El hecho de nombrar todos los hitos de la carrera de este ilustre hijo del barrio de Santiago de Jerez sería una tarea casi inabarcable. Basta con decir que comenzó a tocar a los 8 años de la mano de Javier Molina y apenas en unos años ya estaba subido a los escenarios. Su guitarra ha acompañado a los más grandes artistas de varias épocas y escuelas estilísticas, desde Manolo Caracol o Antonio Mairena, pasando por La Paquera de Jerez o La Perla de Cádiz y con mención especial de su discografía con Terremoto de Jerez, su concuñado.
Destaca en su biografía el paso durante 15 años, como guitarrista principal, en la compañía de Antonio Ruiz Soler, con la que recorrió casi todo el mundo. En su etapa final ejerció como un reputado productor de espectáculos como aquellos Jueves Flamencos en los que debutaron casi todas las figuras jerezanas de hoy día. Más tarde, en 1987, fundó la compañía Manuel Morao & Gitanos de Jerez con un gran éxito internacional. Si bien atesora un sinfín de premios y reconocimientos, el último en la Velá de Santiago de su barrio de origen, Manuel Morao es el precursor de una saga familiar de guitarristas extraordinaria como su sobrino Moraíto, el hijo de éste, Diego del Morao, su nieto Pepe del Morao y otros como Manuel del Morao o Fernando de la Mini. Toda una escuela de vida y de arte.
Anexo: La soleá de Tío Borrico con Manuel Morao. Rito y geografía del cante (TVE, 1971)
Para sumarnos a las felicitaciones que le están llegando a Tío Manuel por su 96 cumpleaños, voy a rescatar un capítulo de mi serie Catando vídeos, para apreciar toda la enjundia de su airoso toque flamenco en unas secuencias comentadas paso por paso.
La toma corresponde a la mítica serie de los compañeros José María Velázquez Gaztelu y Pedro Turbica para RTVE Rito y Geografía del Cante, correspondiente al capítulo Soleares 2 y grabado el 4 diciembre 1971. Y aquí la tienen:
En la escena, grabada en la viña La Canariega, se recrea una reunión de cabales de toda la vida y en la que participan como espectadores de lujo personalidades como José Vargas El Mono, Manuel Agujetas, Juan Romero Pantoja El Guapo, El Chozas y los hermanos Juan y Manuel Morao, guitarristas.
A Tío Gregorio El Borrico le acompaña a la guitarra Manuel Morao y, como viene siendo habitual en su repertorio por este cante, Borrico arranca con una tanda de bulerías para escuchar clásicas, al modo de cómo se dice en Jerez la típica letra Al de la Puerta Real, pero en esta ocasión utilizando las letras Porque se la tiene que pagá y Porque te acuerdas de aquel día.
De inmediato se lanza a la soleá propiamente dicha y como no puede ser de otra forma dice los cantes de Frijones con Te lo pido yo, Jesús mío. Lo vive de forma intensa, de ahí que recorte los versos finales pese a que se perciben algunos alargamientos anteriores propios de la forma que empleaba Tomás Pavón, evidentes por ejemplo en la ondulación que ejecuta en el ‘yo’ del primer verso como sosteniendo la vocal.
La siguiente estrofa es Tú querer y mi querer que resuelve acordándose de los estilos gaditanos del Mellizo a los que tanto partido saca por añadir jondura en el esquema inicial de este estilo, algo más musical. Cuando Borrico se implica tanto es cuando aparecen los ahogos existenciales, ya mencionados tantas otras veces.
Resulta muy curioso y digno que presten atención como en la finalización del cante, mueve los ojos ‘a compás’.
Remata con el valiente del Mellizo en Qué fatigas yo tengo con todo el sabor y la tragirrabia del mundo, que diría el poeta Manuel Ríos Ruiz.
→ Esta descripción pertenece al librocedé Cien años de Tío Gregorio El Borrico (1910 – 2010) Ediciones Los Caminos del Cante. Para el análisis exhaustivo de todos los cantes se contó con la sabiduría de Alfredo Benítez, la transcripción de José María Castaño y la documentación de Gonzalo López.








































































