La programación del Festival de la Mistela 2025, en Los Palacios y Villafranca (Sevilla), destaca por su cuidada selección y por incluir artistas de las diversas corrientes flamencas que habitan este universo. Sin duda, atienden a la manifestación de su diversidad y a colmar el gusto de un público que se ha convertido en núcleo heterodoxo de un arte centenario que avanza entre las más actuales vanguardias. Y no solo en el cante, también lo hace en la guitarra, el baile y en lo instrumental. Para la noche del viernes, el Teatro Municipal Pedro Pérez Fernández anuncia la actuación de la trianera Rosario La Tremendita y Dani de Morón, quienes presentan el espectáculo Tránsito (Huyendo del ruido), acompañados a la batería por Manuel Reina.
Como bien comentó la propia cantaora, ella se mueve en un binomio que le da la vida y la muerte, al mismo tiempo que le da el placer de cantar. Flamenca por herencia familiar, autora y artista por amor al arte, transita desde la musicalidad, la fusión y la hibridación de diferentes estilos, Anoche lució sus dotes como cantaora, jazzista y funky. Sus composiciones musicales no dejan insensible al público que la sigue de cerca, pues en sus treinta y tres años de carrera ha demostrado una evidente evolución hacia formas personales con una desgarradora capacidad comunicativa. Es la música el canal, el flamenco el basamento y ella la melodía cantada y tocada, pues su bajo siempre la acompaña.
Hay quien afirma que ella es un puente entre el pasado y el futuro, afirmación que me cuesta aceptar. Ante su espectáculo, me encuentro con una Tremendita que hace presente en todo momento la verdad vivida. Nos acuna con su voz melosa y enérgica al mismo tiempo. Ella no necesita alardes, sólo canta lo que siente, tal como lo vive y sin ambición de impresionar. Ya su música es suficientemente atractiva como para convencer y cautivar o salir tarareando de la sala los tangos con los que cerró el concierto.
Hace falta un gran conocimiento de los palos flamencos para ser capaz de meter en clave de rock heavy una soleá, una toná, o unos tientos, con la facilidad con que ella los hace, y con la seriedad y la calidad musical que esos cantes exigen. Si esto no fuera extremadamente difícil, cualquier músico cantaría flamenco sin perder esos cánones básicos sobre los que todos distinguimos los cantes. Ella sí es capaz de llevar una milonga al mismo nivel que una exitosa balada. Suena una bambera, canta las bulerías que le enseñara su abuela y suenan tangos.
«Hace falta un gran conocimiento de los palos flamencos para ser capaz de meter en clave de rock heavy una soleá, una toná, o unos tientos, con la facilidad con que La tremendita los hace, y con la seriedad y la calidad musical que esos cantes exigen»

En una esquina, sobre una tarima Diego de Morón, solo, con su guitarra, admirable y exquisito en el toque, cómplice sin ambages de la cantaora, sus seis cuerdas son vocales para mantener una conversación con el cante que le pide y le exige cada vez más cercanía, más complicidad, más disrupción. Existe una comunión en lo tradicional, en lo abstracto y en lo contemporáneo de este espectáculo.
En la otra esquina del escenario, a la izquierda, sobre tarima también se alza imponente la batería de Manuel Reina, el tercer músico de alta dimensión que acompaña a la Tremenda. Representa la tercera pata de esta trío band que indiscutiblemente utiliza la música para gozar, para sentir, para vivir la libertad en sus composiciones, porque son libres cuando crean. Reina tiene en sus baquetas el don del compás, y la Tremendita lo busca para convertir una fracción de tiempo en un torbellino de notas golpeadas con tremendo gusto.
En el escenario las luces nos recuerdan un imponente concierto de rock, que componen los espacios, adaptado a las dimensiones del escenario. Del negro a la niebla y al juego de luces, las cortinas de humo, las cenitales que proyectan algo divino a la escenografía, que transforman la atmósfera en colores y claroscuros donde los artistas se acercan y alejan a una audiencia que observa y disfruta silenciosa del espectáculo. Algún ole se deja oír en las filas de butacas. El resto observa en silencio y siente el mensaje en su individualidad.
El espectáculo Tránsito “Huyendo del ruido” viene con un profundo mensaje que la tremenda Tremendita nos relata con esa tranquilidad que la sostiene en el escenario, sin dudas. El tránsito que toda artista vive durante su carrera buscando la esencia de la creación. Un camino lleno de obstáculos que pueden desaparecer en un segundo, de la misma manera que construyen un muro que no deja ver al otro lado. La obra es una charla introspectiva con ella misma, con su vida, sus éxitos, sus dudas y sus obras. Son muchos años en los escenarios y, sin embargo, la creadora aún necesita ordenar sus adentros para formar el caos afuera y entregar lo que todavía no ha llegado al final. Esa eterna búsqueda hacia el summum de la inspiración creativa.
Un tránsito huyendo del ruido que culminará en la edición de su nuevo disco aún en gestación, ya a punto de ver la luz, y pleno de libertad.
Ficha artística
Tránsito (Huyendo del ruido), de Rosario La Tremendita y Dani de Morón
Festival Flamenco La Mistela de Los Palacios
Teatro Municipal Pedro Pérez Fernández, Los Palacios y Villafranca (Sevilla)
17 de octubre de 2025
Cante, Guitarra y Bajo eléctrico: Rosario La Tremendita
Guitarra: Dani de Morón
Batería: Manuel Reina








































































