Lo del “parque temático” es sin ánimo de ofender desde luego, pero encaja. Ausencia de industria pesada, abundancia de riqueza arquitectónica y cultural, empezando por el magnífico Alcázar y Catedral, las plazas del Arenal o Asunción entre otras, las numerosas bodegas que lucen con dignidad su encanto y avanzada edad, y aquel perfume de vino de Jerez que ocupa cualquier lugar con su inconfundible aroma.
Estamos en plena época del Festival de Jerez, treinta años y siguiendo fuerte. Se ha convertido en uno de los eventos más señeros del calendario cultural de esta ciudad empapada de cultura. Desde tiempos de Shakespeare se comercia con el vino aquí producido, el famoso sherry, palabra deformada de la palabra Jerez, en inglés un vino dulce que gusta mucho a las viejecitas británicas. Y si no, ve tú a pedir un vino sherry fuera de España y verás como te sirven un moscatel diciéndote que “es lo mismo, caray”.
«Durante el Festival hay en las peñas un amplio programa de actuaciones gratuitas, degustaciones de platos típicos y demás actividades culturales que hacen que Jerez de la Frontera sepa intensamente al arte jondo, que al fin y al cabo es el motivo de este gran encuentro cultural»
La ciudad está llena de rostros nuevos, y siguen llegando, cursillistas buscando las tiendas de artículos flamencos, o las peñas, o las terrazas con tapas, o los tabancos con actuaciones.“¿Qué es tabanco?”, me preguntó ayer un joven con acento que calzaba botas de bailaor. Es una palabra que no aparece en las 868 páginas del Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco (1988) de José Blas Vega y Manuel Ríos Ruiz, a pesar de ser una palabra que protagoniza un capítulo imprescindible del cante flamenco en Jerez. Antiguos despachos de los vinos de la zona empezaron a cumplir un papel social como puntos de reunión donde se cantaban los cantes típicos de Jerez, marcando el compás en las mesas de madera sin acompañamiento de guitarra, dando lugar a la bulería “pa’ escuchar”, “bulerías al golpe” y otras etiquetas que circulan en Jerez, sin que sean soleares aceleradas como piensan muchos aficionados.
Hoy en día se han restaurado varios tabancos en la ciudad, conservando su ambiente histórico y ofreciendo actuaciones de flamenco como pequeños tablaos. La palabra tabanco se cree que representa un lugar de despacho de productos controlados, estanco, cruzada fonéticamente con la palabra tabaco. Los tabancos de Jerez ofrecen una humilde fuente de ingresos y escenario de pruebas para los jóvenes artistas de la ciudad, y un lugar donde los turistas pueden acceder al flamenco sin complicaciones.
¡Anda, mira, por ahí va Paco Cepero!
Otra pieza del puzle es la peña flamenca. Desde los años cincuenta estas agrupaciones semiprivadas han sido excelentes lugares de reunión e intercambio de cante, baile o guitarra. Durante el Festival hay en las peñas un amplio programa de actuaciones gratuitas, degustaciones de platos típicos y demás actividades culturales que hacen que Jerez de la Frontera sepa intensamente al arte jondo, que al fin y al cabo es el motivo de este gran encuentro cultural.
















































































