelo, Se fue el amor, Que cara más bonita… por citar algunos de esos éxitos que sonaban en todas las casas donde el flamenco gustaba.
¡Viva Juanito Villar! Que seguirá yendo cada mañana a la terraza de su peña, saludando a sus seguidores, tomándose su cervecita con Rebujina y compañía, con su monumento a unos metros de donde nació, donde están los de Fernando Quiñones y Paco Alba… Cultura. ♦















































































