Apenas medio aforo dio calor al cantaor onubense Jeromo Segura en la Peña La Platería, Granada. No es normal que esto suceda, máxime cuando visita este espacio un cantaor de larga trayectoria, aún más conocimiento y experiencia en las tablas. Sumamos que ha sido cantaor de Eva Yerbabuena mas de una década, por lo que no pasa desapercibido su nombre y su cante en tierras granadinas, lo que debería haber atraído a más socios y amigos de esta peña.
Jeromo es un cantaor muy personal, firme en su discurso, guste más o menos, ajeno a tendencias y con una particularidad añadida: es didáctico. Lo es y mucho, pero abusar de ello puede convertirse en un aciago discurso que merma la necesidad de disfrutar del cante y el toque sin mas ambages que dejarse llevar por el sonido.
Y es que pecó de didáctico, hasta el punto de provocar casi que el público solo quisiera que terminase cada copla, cada estilo para escucharlo y ver qué nuevo anuncio estilístico es el que iba a hacer.
También fue didacta porque entre cante y cante nos fue contando su vida flamenca, su currículum, sus experiencias con sus maestros, que por cierto son enormes, pero sobrantes. Lo que iba a ser un recital de cante fue una especie de conferencia ilustrada de cantes y fogonazos biográficos. Ojo, que es una virtud conocer tanto el cante, no le vamos a quitar el mérito, pero el exceso de virtud no justifica el consuelo de querer acogernos al derecho del cante más que de la palabra.
Estamos acostumbrados a que los artistas anuncien los cantes que van a hacer, pero ¿también cada estilo dentro de cada cante? Me parece excesivo.
Dicho esto, me quedo con una referencia que hizo de su maestro Naranjito de Triana y a la que se acoge sin remilgos: «Sobrino, si cantas igual que todo el mundo, te van a llamar tres veces al año y vas a estar tieso. Hay que intentar ser diferente, tener repertorio y hacer las cosas diferentes».
«Jeromo Segura es capaz de copiar los cantes, dibujarlos melódicamente, desdibujarlos y hacerlos suyos, lo que le convierte en un cantaor, cuanto menos, muy personal, algo de lo que el flamenco anda escaso»
En esto Jeromo es de lo mejorcito, porque es capaz de copiar los cantes, dibujarlos melódicamente, desdibujarlos y hacerlos suyos, lo suficiente para que el oyente sepa la procedencia sin ser un limitado copista, lo que le convierte en un cantaor, cuanto menos, muy personal, algo de lo que el flamenco anda escaso.
Por eso, nada más subirse al escenario ya anunció cantes de soleá de Triana, apolá, y de Pepe Marchena en las versiones de Paco Taranto y del Arenero, todas ellas con matices muy personales, muy habladas y explosivas en lo expresivo, muy diferente a todos.
Lo anunciado en ese cante fue el proceder de todo el recital, que si bien, como he anotado, gusta para saber qué se va a escuchar, no deja lugar a descifrar lo que viene porque te rompe la intriga. ¿Está mal? No o sí, para gustos los colores.
Por tangos, buena parte del repertorio fueron los de Pastora y Tío Borrico, que destacaron sobre los demás. Se atrevió versionando una milonga valderramera, lo mejor de la noche junto con los fandangos del final. Por aquí abandonó la idea de hablar los tercios y se centró en cantarlos.
Por cantiñas, abordó gran parte de los derivados por alegrías, incluidas las de Córdoba y romeras. En la guitarra le acompañó Salvi Gutiérrez, un maestro del acompañamiento, preciso, sin querer destacar pero asomando la patita a cada falseta, a cada remate, contratiempo y acorde. Qué fácil hace lo difícil, lo que le posiciona como uno de los mejores de la actualidad.
Recuperó Jeromo varios cantes de Levante aprovechando para darse publicidad y contarnos que gracias a él hay al menos 7 u 8 artistas que han ganado el codiciado premio de la Lámpara Minera de La Unión. Algo tendrá el agua cuando la bendicen y aunque sus formas en esta noche no se ajustaron al estándar de cómo gusta el cante en el concurso, denota que es un sabio capaz de aportar un sello propio cuando se lo propone.
Por bulerías abordó el cuplé Sin compromiso de Antonio Machín y el archiconocido Payaso de Bambino. De su tierra trajo las sevillanas bíblicas de los hermanos Toronjo. Del mayor de ellos también nos trajo una más que larga tanda de fandangos viajando por los pueblos de la sierra onubense y todos bajo el paraguas musical del mejor cantaor de fandangos, don Paco Toronjo. Remató en el fin de fiesta con bulerías en las que cedió protagonismo a sus dos palmeros, ambos cantaores jóvenes y con proyección: Josué Segura y Ricardo Anguita.
Ficha artística
Recital de cante de Jeromo Segura
Peña La Platería, Granada
28 de febrero de 2026
Cante: Jeromo Segura
Guitarra: Salvi Gutiérrez
Palmas: Josué Segura, Ricardo Anguita















































































