La bailaora japonesa Kotoha Setoguchi (Yokohama, 1995) se suma desde su residencia en Sevilla al equipo de ExpoFlamenco como colaboradora y embajadora cultural encargada de las relaciones públicas con Japón. Su misión será dar voz al país nipón en el mundo del flamenco, traduciendo artículos y estrechando los lazos entre ambas culturas a través de esta plataforma.
Con su experiencia artística y lingüística, Kotoha aportará un enfoque fresco y comprometido para fortalecer la difusión del flamenco en Japón y enriquecer el diálogo cultural entre ambos países a través de la plataforma ExpoFlamenco.
Kotoha Setoguchi aporta a la tradición flamenca un estilo personal lleno de fuerza y elegancia. Se ha formado junto a destacados artistas como Pepe Torres, Gema Moneo, Luisa Palicio y El Oruco. Actualmente actúa en tablaos y peñas, e imparte clases particulares de baile flamenco.
– Bienvenida a ExpoFlamenco, mi señora. ¿Se siente bien junto a tantos expertos en lo jondo?
– Estoy muy agradecida y contenta de poder formar parte de este gran equipo, pero me intimida un poco trabajar con tantas personas importantes con tanta sabiduría.
– Su papel en este portal global de arte flamenco va a ser darle el lugar que se merece al flamenco japonés. Ahí hay mucha tela que cortar.
– En principio, mis tareas serán la gestión de las cuentas de redes sociales y mejorar la traducción de la página con el fin de acercar más al público japonés. Y ser el puente entre la comunidad japonesa y ExpoFlamenco para que no se pierda y que siga creciendo la gran afición que hay en Japón.
– Las redes sociales de ExpoFlamenco en japonés ya están operativas. ¡Lucen deslumbrantes!
– Acabamos de arrancar y todavía estoy haciéndome a ello, pero intento compartir los momentos flamencos que vivo para que sientan el arte de aquí más cercano. Todavía no tenemos muchos contenidos en japonés, pero estoy en ello. Quiero que sean como el punto de contacto para que conozcan el flamenco y ExpoFlamenco.
– Qué gran responsabilidad dirigirse desde la misma Andalucía a los flamenco lovers de Japón, ¿no?
– La verdad es que sí. Siento mucha responsabilidad. Sigue habiendo bastante afición en Japón, pero venir hasta aquí está siendo cada vez más complicado. Tengo la suerte de poder estar aquí de momento, así que intento aprovechar y compartir con la gente de allí.
«Personalmente, creo que no vamos a llegar al nivel de comprensión de la cultura como los aficionados de aquí. Pero eso sí, yo nunca falto el respeto al flamenco ni a los flamencos. Espero que nos entiendan y nos respeten sin importar de dónde venimos»
– Charlemos de baile. De su baile. El periodista Kiko Valle escribía esto tiempo atrás en el presente portal tras una actuación suya en Torres Macarena: «Kotoha demostró una vez más que no importa que se nazca en Japón si se tiene el corazón flamenco, porque bailó acompasá, con gracia y luciéndose en unas cuantas recogías, ya fuera por alegrías o en la solemnidad de una soleá vibrante donde paseó y se paró como se debe. Le echó reaños al asunto pisando fuerte. Regaló un braceo elegante, movió bien el vestío y supo poner el gesto que le corresponde a cada palo, sabiendo lo que hacía y entregándose con la responsabilidad que pertenece…». ¿Cómo se le quedó el cuerpo al leer eso?
– Siempre me hace mucha ilusión recibir un buen comentario, pero al ver un artículo de Kiko en el portal con mis fotos y todo me quedé superagradecida y contenta, y sentí que estoy yendo por el buen camino en el baile.
– Buen momento para recordar cómo llegó usted al baile flamenco.
– Empecé con cuatro años en Japón. Por aquel entonces había un boom de flamenco en mi país. Un día vi en la tele a artistas famosos bailando flamenco y me interesó. Eso dice mi madre, la verdad es que no me acuerdo muy bien. A mí de niña me gustaba mucho bailar y cuando empecé con el flamenco me enganché del tirón.
– ¿Cómo se definiría como bailaora?
– Nunca me atrevo decir que soy una bailaora. A mí me gusta el flamenco y me gusta bailar, e intento hacerlo bien. Intento ser aficionada al flamenco antes que bailaora.
– ¿Cuáles son sus referentes en el baile flamenco?
– Me gustan todos los antiguos, los clásicos, porque cada uno de ellos era muy personal. Creo que los que más he seguido son Manuela Carrasco, Angelita Vargas, Carmen Amaya y Farruco. De los actuales, Miguel Ángel Heredia y El Oruco son dos pilares de mi formación. Y muero con Gema Moneo.
– Ya se atreve usted como docente de tales menesteres.
– La verdad es que me cuesta mucho trabajo enseñar y sigo creyendo que no tengo bastante conocimiento para poder dar clase. Pero cuando estuve en Japón la última vez me atreví a organizar unos cursillitos, porque quería compartir lo que me habían enseñado. De las pocas clases que he dado, las personas que asistieron se quedaron contentas.
«Es verdad que cuando lo ves desde fuera el flamenco se ve más exótico y atractivo. Pero yo diría que cuando lo ves de cerca y lo vives, es aún más bonito. Cuando empiezas a conocer la profundidad y la inmensidad del flamenco, uno no puede no respetar esta cultura»

– ¿Ha sentido en algún momento los prejuicios de ciertos aficionados o de otros profesionales por ser quien es y venir de donde viene? ¿O quizá esa etapa irrespetuosa ya ha sido felizmente superada?
– Desafortunadamente me sigo enfrentando con los prejuicios, yo diría que diariamente. Siempre se ha dicho que los japoneses son muy aficionados y que es donde se genera dinero, y por eso nos respetan: casi siempre con un poco de interés. Yo personalmente creo que no vamos a llegar al nivel de comprensión de la cultura como los aficionados de aquí ni mucho menos. Pero eso sí, nunca falto el respeto al flamenco ni a los flamencos. Espero que nos entiendan y nos respeten sin importar de dónde venimos.
– ¿Se ve más guapo el flamenco cuando se le mira desde fuera? ¿Se le respeta más?
– Quizás es verdad que cuando lo ves desde fuera se ve más exótico y atractivo. Pero yo diría que el flamenco es un arte que hay que verlo desde dentro, y cuando lo ves de cerca y lo vives es aún más bonito. No sé si todos piensan igual, pero yo personalmente creo que cuanto más se conoce más se respeta. Cuando empiezas a conocer la profundidad y la inmensidad del flamenco, uno no puede no respetar esta cultura.
– Para terminar, no le voy a mencionar eso tan manido que se le pregunta siempre a todos los flamencos japoneses sobre por qué en este gran país gusta tanto el arte jondo. Bueno, lo he pensado mejor. Sí se lo pregunto.
– Es un misterio y hay muchas teorías. Yo también he ido cambiando mi teoría. Ahora pienso que, aunque no entiendas el idioma, la música transmite mucho. Nuestra sociedad es tan rígida y tan fría, y hay muchas obligaciones, restricciones, deberes en nuestra vida diaria. El flamenco es mucha emoción, nos deja expresarnos libremente. Y es algo tan diferente que nos ayuda a desahogar. Creo que es la razón por la que nos fascina tanto este arte. ♦
Misión de ExpoFlamenco
Con el fichaje de Kotoha Setoguchi y el norteamericano Tyler Barbour, la marca global ExpoFlamenco refuerza su posicionamiento como la gran voz del flamenco en el mundo, la primera y única plataforma que reúne en un solo lugar de la Red todo lo que da vida a este arte: noticias y entrevistas, academia de formación, TV, pódcast, tienda y comunidad.
ExpoFlamenco ama el flamenco y cree en su poder para emocionar, transformar y unir. Por eso lo preserva, lo promueve y lo difunde por el mundo. Fiel a su esencia y movido por la pasión, ExpoFlamenco crea oportunidades y apoya a artistas y nuevos talentos, conectando comunidades a través de las fronteras. Su misión es celebrar, proteger y expandir el flamenco para que siga inspirando a las generaciones de hoy y del mañana.





































































