El bailarín y coreógrafo Antonio Najarro (Madrid, 1975), formado por los más prestigiosos maestros de danza en todos los estilos –ballet clásico, escuela bolera, clásico español, folclore, flamenco y danza contemporánea–, es matrícula de honor en Danza Española en el Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma de Madrid. Su vocación creadora le lleva muy pronto a coreografiar, participando en varias ediciones del Certamen Coreográfico de Danza Española y Flamenco de Madrid. En 2000 crea su propia compañía, para la que ha coreografiado cuatro producciones: Tango Flamenco (2002), Flamencoriental (2006), Jazzing Flamenco (2008) y Suite Sevilla (2011). En 2011 es nombrado nombrado director del Ballet Nacional de España. Desde su llegada a la dirección artística del BNE, mantiene vivo el ya enorme repertorio cultivado, abre una vía para la nueva creación, y apoya y amplía la difusión del complejo espectro del folclore nacional.
En esta entrevista, el maestro Najarro reflexiona sobre el estado de la danza española en la actualidad, su compañía y su pieza Romance Sonámbulo, estrenada y asentada en muchos teatros nacionales e internacionales desde noviembre de 2024.
→ Una entrevista de Manuel Cid.
– Después de girar con este espectáculo por España lo que llevamos de año y de estar ofreciendo todos los estilos de la danza española, ¿cómo sigue siendo la recepción de la pieza en nuestro país?
– La verdad es que la recepción del espectáculo Romance Sonámbulo está siendo increíble. Todos los teatros nacionales que estamos visitando se están llenando. El mensaje que yo quería que calara creo que está calando, porque la respuesta del público es sobre todo de mucha emoción. Ese es el principal objetivo y lo que a mí me lleva a crear generalmente los espectáculos de mi compañía. Son trabajos muy cuidados a todos los niveles: iluminación, proyecciones, vestuario, coreografía, nivel de bailarines. A nivel técnico están muy cuidados, para luego olvidarnos de toda esta técnica y dar espacio a lo que es la emoción, la interpretación, que es lo que más llega al público.
– ¿Cómo encuentra el estado actual de la danza española y en concreto del flamenco?
– El estado actual de la danza española y del flamenco creo que es muy bueno. Hay grandísimos intérpretes y grandísimos coreógrafos. Y en concreto en el flamenco, que es una de las cuatro ramas de la danza española más exportada, quizá la más bailada, la más interpretada a nivel de cante, de toque, de baile. Al resto de disciplinas de la danza española, que son la escuela bolera, la danza tradicional y la danza estilizada, tenemos que seguir dándoles un empujón para llegar a ponerlas al nivel en el que está el flamenco. Yo llevo luchando por eso prácticamente desde que comencé a bailar. Desde que creé mi compañía en el año 2000, el foco principal fue posicionar todos los estilos de la danza española donde consideraba que debían estar. Siendo la española una de las danzas más ricas del mundo y sobre todo por respeto a los intérpretes, porque siempre digo que los intérpretes de danza española son los mejor preparados, tienen que defender estilos muy diferentes, muy complejos: toques de castañuelas, zapateados, técnicas de ballet clásico muy depuradas, y por ello estamos luchando.
Para mí la situación actual es muy buena a nivel de intérpretes, de coreógrafos, de músicos. Pero sí es cierto que faltan compañías, faltan estructuras que den trabajo a más bailarines, porque hay muchos que terminan sus carreras y no tienen donde ir.
«La situación actual de la danza española es muy buena a nivel de intérpretes, de coreógrafos, de músicos. Pero sí es cierto que faltan compañías, faltan estructuras que den trabajo a más bailarines, porque hay muchos que terminan sus carreras y no tienen donde ir»
– La poética de García Lorca ocurre como él decía en las últimas habitaciones de la sangre, donde se encuentra el duende, en aquel lugar misterioso pero lleno de fuerza, de tierra, de fuego, de misterio. Hábleme del trabajo previo que ha llevado a cabo, trabajando no solo con el cuerpo de baile sino con todo el equipo prodigioso del que se ha rodeado para conseguir ese universo lorquiano sin caer en lugares comunes.
– Cuando empecé a idear este espectáculo –un año antes de su estreno, aproximadamente– yo tenía en la cabeza algo muy claro y era que quería mostrar algo muy diferente de lo que siempre se ha mostrado sobre la obra y vida de Federico García Lorca a través de la danza española y el flamenco. Siempre se ha visitado mucho el lado costumbrista en el flamenco y en la danza española. Yo lo que he querido es mostrar el lado más onírico, más poético, y por eso me ayudé del dramaturgo Alberto Conejero, que hizo una selección magnífica de poemas en los que podría abordar los cuatro estilos de la danza española de una manera muy onírica. Mi objetivo era que el público entrara en un mundo de ensueño, que todos esos personajes fantásticos y oníricos de Federico estuvieran envueltos en un ambiente espiritual. Para ello, todo el equipo creativo hemos trabajado con esa intención. Desde la diseñadora de vestuario, Yaiza Pinillos, que ha creado un vestuario acorde a este universo, representando a personajes reales como puede ser el de Soledad Montoya o personajes no humanos como la luna, los pensamientos de Lorca, el agua, los monstruos que son interpretados por los bailarines con unos trajes oníricos inspirados en los jinetes. La iluminación también está enfocada para realzar este lado onírico, hay un momento en el que aparece un gran tejido plateado que ocupa todo el escenario y que es iluminado de manera magistral por Nicolás Fischtel, uno de los mejores iluminadores que tenemos en este país, iluminando el reflejo de la luna sobre el mar, donde hace un paso a dos el Lorca niño con la luna. Las proyecciones son también muy importantes, nos sitúan en el interior de la Alhambra de Granada, en las cuevas del Albaicín, con unos diseños y unos trazos en los que Emilio Valenzuela, que es el diseñador, se ha inspirado en los propios trazos y en los propios dibujos de Federico para crear estas proyecciones. Y luego la coreografía, que al haber tantos elementos oníricos, tantas historias que contar, tantos poemas que acometer, me ha dado pie a poder mostrar todos los estilos de la danza española, como el número de ballet clásico y neoclásico que interpreta Daniel Ramos, haciendo de Lorca niño, realizándolo con unas zapatillas de ballet. Este Lorca se va haciendo mayor, pasa por la adolescencia, donde descubre su atracción hacia su mismo sexo y hasta su edad adulta antes de morir, donde presencia y protagoniza varios de los poemas del espectáculo desde los diferentes estilos de la danza española.
– En Romance Sonámbulo, como comenta, se hibridan los distintos estilos de la danza española. ¿Cómo conviven coreográfica y sensorialmente estos diferentes estilos en la pieza? Ya que de cada uno emana una fuerza, una expresión y casi que un pulso diferente.
– Quería destacar, como siempre hago, que mis bailarines son varios de los mejores bailarines que existen en este país, sobre todo por su versatilidad, que para mí es un requisito primordial, y el tener un dominio absoluto de todos los estilos de la danza española. Son bailarines con una magnífica preparación en ballet clásico, un toque de castañuelas muy virtuoso, una técnica para saltos y piruetas de la danza estilizada, un conocimiento muy profundo del folclor o danza tradicional española. Cada estilo de la danza española tiene una estética y tiene, como dices, una energía muy diferente. La escuela bolera es una danza muy brillante, muy rápida con una técnica de ballet clásico tremenda. El flamenco, como ya sabes, es a tierra, es todo lo contrario, es un baile de raíces, es profundo, es más roto, más grotesco. En la danza estilizada necesitas tener un dominio del ballet clásico muy depurado, un toque de castañuelas muy virtuoso y una coordinación de castañuelas y zapateados muy muy fuerte. Y el folclore español, pues tiene una diversidad increíble. En España hay una diversidad de folclor desde el norte hasta el sur, el este y el oeste son absolutamente diferentes, en forma de interpretar, en instrumentos que acompañan, bailes muy diferentes, incluso en las vestimentas. Debido a la diferente climatología que hay en España, los individuos se visten de formas diversas y el folclore y la forma de bailar también varía. El calzado, por supuesto, es distinto, se baila con alpargatas de jota, con zapatos, con botas, descalzo… La danza española es de una variedad y de una riqueza increíble.
«Mi objetivo era que el público entrara en un mundo de ensueño, que todos esos personajes fantásticos y oníricos de Federico estuvieran envueltos en un ambiente espiritual»
– ¿Qué destacaría de la pieza Romance Sonámbulo?
– Mira, en el poema interpretado por los jinetes heridos, uno de los poemas que bailan cuatro de los bailarines de la compañía, hemos recuperado un instrumento que se llama chácaras, procedente de la isla de la Gomera, Canarias. Son unos instrumentos de madera parecidos a las castañuelas, se tocan como las pulgaretas de folclor, aunque son más grandes, tienen una forma como un coco partido. Cuando yo los escuché y los vi en varios vídeos de la isla de la Gomera, el sonido era exactamente igual que el de los cascos de los caballos cuando chocan con el suelo. Entonces he creado un número que es uno de los números estrella del espectáculo, porque al público le apasiona. Estos jinetes salen tocando estas chácaras, bailando por farruca y es espectacular, es realmente un número con mucha energía, con mucha fuerza. La composición del guitarrista José Luis Montones es magnífica. Es uno de los apuntes para realzar este nivel de bailarines que son también capaces de tocar este tipo de instrumentos mientras están bailando.
– Me interesa cómo el cuerpo ocupa un lugar en el espacio. Siguiendo con Lorca, él habla del Demonio, del duende como posesión, de una posesión no solo en el espíritu sino en el cuerpo. Como dice en Teoría del duende, «la llegada del duende presupone siempre un cambio radical en todas las formas. Sobre planos viejos, da sensaciones de frescura totalmente inéditas, con una calidad de rosa recién creada, de milagro, que llega a producir un entusiasmo casi religioso». ¿Cómo consigue transmitir esa potencia de sus escritos al movimiento? ¿Cómo trabaja espacialmente las piezas?
– Para saber cómo interpretar cada uno de los poemas me he dejado guiar por Alberto Conejero. Con él conté cuando dirigía el Ballet Nacional de España con el ballet Electra y vi su capacidad maravillosa de poder extraer el núcleo, el foco más importante, en ese caso de la obra Electra y en este caso de cada uno de los poemas de Lorca, para transmitir a través de la danza el mensaje real de cada poema, sin complejidad, sin tener que dar excesiva información al público, sino yendo al foco, al eje principal de cada uno de los poemas, que para mí eso es lo más importante. Yo, sinceramente, antes de acometer este espectáculo, que es mi primer espectáculo argumental, aunque no tenga un argumento de principio a fin, sí hay poemas que hay que contar, y sí hay un Federico García Lorca que va pasando desde que es un niño hasta su madurez. Comenzamos con un Federico vivaz, alegre, inocente, en el principio del espectáculo, hasta pasar por momentos por lugares lúgubres, tétricos, de sangre, como los jinetes heridos. Momentos mucho más solemnes, como el baile de las gitanas a la luna, unos pasos a dos con una luna maravillosa interpretada por María Fernández con una bata de cola estilizada donde está ese amor, ese apoyo, esa confianza que Lorca siempre busca en la luna, que es su guía durante todo el espectáculo. Hay una saeta interpretada por la cantaora María Mezcle que crea ese ambiente tétrico, oscuro y solemne de este número de las gitanas.
Alberto Conejero, aparte de decirme el mensaje principal de los poemas, me ha ayudado también a poder situar cada uno de los poemas en el espacio donde tienen que estar, emular las sensaciones que de una manera u otra cada uno interpretamos de los poemas de Federico García Lorca. Cada poema se ha estudiado al milímetro para darle una iluminación, para crear una imagen, una proyección muy concreta, una coreografía muy en función de lo que hay que contar al público y un vestuario que acompaña por supuesto el movimiento y que acompaña también la estética, la cabeza y el mensaje de Federico García Lorca.
«Agradezco muchísimo al Flamenco On Fire que lleve un formato como el de mi compañía, que no solo baila flamenco sino que lleva todos los estilos de la danza española. Creo que eso ayuda a abrir la mentalidad del público y hacerle ver la grandiosidad que tenemos en la diversidad de estilos de nuestra danza»

– ¿En qué momento llega la compañía al festival Flamenco on Fire? ¿Cómo llega usted, Antonio?
– La compañía creo que ahora mismo está viviendo un momento extraordinario. Después de dirigir ocho años el Ballet Nacional de España y habiendo dirigido previamente diez años mi compañía, con la que he querido simplemente demostrar que una compañía privada también puede ser de gran formato, que podemos presentar espectáculos como los que estamos presentando –Querencia, la Argentina en París, este Romance Sonámbulo–, el año que viene vamos a estrenar un espectáculo también muy potente revisitando ballets de Antonia Mercé la Argentina. Vivimos un momento muy bueno, aunque es duro llevar una compañía tan grande. Somos casi treinta personas viajando a nivel privado, con todo lo que eso conlleva. Pero yo me siento con la responsabilidad de mostrar al mundo que a través del sector privado también se pueden crear grandes producciones, llevar grandes ballets sobre todo para dar base a esa danza española que si no es a través de iniciativas como esta puede perderse, y eso yo no lo puedo permitir. Todo lo que he luchado en comunicar y en llevar la danza española al cine, a la moda, al patinaje artístico sobre hielo, a la natación sincronizada, a la dirección de un programa de televisión pública como fue Un País en Danza… Todos estos proyectos tengo que seguir alimentándolos a través, en este caso, de mi compañía, que es mi escaparate artístico. Gracias a Dios funciona muy bien, el público aprecia mucho el trabajo que hacemos y tenemos muchísimas ganas de llegar a Pamplona el día 28 de agosto y mostrarlo al público. Además, agradezco muchísimo al festival que lleve un formato como el de mi compañía, que no solo baila flamenco sino que lleva todos los estilos de la danza española. Creo que eso ayuda a abrir la mentalidad del público y hacerle ver la grandiosidad que tenemos en la diversidad de estilos de nuestra danza.
Federico García Lorca, como he dicho en toda esta entrevista, va a estar muy presente y de una manera además muy original. Creo que le hemos sacado un partido muy diferente al que se ha mostrado en otras representaciones a través de la danza española y el flamenco de este grandísimo poeta y persona. Deseando estamos de que el público en el Baluarte de Pamplona se emocione con nosotros y nosotros emocionarnos con ellos. ♦







































































