Hace poco comentábamos un grupo de compañeros que el trono de la guitarra flamenca, de haber existido alguna vez, ya no sirve para establecer un ránking en esta disciplina. La jerarquía que parecían imponer los grandes maestros de antaño ha dado paso a una amplia biodiversidad, en la que muchos músicos talentosos van haciendo su camino sin competir los unos con los otros, contribuyendo al enriquecimiento colectivo de este arte. Eso nos permite disfrutar de un momento de ebullición en el que conviven Antonio Rey y Alejandro Hurtado, Yeray Cortés y Jesús Guerrero, Vicente Amigo y David de Arahal, Dani de Morón y Rycardo Moreno, Diego del Morao y Canito… Y muchos más, sin olvidarnos de las mujeres que también van abriéndose paso por méritos propios.
En este promiscuo y burbujeante panorama aparece un artista como José Almarcha. Natural de la muy flamenca villa de Tomelloso (Ciudad Real), la misma que llevaba por bandera nuestro añorado Félix Grande, tiene ya tres discos en el mercado. El Teatro Moderno de Chiclana acogió este miércoles 28 de enero la presentación del último de ellos, Un nuevo paseo, a modo de inauguración del Festival Jambá. No es nada extraño que un creador flamenco abra un ciclo de jazz, como tampoco es casual que Almarcha aluda a la idea del paseo –tan presente en la literatura, de Robert Walser a Henry David Thoreau– para titular un ramillete de composiciones que invitan al disfrute y la contemplación de paisajes sonoros.
Desde la salida a escena y una primera, sugestiva mezcla de temas antiguos y nuevos a modo de presentación, Almarcha se revela como lo opuesto a esos guitarristas tiránicos que necesitan subrayar su protagonismo. Por el contrario, se subordina a la composición, que llega al público como el resultado de un trabajo de todos. Eso no significa que el músico no luzca sus cualidades, como ocurre en la serena taranta A Cata, o el zapateado Cerro picorzo, ambos de su disco Alejandra, o en los caracoles que abren el citado Un nuevo paseo, muy bien acompañados por la guitarra eléctrica de Víctor Guadiana, que, lejos de entrar en conflicto con la sonanta de Almarcha, colorea constantemente su sonido y le aporta una frescura jazzera-rockera muy grata.
«Un paseo tan apetecible para los amantes del flamenco como para los melómanos alérgicos a las etiquetas. Porque lo de Almarcha es, por encima de todo, amor a la música. Deseamos que su camino siga haciéndose, como quería el poeta, a fuerza de andar»

De una idea de Manolo Sanlúcar, según la cual un guitarrista debe beber de la tierra y al mismo tiempo volar libre, toma Almarcha el título de su soleá Raíz y paloma, sin duda uno de los momentos más hondos del recital, seguido de la lorquiana Baladilla de los tres ríos que adopta en sus manos la forma de milonga y zambra, y que contó con Javier Ruibal, el más flamenco de los cantautores que han sido, como artista invitado.
Los músicos acompañantes, que en todo momento habían arropado muy bien a las cuerdas flamencas y desplegado un contenido virtuosismo en sus solos, desaparecieron de escena para dejar a Almarcha solo en la intimidad de la minera. Otro de los grandes momentos de la noche fue la salida a las tablas de Diego Villegas, quien interpretó la balada Tiam con tanta sensibilidad que hizo olvidar a Antonio Serrano, el armonicista del disco. El sanluqueño, justo es decirlo, se ha convertido en un grande de los vientos flamencos, y lo demuestra cada vez que tiene ocasión.
La juguetona farruca Casa del gallego era también la composición ideal para que Lucía Ruibal, compañera de Almarcha, mostrara su mejor baile con derroche de energía y acentos precisos, y dejar el concierto muy arriba para culminar con Venta Borondo, las bulerías del disco Alejandra. Llegaba así a su término un paseo tan apetecible para los amantes del flamenco como para los melómanos alérgicos a las etiquetas, porque lo de Almarcha es, por encima de todo, amor a la música. Deseamos que su camino siga haciéndose, como quería el poeta, a fuerza de andar.
Ficha artística
Un nuevo paseo, de José Almarcha
III Festival de Jazz Jambá
Teatro Moderno de Chiclana, Cádiz
28 de enero de 2026
José Almarcha, guitarra
Víctor Guadiana, guitarra eléctrica y violín
Andre JahJah, piano
Marco Niemietz al bajo
Martha Ramos y Aury Salazar, coros
Guillermo Martinez, batería
Invitados especiales: Javier Ruibal (voz), Diego Villegas (armónica), Lucía Ruibal (baile)








































































































