José Carmona ha perdido la cuenta de los años que su familia lleva acogiendo a celebridades flamencas en Port-de-Bouc, en la aglomeración urbana conocida como Marsella-Aix-en-Provence (Francia). Cuatro décadas, al menos. Sus abuelos eran originarios de Málaga, sus padres emigraron a Francia en busca de trabajo, pero la distancia geográfica no solo les quitó nada de su afición por el arte jondo, sino que lo multiplicó. “Cada vez que teníamos ocasión, íbamos a todos los festivales, y allí conocimos a todos los artistas”, recuerda. Décadas forjando amistades que llegan hasta el presente y continúan: este sábado celebrarán un festival con el cantaor Antonio Vargas Cortés, Potito, como estrella del cartel.
La región de Provenza-Alpes-Costa Azul, como todo el sur de Francia, ha sido tradicionalmente un fértil vivero de flamencos apasionados. Los apellidos españoles se encuentran en esa gran franja con una gran concentración demográfica, y no es infrecuente que surja de allí incluso algún artista notable: José el Francés, de Montpellier, es un ejemplo recurrente. O Juan Carmona, primo de José, que después de unos años en Jerez acompaña a la guitarra a numerosos cantaores y bailaores franceses.
Pero lo de Port-de-Bouc es caso aparte. “Para nosotros el flamenco ha sido una riqueza. Desde que tengo uso de razón, cada vez que abría los ojos en mi casa estaba el pífano encendido”, evoca José Carmona, cuyo apellido lo emparenta con los Habichuela de Granada, de cuya rama madrileña surgieron los Ketama. “Me gustaría traer a Antonio Carmona”, agrega.
De Camarón y José Mercé a Capullo de Jerez o Diego Amador a Montse Cortés, de Moneo o Pansequito a Niña Pastori, de Manuel Molina a Tomatito, de El Torta, El Mono y Remedios Amaya a Parrita, Canelita… El álbum familiar de los Carmona es un catálogo de talento inabarcable.
«’Para nosotros el flamenco ha sido una riqueza. Desde que tengo uso de razón, cada vez que abría los ojos en mi casa estaba el pífano encendido’, evoca José Carmona, cuyo apellido lo emparenta con los Habichuela de Granada, de cuya rama madrileña surgieron los Ketama»

Esos recuerdos se amontonan en la memoria de José. “Una vez fuimos a un homenaje a Juan Villar en el Teatro Cervantes, quisimos verlo y nos preguntaron si éramos familia del artista. Él mismo salió del camerino y dijo: ‘No lo son, pero como si lo fueran, porque cogen un avión para verme, porque son así de flamencos’”.
“Todo esto nos facilita mucho las cosas. A Los Chichos los invitamos cuando estaban por Francia, y aunque pensábamos que sería difícil, nos respondieron: ‘Si es para Port-de-Bouc, bajamos’. Y cuando llamé a Potito, el contrato se hizo en dos segundos: ‘¿Te acuerdas de nosotros? Nos gustaría que vinieras’. Y aceptó de inmediato: nos dijo que trabajamos como los de antes, ‘no hemos subido al escenario y ya está todo el mundo pagado’. Nos quieren de verdad”. Además, apostilla Carmona, cuentan con el apoyo del Ayuntamiento para organizar sus festivales. “Antes tenía que hacer papeles y papeles, ya no. Han visto que las cosas las hacemos bien y confían en nosotros”.
Las habilidades de José para atraer artistas a la costa marsellesa le valieron el apodo cariñoso de Pulpón, en referencia al legendario representante de artistas. Así, el mismo empezó a presentarse como José ‘Pulpón’ Carmona. “Una vez me llamaron las hijas de Pulpón y me preguntaron por curiosidad si éramos familia… Les pedí disculpas si les había ofendido que usara su apellido, y me respondieron que no, que para ellas era un honor”.
También gustaba José de registrar recitales y fiestas con una cámara de vídeo, lo que permite soñar con un tesoro inédito insondable. “Tengo grabado un cumpleaños de Morao que duró 48 horas… Tengo a Potito con 14 años, cantando en una caravana… Una vez el Capullo de Jerez estaba cantando y me dijo ‘¡grábalo, Canalsur!’”.
“Aquí vienen los artistas y dicen: Port-de-Bouc huele a Andalucía, huele a flamenco”, concluye Carmona, quien cree que la continuidad de los festivales de Port-de-Bouc está garantizada por las nuevas generaciones. “Yo ya tengo 60 años, pero mis sobrinos ya están cogiendo el ritmo. Y los artistas los reconocen: ‘¿Sois Carmona? Pues vamos’. Se ha encontrado con la puerta abierta, para que su camino sea más fácil”. ♦





















































































