El califa debió sentir, desde su aparición en la Peña Tío José de Paula, el murmullo de un barrio que sabe desde antaño dónde supuran las llagas y dónde brillan los caireles del cante. Porque se produjo esa comunión difícil de explicar que hizo a El Pele abandonarse por completo ante un público entregado a sus decires jondos.
El cordobés tiene sus referencias y espejos, pero personaliza con vehemencia cada tercio hasta hacerlo suyo. Un cantaor que persigue transmitir por encima de otra intención. Para ello somete su jipío gitanísimo a los tiempos en los que afloran sus emociones, doliéndose en los bajos o tirando de fuelle cuando precisa. Es así como dibuja una expresión distinta en cada momento con la sorpresa a la vuelta de cualquier tercio. Incluso, sugiriendo breves disonancias sin salirse del tono. Todo un alarde de originalidad con un marchamo flamenco de altos vuelos.
«El Pele somete su jipío gitanísimo a los tiempos en los que afloran sus emociones, doliéndose en los bajos o tirando de fuelle cuando precisa. Es así como dibuja una expresión distinta en cada momento con la sorpresa a la vuelta de cualquier tercio»
Entonces, ya no importa demasiado que el cronista se exceda en puntualizar a cada maestro a los que se arrima el cantaor. Que si en la siguiriya inicial se acordó, como hizo, de Paco la Luz, de El Marruro, de Juan Junquera, de Antonio Mairena… porque al final todo resuena a El Pele. Esa es su gran virtud. Al igual que en esa soleá a mi aire y mi forma, con alguna locura mía, recorriendo las sendas de La Roesna, La Moreno, El Mellizo, Alcalá o Triana. Lo que realmente trasciende en sus recitales es cómo actualiza ese legado y lo comunica al corazón del aficionado por la vía directa. Mención aparte la guitarra de Niño Seve, que sabe llevarlo en volandas, siempre atento a cada inesperado giro del cante. Muy pronto tendréis, gracias a la generosidad de El Pele, unas muestras en audio de estos cantes para que todos las disfrutemos.
Junto a estas dos columnas de su recital, no hay que dejar a un lado sus malagueñas y abandolaos, las alegrías Avante Claro o las bulerías rematadas por fandangos caracoleros en el mismo compás. Para ello, estuvo asistido por las palmas de Diego Montoya y Manuel Salado. También las de todo un barrio que le premió con una ovación de las de hace mucho tiempo no se escuchaban en casa de Tío José. Por el Angostillo pasó un artista original en toda su plenitud regando de emociones un Arco, el de Santiago, que amaneció en forma de herradura recordando el eco del maestro cordobés.
Ficha artística
Recital de cante de Manuel Moreno Maya ‘El Pele’
Peña Flamenca Tío José de Paula, Jerez
31 de octubre de 2025
Cante: El Pele
Guitarra: Niño Seve
Palmas: Diego Montoya y Manuel Salado







































































