Miguel Fernández y Fali del Eléctrico a las palmas marcaron con brío el compás. Y los bordones de la extraordinaria guitarra de Ignacio de Amparo salpicaron la cal de Morón en un acompañamiento jondo y servicial con el que se entregó desde que Joni Torres abrió la jaula al quejío. ¡Vengan festivales pa este tocaor! Un tono más empujó la cejilla en el ébano de la bajañí para que el joven cantaor local se rebuscara en las tripas. Y así lo hizo Joni, peleando como un jabato cada tercio sin llegar a la estridencia, mascando el cante cuando rozaba el límite de las embestías y echándole to los reaños de su apellido al recital completo. Su tío Juan Torres me dijo por lo bajini: «Lo único que no me ha gustao es el pelao». Y coincido. Cuatro cantes le sirvieron a este gitano de solo veinticuatro años para coronarse en el entarimao de su pueblo. Principió por bulería por soleá poniéndole las pilas al respetable, algo acelerao por los nervios, los que después domó a medida que avanzó su intervención en la que mostró el mayor de los respetos y mucha responsabilidad. Me quedo allí cuando le echó al perro caenas y con el empaque que derrochó en la de Frijones. Un ramillete de tangos de aquí y de allá magníficamente mecidos siguieron trasluciendo su querencia por Mairena. Algunas notas de la melodía de La Llorona preludiaron el negro lamento seguiriyero que el cantaor dedicó a su tío Manuel Amaya, recientemente fallecido. Y con las fatigas en la nuez se quejó doliente y profundo desde el primer cuerpo hasta el macho donde se despojó de las asaúras. Remató por bulerías festeras, trayéndome a la memoria a figuras como Paco Valdepeñas, Anzonini, El Andorrano… cantando y bailando con un age que ya poco se ve. Letras alusivas a los gitanos, otras pícaras, las del repertorio de siempre y algunas menos usadas. Joni Torres se lució a gusto con la naturalidad espontánea que lleva en la sangre, con el trapío de su gitanería y con una guitarra, la de Ignacio de Amparo, que puso guirnaldas a su gañote, preñándolo de bordoneos, tiraíllos, rasgueos redondos y quintales de flamencura.
Anabel Valencia apostó con valentía en su repertorio. Le endosó a la seguiriya unas estrofas de su tío, prosiguiendo con las lenguas murmuraoras y el macho de Juanichí El Manijero. Cambió de aires los tercios a su antojo con atrevimiento y seguridad, haciendo el dolor más fresco y actual. La musicalidad de la guitarra con el bordón en otro tono hilvanó un cante distinto, pero mantuvo su jondura. Curro Vargas tocó de dulce: preciso, pulcro y acompasao. Dialogando con los versos de la garganta plena de lebrijanía de Anabel. Alonso Carrasco y Javi Peña brindaron la base del soniquete. Y arribaron las cantiñas a los labios de la cantaora, que deambuló entre Cádiz y Lebrija, acordándose de Pinini y las hechuras de su tierra. Con espuertas de gusto. En la malagueña y abandolao me sonó algo acancioná. Pero se desató en las bulerías formando el lío, descalza, ora frente al micro, ora al aire, bailando con arte y rebosando enjundia en cada una de las estrofas. Sin duda, lo mejor que ofreció en Osuna, levantando al público con merecimientos, llevándose una tremenda ovación. Los envites de su voz potente y flamenca aun resuenan por bulerías en los rincones de la sesera de los aficionaos.
«Joni Torres abrió la jaula al quejío. ¡Vengan festivales pa este tocaor! (…) Peleando como un jabato cada tercio sin llegar a la estridencia, mascando el cante cuando rozaba el límite de las embestías y echándole to los reaños de su apellido al recital completo»

Lo mejor del cuadro de baile fue la sonanta de Manuel Fernández: limpia, melodiosa, de pulsación rotunda y con alma, que descolló desde el solo que coronó con abandolaos, pasando por las alegrías de Ana Pastrana, la soleá de los cantaores Antonio Luque El Canito y Antonio Heredia, hasta los tangos con los que cerraron. Ana estuvo solo correcta. El baile no fue el plato fuerte del festival.
La Fabi dejó las supersticiones en el camerino y se vistió de amarillo. Iba guapa pa chillarle. Pronto rebosaron los oles que arrancó de cuajo a la grada por el poderío con el que entiende el cante esta mujer. Con las palmas de Zambullo y Juan Grande y la guitarra espléndida de Curro Carrasco puso a Osuna a hervir. Empezó por alegrías y sus melismas brotaron como borbotones de sal. Se miró en Jerez, Lebrija y Utrera en la bulería por soleá. Y cabalgando sobre los ecos chocolateros se marcó un puñao de fandangos que fueron zamarreones de sentencias clavás. Por si fuera poco, acabó inconmensurable por bulerías, tronando, despellejándose viva, a corazón abierto, sin dejarse nada en el pecho, entregándose entera, vaciándose por completo. ¡Qué manera de cantar! La Fabi estremeció, dolió y se metió al público en el bolsillo. La cosa no fue pa menos.
El broche lo puso Antonio Reyes con la guitarra de Vicente Santiago y las palmas de categoría de Tate Núñez y Ramón Reyes. Que Antonio cuece el almíbar cada vez que abre la boca no es ningún secreto. Canta muy bien. Pero lo hizo aliviao. Unido esto a la ralentización con la que acostumbra a servir los cantes… le quedó plano el asunto. O deslucido quizás por el exceso de reverb, que llegó a ser molesto. Y eso que se templó con paladar el chiclanero por soleá, mirándose en Talega, La Andonda o Paquirrí. Y eso que guisó el piñonate caracoleando La Salvaora como antesala de los tangos ceperianos que son una caricia, donde hizo el guiño a Camarón con Rosa María y echó la llave con un fandango de El Gloria. Y eso que en la seguiriya de Tío José de Paula apretó. Y eso que por bulerías dio un repaso gustoso en el que no faltaron los tributos a Juanito Villar y Pansequito.
Así quedó la noche.
Pero el flamenco en Osuna se apellida Torres y es gitano. Lo demás es otra cosa. Después del festival, la juerga entre unos pocos privilegiaos duró hasta las claritas del día. Eso no lo voy a contar pa no daros envidia.
Ficha artística
XX Festival Flamenco de Osuna
Corral Casa de la Cultura de Osuna, Sevilla
30 de agosto de 2025
Cante: Joni Torres, Anabel Valencia, La Fabi y Antonio Reyes
Guitarra: Ignacio de Amparo, Curro Vargas, Curro Carrasco y Vicente Santiago
Palmas: Miguel Fernández y Fali del Eléctrico, Alonso Carrasco y Javi Peña, Zambullo y Juan Grande, Tate Núñez y Ramón Reyes
Baile: Ana Pastrana
Cante: Antonio Luque El Canito y Antonio Heredia
Guitarra: Manuel Fernández



















































































