Han pasado más de seis décadas desde la creación del primer festival flamenco de Andalucía, el Potaje Gitano de Utrera, y siguen tan vigentes como antaño. Cierto es que muchos de ellos han desaparecido, otros han reconducido su estética, su formato y su duración incluyendo actividades culturales durante varios días. Sin embargo, y a pesar de los tiempos que corren, siguen apareciendo nuevos festivales en distintas localidades con las mismas intenciones que los primigenios que hacen acopio del formato, de la estética y del tiempo de duración en esto último, al menos en los de los últimos años que han abandonado la necesidad odiosa de que dure hasta el amanecer como los de los años 80 y 90, que se alargaban hasta las nueve horas de duración. En Santa Fe (Granada) ha surgido una iniciativa público-privada de la mano del Ayuntamiento y la empresa Chipé Producciones que ha querido dar lustre a esta localidad históricamente flamenca en la que reside una excelsa población de buenos aficionados que suelen tener que desplazarse a otros pueblos para ver flamenco. Con el nombre de Festival Flamenco Cuna de la Hispanidad, un cartel de lujo para su primera edición tuvo éxito en lo artístico, no tanto en el público. Desconozco cómo quedó la entrada general, cuántos cientos de aficionados asistieron, pero lo cierto es que por lo diáfano del espacio, el campo de fútbol, sí pudo dar la impresión de no llenarse. Sin embargo, hubo un público respetuoso con los artistas a pesar de haber un ambigú al fondo del recinto.
Abrió la noche quien yo pensaba que estaba reservado para cerrar, por aquello de que las grandes figuras suelen actuar al final. Manuel Carmona Nene de Santa Fe lo es. Puede que no haya tenido el reconocimiento popular en los escenarios que se merece, pero no cabe duda de que es una leyenda viva del cante y hay que decirlo. Cantaor de corte tradicional, mairenista sin reservarse el derecho a otras estéticas, arrancó con una voz portentosa, rasgada pero que atrapa, con una versión personal del Romance de la Mora cautiva, con interludios de recitados entre Pinto y Marchena, algo inusual en su repertorio pero que trató con un gusto exquisito. Sacó del frasco de las esencias los ecos de las entradillas que hacía Chiquetete en los festivales de los años 70, con el permiso de Paco Cepero y sus influencias en los cantaores de aquella generación que tradujo en unos tientos ligeros que confluían en zambra caracolera, con idas y venidas. Continuó por bulerías camaroneras, maireneras, de Fernanda y Bernarda en el Romance de María Mercedes, y del Chaqueta, con su inseparable guitarra, la de su hijo Manuel Carmona, que manejó a la perfección falsetas de Moraíto y de Tomatito. Quiso apuntar antes de cantar que iba a hacerlo para los buenos aficionados, esto es, por seguiriyas, y entre ellas las del Mellizo, rememorando al maestro de los Alcores. Le acompañaron al compás Amaro de Santa Fe, que además es un cantaor de la tierra muy personal, e Ismael Cazuelas, que también se hace sus pinitos en el cante.
Le dio el testigo a Juan Cortés Duquende, que aunque no sorprendió en su repertorio, camaronero de principio a fin, supo dulcificar el paladar de sus seguidores. Estuvo entregado en la taranta y la cartagenera, quejándose, buscando un pellizco que se tradujo en elevar la voz y rozar el grito inexpresivo que fue bien reconocido por los asistentes. Completó su repertorio con soleares, tangos, seguiriyas y bulerías en las que abusó del quejío, desperdiciando el medio tono que tanto se ajusta a su voz y con el que exprime y endulza todo lo que pasa por su garganta. La guitarra de Julio Romero estuvo acertada, ajustada, y con un toque clásico que rellenó acertadamente los espacios sin cante. Cerró con Lo bueno y lo malo de Ray Heredia.
«Si Nene de Santa Fe fue y ya es leyenda viva del festival, Marina Heredia es la llamada a serlo en un futuro próximo. No me cabe duda que es la cantaora más flamenca que hay en Granada, pero voy más allá, la que mejor lo hace»
Si Nene de Santa Fe fue y ya es leyenda viva del festival, Marina Heredia es la llamada a serlo en un futuro próximo. No me cabe duda que es la cantaora más flamenca que hay en Granada, pero voy más allá, la que mejor lo hace. En ella y en su voz convergen la historia del cante sacromontano aderezado con las virtudes sonoras de otras geografías andaluzas en las que cantes como las alegrías, que fue con el que comenzó, la posicionan como la cantaora del siglo XXI, moderna, vanguardista, que es capaz de anexar lo añejo y lo moderno sin eslabones. Con una voz potente y aguda, puso en solfa a sus antecesores y los que estaban por venir porque brilló con luz propia. Entonó tientos rematados con La Tana de Carmen Amaya. Soberbios. Insuperables. Por seguiriyas lo echó todo, se dejó la voz en el escenario, recordando a Paco la Luz y Silverio, jugando con el tiempo en las formas cantaoras de hace más de un siglo, con una impecable sonanta de Bolita, que va veinte años por delante del resto del universo flamenco, con una manera de tocar tan tan personal que obliga a escucharlo detenidamente y parar el reloj para deleitarse con su personalidad. Cerró Marina la tanda seguiriyera con el Comparito mío de Juanichi el Manijero. Posteriormente, abordó la malagueña de Chacón y del Chato de las Ventas muy cercana a la de La Trini en las formas rematando por fandangos de la tierra, de María la Gazpacha, de Frasquito Yerbabuena y de Paquillo del Gas. Por bulerías, abanico de cantes en los que incluyó cuplés y recuerdos a Luis de la Pica, Aurora Vargas y de nuevo Fernanda y Bernarda de Utrera. Remató la noche por tangos de Graná. Por ahí nadie le pisa el terreno, nadie le hace sombra. Se arrimó a Curro Albaicín y bebió de la fuente. Nada puede salir mal. Se acompañó del compás de Fita Heredia y Victor Carrasco a las palmas y de la percusión Agustín Diassera.
Aunque no es habitual, es necesario que en cualquier formato de festival haya espacio para la guitarra solista, aunque puede ser un arma de doble filo. Por un lado, porque el aficionado al cante no siempre valora el toque en su justa medida, y por otro, porque el ruido que suele generarse no deja apreciar los matices del toque. No obstante, esto último se cumplió. Silencio pulcro para escuchar la sonanta de Diego del Morao, que estuvo acompañado en el escenario por Ané Carrasco al cajón y Pirulo y Marcos Carpio a las palmas. Inició con toque de taranta rematada con la bulería Orate. Prosiguió con bulería por soleá, tangos y bulerías. De Diego se ha dicho casi todo, es el toque de Jerez con visión de futuro manteniendo el esqueleto primitivo del toque de la saga de Los Morao con una vuelta de tuerca en proyección y dimensión musical.
Para el final se dejó el baile del Moreno, hijo de Farruquito, como fin de fiesta de este primer festival Cuna de la Hispanidad. Con las voces de Mari Vizarraga, que no sólo dirigió la parte vocal sino que estuvo sublime en todo lo que hizo, de David de Jacoba, al que apenas le escuchamos cuatro letras y unos coros, y Pepe de Pura, que también capitaneó esta parte con Mari. La guitarra del jerezano Manuel Valencia subió a los altares protagonizando momentos excepcionales, con una técnica, rapidez y habilidad pasmosa. El Moreno, el continuador de la saga de los Farrucos, es fiel a la estética familiar. Fuerza en los pies, movimientos de pelo en cada remate, y en su caso, una técnica y verticalidad bastante depuradas. Aún está en periodo de formación y se nota, pero se augura un buen bailaor, sin lugar a dudas. Caña y alegrías para él, sin apenas escobilla y con paso firme y anticipado a la bulería que duró casi más que las alegrías y que luego se convirtieron en el fin de fiesta extenso a la par que innecesario, ya que la ración del baile anterior fue suficiente.
Debemos confiar en que este primer festival de Santa Fe tenga continuidad y apoyo por parte de instituciones y aficionados para mantener viva la llama del flamenco en todos los rincones de Andalucía.
Ficha artística
I Festival Flamenco Cuna de la Hispanidad – Santa Fe (Granada)
12 de julio de 2025
Cante: Nene de Santa Fe, Duquende, Marina Heredia
Guitarra: Diego del Morao, Julio Romero, Manuel Valencia, Manuel Carmona
Palmas: Amaro de Santa Fe, Ismael Cazuelas, Fita Heredia, Victor Carrasco
Percusión: Agustín Diassera, Ané Carrasco
Cante de atrás: Mari Vizarraga, David de Jacoba, Pepe de Pura
Baile: El Moreno








































































