Son muchos, por suerte, los autores –y autoras, aunque menos– premiados en concursos de letras flamencas. Las autoras deberían ser más, pues las hay y buenas, y los concursos también deberían ser algunos más, para favorecer la creación poética y ofrecer nuevos cauces de expresión lírica al cante. Un blog que pueden visitar, titulado precisamente Letristas flamencos, recoge muestras de este menester.
Uno de estos poetas, letristas premiados y reconocidos es José Francisco López –Arahal, Sevilla, 1963–, profesor ya jubilado. Sus letras han sido recogidas en un libro, de tan acertado título, Ecos del pueblo, subtitulado Lírica flamenca, editado con elegancia y precisión por la joven editorial La Baja Andalucía. Una foto en blanco y negro del cantaor Juan José Vargas ‘Chozas de Jerez’, de Steve Khan, con intención nos trae el recuerdo del flamenco tradicional, del pueblo y sus ecos, como dice el título. Podemos recordar a este cantaor tan especial, no estrictamente profesional, nacido en Lebrija en 1903 y fallecido en Jerez, adonde se fue vivir, en 1974. Esta soleá con largos tercios es de lo más conocido de su repertorio, con Manuel Morao en 1970, para la serie de televisión mítica Rito y geografía del cante:
Tuve el honor de hacer el prólogo de esta obra de José Francisco, que titulamos precisamente como este comentario. Digo lo que sigue:
José Francisco López –Arahal, Sevilla, 1963–, profesor ya jubilado, ha trabajado casi toda su carrera profesional en el CEIP Miguel Rueda de Paradas, mi pueblo. Allí ha llevado a cabo una gran labor por la difusión del flamenco entre los más pequeños. Su peculiar programa Pinceladas flamencas ha recibido elogios y premios, como el premio Flamenco en el aula de la Junta de Andalucía (2015), todo muy merecido, porque el programa de radio que promovió, con niños de poca edad, es realmente didáctico, útil y, desde luego, emotivo. Para mí, escuchar en la voz de niños tan pequeños algunas de las mejores coplas y biografías del flamenco ha sido una satisfacción muy grande. Enhorabuena por ello.
Además ha obtenido prácticamente todos los premios de letras o coplas flamencas que se convocan en nuestro país. De hecho, este libro que prologamos es una selección de las que han sido galardonadas, casi siempre con primeros premios, en certámenes como Mirando a la Torre (Alhaurín de la Torre, 1999 y 2004), Festival del Cante de las Minas (La Unión, 2004), La Fragua de la Isla (San Fernando, 2014, 2018 y 2023), Hijos de Almachar (Barakaldo, 2014), o bien parten del pregón de la Fiesta del Verdeo (Arahal, 1996).
También ha recibido otros reconocimientos como los del Certamen de Declaraciones de Amor (Paradas, 1998), Exaltación a la Saeta (Arahal, 1998), Poesía Ciudad de Arahal (2007), Villa de Marchena de relatos (2009) o Cuento Infantil en el XV Certamen Ciudad de Arahal (2011). Escribe en la revista Unicornio y presenta el programa de Medial TV Corazón Flamenco, ambos de su pueblo. En 1999 publicó el libro de poesía Abismos de soledad y silencio. Lleva el blog Flamenco y literatura. Como vemos, una trayectoria rica, variada, en la que hemos coincidido más de una vez: revista Unicornio, premios de letras, entrevista en su programa de TV, etc.
El presente libro incluye, junto a otras inéditas, las letras de los citados premios de concursos de letras flamencas, como hemos dicho. Aquí ya tenemos una garantía, una criba de calidad y de llegada al lector, incluso a un lector especialmente entendido como es –o debe ser– el de los jurados. Si han sido premiadas en tantos concursos no es por casualidad ni por otras circunstancias. Lo han sido por su calidad, por su eficaz valía literaria y flamenca.
De la mejor savia de la tradición –de dónde si no– saca jugo y juego el autor para entregarnos verdaderas joyas, muchas de las cuales están al mismo nivel de las mejores de dicha escuela, corpus o tradición. Esto es así en los distintos palos flamencos que se cultivan, al igual que en los moldes métricos y temáticas variadas, todo ajustado a los palos o estilos tratados, que cubren las reconocidas ramas del flamenco: cantes de Levante, fandango y sus derivados, cantes de ida y vuelta, cantes sin guitarra o a capela, otros como las soleares, las seguiriyas, las tonás o las bulerías…
Lírica flamenca es el subtítulo, creemos que porque, aunque las letras flamencas son obras líricas, claro, como cualquier otro poema lírico, lo cierto es que antes de cada palo incluye un poema de métrica libre en general y de extensión variada, una especie de glosa, al modo de lo que sabemos que magistralmente hicieron, por ejemplo, García Lorca, Félix Grande, Antonio Murciano, José Luis Rodríguez Ojeda o muchos otros. Así, al fandango le dedica esta introducción:
Un picotazo en el alma,
blanca centella de nieve,
palpitante corazón herido
y escarpias en la tormenta…
Sigue un criterio musical en casos como el de la soleá, con estrofas de tres –soleá– o de cuatro –copla o cuarteta asonantada–, ambas válidas para cantar, como dice, por soléa. Esto demuestra su conocimiento del cante en sí y hace que estas letras sean idóneas para ser llevadas a su sitio más deseable, el cante. Sabe –como buen aficionado– que cada palo tiene su métrica, su temática, su tono, su aire, y como buen poeta eleva este saber a hondura –y jondura– estética, calidad literaria y emoción.
De esta forma, se acerca al amor en todas sus facetas: piropos, amor correspondido, desamor, sensualidad, carnalidad eufemística…
Soleá
Desde el puente de Triana
he visto llorar al sol
cuando te mira la cara.
Bulerías
Cuando llega la molienda
le digo a mi molinera:
cierra con llave la hacienda.
Bambera
Cuando subes a la bamba
vuelas sobre la alameda,
eres como una paloma
con alas de plata y seda.
Alboreá
Ya viene la novia
con su blanco velo,
tiene por corona
estrellas del cielo.
Alegrías
Por tu pelo y tus labios
voy navegando,
por tu cuerpo y tus ojos
de contrabando.
Serrana
Por la Sierra Nevada
baja un serrano,
lleva el corazón roto
entre sus manos.
Se lo han partío
por un sueño de amor,
de amor prohibío.
Fandango
Tus ojos y una candela,
la escarcha de la mañana,
el rescoldo de la hoguera,
el campo al rayar el alba,
tu cuerpo entre las estrellas.
Graves asuntos como la locura, la muerte de seres queridos –la madre, central en el flamenco–, el dolor o las ducas en general aparecen reflejadas con prestancia también por diversos palos:
Soleá
Estaba la noche oscura
y el viento escuchó la voz
serena de mi locura.
¡Que no doblen las campanas,
que se m´ha muerto mi madre
y no quiero que se vaya!
Seguiriya
Quítame la vía
y dame la muerte,
pero déjame los ojos abiertos
pa que pueda verte.
Malagueña
Negra se me vuelve el alma
cuando voy por la alameda,
ni la luna me acompaña,
mira si es grande la pena
que sale de mis entrañas.
Tonás
Con yunque, martillo y fragua
se doblan «to» los metales,
pero ni el azogue funde
el eco de mis pesares.
O, cómo no, las reflexiones filosóficas, metafísicas unidas a la preocupación social, la libertad como una necesidad, la denuncia del maltrato o de situaciones de duro trabajo sin justa remuneración –muy sensible especialmente a los mineros en los cantes de Levante– y a los hombres del campo, los olivareros, por sus vivencias en su pueblo de Arahal: mar de olivares, mar verde, como titula su disco su paisano, el jovencísimo y brillante guitarrista David de Arahal.
Fandangos
Como el águila real,
como el halcón peregrino,
ando con mi soledad
por veredas y caminos
buscando mi libertad.
No le pegues a ese niño
por defender a su madre,
trátamelo con cariño,
que no es hombre ni buen padre
el que maltrata a sus hijos.
Tientos
Los niños aceituneros
tienen las manos de plata,
reflejos de luna nueva
y escarcha de la mañana.
Y cuando llega la tarde
trae dolorida la espalda,
es un niño aceitunero
sin juventud en el alma.
Tonás
Amarrado a una galera
en la inmensidad del mar,
no me quitarás el sueño
de encontrar la libertad.
Y así cualquier otro tema con sus palos adecuados, con versos muy conseguidos en métrica y temática para, por ejemplo, granaínas o saetas, como vemos aquí:
Granaína
Dicen que están embrujados
Los dos ríos de Granada,
Darro y Genil hechizados
por un moro que lloraba
suspirando enamorado.
Saeta
Le pido fuerza a los cielos
«pa» llevarlo con amor,
quisiera ser cirineo
para aliviarle el dolor
a este Cristo Nazareno.
Rematamos con esta letra de amor a Andalucía, por fandangos, que reúne algunos de los temas de las letras flamencas:
De montañas y alegría,
tierra de olivo y de mar,
de sol y filosofía,
de sueños y libertad,
así es nuestra Andalucía.
Esperamos que este libro encuentre hueco en las lecturas y en las vidas de muchos lectores de poesía en general y, de forma particular, intensamente en los aficionados y artistas del flamenco. Los del cante tendrán ocasión de llevar de la tierra al aire, del papel al recital o al disco estas valiosas muestras de lírica flamenca, estas letras flamencas de primera.
Hasta aquí mis palabras de presentación. Buena suerte a este libro y a esta joven colección. Me despido con alguna muestra de cómo han sido llevadas letras de nuestro autor al cante, su fin supremo. En este caso, el cante de Francisco Reche por tonás, en el acto de presentación del libro en Arahal, con recitado del propio autor:
Y finalmente, presentación en Paradas, mi pueblo, y donde ha trabajado de profesor José Francisco, con diversos participantes:
→ José Francisco López. Ecos del pueblo, Paradas y Morón (Sevilla), Editorial La Baja Andalucía, 2025.


















































































