A Manuel Cera
Si hace tiempo sabíamos que el primero en el llamado toque por rondeña no fue el genio madrileño D. Ramón Montoya, sino D. Miguel Borrull, el Valenciano [1], ahora descubrimos un nuevo personaje en Barcelona, el enigmático Sisqué, de quien parece tomó Borrull la afinación de marras, a saber: 6ª en Re y 3ª en Fa# para la scordatura de la guitarra.
Llevo un tiempo largo estudiando un extenso archivo con documentos que espero salgan a la luz en forma de libro este mismo año. Me encuentro repetidas referencias a un guitarrista ciego de Barcelona que Manolo de Huelva (1892-1976) llama El Sisqué, un gitano de quien dice aprendió Huelva –vía Borrull– las “cosas atarantadas”, como decía el guitarrista de Río Tinto. Por lo visto, también cantaba, tocaba el piano y llevaba un organillo en un carro con un burro con el que se le podía ver en las calles de Barcelona, parándose delante de los bares. Por lo visto, El Sisqué frecuentaba el café Villa Rosa de Miguel Borrull (1864-1926), según cuenta Manolo de Huelva.
También afirma que esta peculiar afinación se debe al Sisqué, e igualmente el tono de Fa#. Estos tonos fueron asimilados por Miguel Borrull y perfeccionados por Ramón Montoya (1879-1949), añadiendo el tono de Sol# (minera), el cual provendría de un murciano “metalurgo” (trabajador del metal) y tendría un aire binario, según Huelva.
Si atendemos a la formación y divulgación de estos tonos, debió ocurrir en la primera década del siglo XX, anteriormente de lo que pensábamos, debido a las muestras de estos tonos y toques en la discografía que venimos analizando desde hace años. El tono de taranta lo teníamos detectado en diciembre de 1908 en las grabaciones de Juan Gandulla Habichuela con D. Antonio Chacón, y se usaba tanto para las malagueñas como para las tarantas y cartageneras de esa serie de registros.
La rondeña la graba por primera vez Ramón Montoya en 1928 [2] y el toque de minera lo tenemos igualmente en 1928 en un acompañamiento de Ramón Montoya a un cante de Mineras de la Niña de Linares [3]. Aunque en este último caso, Manolo de Huelva afirma que este tono de minera ya se tocaba en 1906, cuando él tenía 15 años y estaba establecido de sastre en Huelva, aprendiéndolo directamente de este hombre murciano.
Volviendo al tema de la rondeña para guitarra, según Manolo de Huelva, Miguel Borrull usaba este tono para acompañar cantes de rondeñas que hacían los gitanos de Barcelona, llamando a estos cantes rondeñas catalanas, denominación que a él le parecía absurda. Afirma igualmente que aprendió las rondeñas catalanas a través de su propio hermano, Aurelio.
«Llevo un tiempo estudiando un extenso archivo con documentos que espero salgan a la luz en forma de libro este mismo año. Me encuentro repetidas referencias a un guitarrista ciego de Barcelona que Manolo de Huelva llama El Sisqué, un gitano de quien dice aprendió Huelva las cosas atarantadas, como decía el guitarrista de Río Tinto»
Por muy raro que pueda parecernos, la conexión del cante de rondeña que nos legara Manuel Torres (1928 y 1929) [4] y Carmen Amaya (1956)[5] –quien siempre afirmó que este cante era la rondeña gitana “de toda la vida”– y el tono-toque llamado de rondeña puede estar en este personaje. Es posible que con este dato que proporciona Manolo de Huelva, podamos confirmar que hubo un cante de melodía “atarantada” bajo el nombre de rondeña entre los gitanos de Barcelona y que además pudo acompañarse con el tono llamado de rondeña, quedando bautizado como “rondeñas catalanas”. Si estamos en lo cierto, y creemos que sí, es muy probable que tanto el tono de rondeña como el llamado de taranta sean una aportación de este gitano catalán, acontecida a principios del siglo XX. El cante de Manuel Torres y Carmen Amaya podrían ser estas rondeñas catalanas, que se han adaptado a diferentes tonos a lo largo de la historia, el de taranta y el de minera en los artistas citados, apareciendo bajo diferentes nombres: rondeña, taranta y posteriormente taranto. Es significativo el último disco de Sabicas con Enrique Morente Nueva York – Granada (1990), en el que aparece precisamente una rondeña cantada por Enrique, Dame veneno, con la melodía clásica de este cante acompañado en tono de rondeña por Sabicas, con una afinación de la guitarra un tono más bajo de lo normal.
Pero no termina aquí el asunto. En una conversación reciente con mi compañero del Conservatorio Superior de Música de Córdoba Manuel Cera, salió el tema de la rondeña y este Sisqué, quien me apuntó que era un tal Escudé de apellido y que figuraba en el Diccionario de guitarristas (1934) de Domingo Prat. Igualmente, me comentó que él conocía la información a través de Rafael Riqueni. Estos son los datos que aporta Prat sobre este guitarrista:
ESCUDÉ, Francisco. Nació en el año 1868, en Valls, pueblo de la provincia de Tarragona, España. Era ciego de nacimiento. Fue discípulo del célebre «tocaor» el gitano Valentín. Francisco Escudé, de origen también gitano, no ha tenido la suerte, seguramente, de que sus mayores se molestasen mucho para su educación, y como la mayoría de los que les falta el sentido de la vista, desarrolló el tacto, el oído y la memoria. Fue un notable «tocaor» de flamenco y creador de ciertos modismos peculiares en este arte, que desgraciadamente se perdían al nacer, llevándose en inusitada fuga sus poemas de dolor, fruto de ese misterio que van ahondando en las tinieblas de sus vidas. que no está vedado penetrar para saber cómo la sienten e imaginan. Escudé fue un hombre inteligente; aprendió la música, en su método adecuado y así pudo saborear entre otras, las obras de Sor, que eran sus preferidas. Falleció en el año 1928.
Le pedí a Manuel que me redactara unas líneas sobre lo que él conocía de este Sisqué y lo que le contó Riqueni, y esto es lo que relata:
«Manuel Cera explica que en 2014 Riqueni le contó que, estando en Málaga ensayando “por rondeñas” el concierto para guitarra flamenca de Sabicas Gipsy Concert [6] (1976) orquestado por Enrique Cofiner, le dijo a Riqueni el propio Cofiner, al escucharle tocar, que fue su padre el creador de esa scordatura. Este concierto tiene en su III movimiento precisamente una Rondeña.
Resulta que el nombre de Enrique Cofiner es Enrique Escudé-Cofiner i Graugés (Barcelona, 13 de agosto de 1909 – Molins de Rey, 1 de mayo de 1996), y su padre era el Sisqué: Francisco Escudé.
Manuel Cera siguió indagando y dio con Isabel Escudé-Cofiner, nieta de Francisco Escudé, quien le contó por teléfono que su abuelo, Francisco Escudé, tuvo relación con Miguel Borrull y que no sabe si pudo estudiar con él, o bien si fue al revés, pero que compartieron vivencias en torno a la guitarra. El origen de su ceguera fue que, de pequeño, al intentar curarle un orzuelo, le quemaron con baba de caracol. Dice Cera que Isabel supone que su abuelo tocó en el café cantante Villa Rosa, y en el Siete Puertas (que se ubicaba en su mismo barrio de la Ribera), pero que no existe constancia documental o noticia que sirva para atestiguar tales hechos. Isabel recuerda que su abuelo repetía mucho un toque que él mismo denominaba “rondeña catalana”, y que quiso enseñar a su hijo Enrique, pero que este no tuvo interés en aprenderlo.
Estos datos que transmite Riqueni a Manuel Cera coindicen con los de Manolo de Huelva, tanto en el tema de la scordatura como en las llamadas rondeñas catalanas y en el paso por los cafés de Barcelona, entre ellos el Villa Rosa, del enigmático Sisqué (o Sisquet, según escribe Cera)
Como quiera que la historia del flamenco está en continua revisión, a partir de ahora habría que asumir que el guitarrista Francisco Escudé fue creador de la famosa afinación del toque por rondeña, y que se usaba para acompañar las rondeñas catalanas, que debieron ser los cantes que grabaran Manuel Torres y Carmen Amaya bajo ese nombre, y también Enrique Morente. A su vez, igualmente se le podría atribuir el tono de taranta, independientemente de que aparezca en registros de Juan Gandulla Habichuela por primera vez (al menos de momento) ya que seguro estaría por entonces extendido en otros guitarristas.
Nos queda por averiguar quién sería ese guitarrista “metalurgo” murciano, que inventó el toque por mineras igualmente en fechas tempranas, 1906, según Manolo de Huelva, veinte años antes de que lo detectemos en registros de Ramón Montoya acompañando al cante en 1928 y antes de construir un solo y grabarlo en 1936 en Paris [7]. Nos tocará escuchar con mucha atención la discografía para ver si el tono de minera aparece en discos en fechas anteriores a 1928. ♦








































































