De José Esteban Rodríguez Cosano (Casariche, Sevilla, 1951) tenemos ya, con este, tres discos. Todos los hemos reseñado. El primero es Sentimiento y guitarra. Flamenco instrumental (2023), al que en las palabras del libreto dedicamos unas palabras, con el título De la púa al cielo, pues el intérprete, exprofesor de Primaria y gran aficionado, como su hermano Ricardo, tan recordado, usa la púa para tocar la guitarra. Algo inusual, desde luego, pero, como escribíamos, Cosano es capaz de «darles aliento vital. Música de la tierra al cielo, hermoso pentagrama de la belleza y la hondura. Y jondura, pues Rodríguez Cosano nos ofrece con generosidad, por fin, lo que tan bien conoce y comunica: la música culta y honorable del flamenco». Dedicaba el disco, por cierto, a su querido hermano Ricardo.
Ahí selecciona ocho palos: fandangos, malagueñas y verdial, granaína, alboreá, campanilleros, nana, petenera y saeta. Era un gran trabajo, más aún al estar presente la guitarra de Antonio Carrión, así como el piano de Juan Antonio Aguilera el Vitito en la introducción de la nana.
El segundo trabajo, 2024, está dedicado a José María Hinojosa Cobacho –1805-1833–, bandolero conocido como ‘El Tempranillo’. Escribió las letras de todos los cantes, con el pertinente perfecto ajuste métrico y expresivo. La primera letra de las alegrías ya resume la vida de este cordobés de Jauja: La historia de un bandolero / que nació en Andalucía, / una mano traicionera / fue y le arrebató la vía.
Aquí se reúnen diez cantes: alegrías clásicas de Cádiz, tientos-tangos, fandangos de variada fuente, martinetes al uso, bamberas, liviana-serrana-abandolao de Pérez de Guzmán, malagueña, la petenera, la zambra cien por cien caracolera y seguiriyas y cabales. Un buen repertorio, y en la voz del cantaor experimentado, sobrado de conocimiento que es Juan Soto, todo queda muy flamenco, hondo, en clave jonda. Las guitarras de Luis Calderito en las alegrías y en las malagueñas –de otro disco anterior del cantaor– y de Antonio Carrión en los demás cantes abrazan los cantes con belleza musical y un toque flamenco preciso.
Aquí lo vemos en una grabación realizada en la presentación de una obra sobre El Tempranillo, con letras de él mismo y de su hermano Ricardo. Cantan en el mismo Pepe Montaraz y Ani Zambrano acompañados a la guitarra por Juan Carrasco. Ofrecieron polos, seguiriyas, alegrías, serranas, etc. Aquí escuchamos la serrana.
En mi blog El Giraldillo, mi comentario completo.
El tercer disco, que nos ocupa, es parecido al del primero en el título, ahora Sentimiento flamenco y guitarra. Está dedicado a la memoria del cantaor Antonio Colchón, amigo personal del autor. También hemos escrito las palabras del libreto, en el que aparecen también textos del compositor y de Manuel Reina Parrado.
Rodríguez Cosano escribe sendas semblanzas del cantaor Antonio Colchón –El Viso del Alcor, Sevilla, 1951-2021– y del guitarrista Antonio Carrión. Del primero subraya su valor supremo como aficionado y conocedor de los cantes, cantaor largo, enciclopédico, con numerosos premios en concursos y autor de letras flamencas que publicó en un libro titulado Letras de hoy para el flamenco de siempre, así como su categoría humana. Vemos uno de sus cantes, por milonga, dedicada a la belleza de Andalucía, con la guitarra de Manuel Peroles, en directo en 2016 en Mairena del Alcor:
Del segundo, nacido en Mairena del Alcor, Sevilla, en 1964, insiste en lo que la afición y la crítica conoce y premia, su grandísima figura de la guitarra flamenca, con galardones como el Grammy Latino acompañando a Chocolate, Nacional de la Cátedra de Flamencología de Jerez, Giraldillo de la Bienal de Sevilla, etc. También su labor como docente, como cantaor, que lo es, con un disco grabado, como peñista, y, sobre todo, buena persona muy querida por la afición flamenca.
Aquí lo escuchamos, por soleá, cantando y tocando, con sabor, en 2015 en directo en Canal Sur:
Manuel Reina Parrado aprecia en nuestro intérprete su relación con Casariche, el logro de un disco como un viaje por los matices del alma flamenca, el valor de reencuentro, como símbolo de unión musical de trayectorias, instrumentos y generaciones, su capacidad de emocionar.
Por mi parte, escribo que, ahondando con la púa jonda, añade otros palos y estilos del arco melódico del cante, pues con la púa canta en realidad y son reconocibles las letras que borda. Lo hace con precisión y acompañado de nuevo por el maestro Antonio Carrión y su sonanta, además de un grupo magnífico de colaboradores con otros instrumentos, que realzan la belleza con sus matices, como, por ejemplo, en la bella introducción de violín y saxo de la canastera o la del violonchelo en los martinetes. Esta vez hallamos también cante, así que otro aporte de este trabajo.
Lo vemos aquí en la canastera, uno de los palos nuevos, no exento de polémica, de los últimos años:
Impresiona cómo logra con la púa llevarnos a toda la atmósfera musical y vivencial de cada palo. Así, al sabor del fandango de Huelva, la difícil andadura del martinete, la galanura de los tangos o la dulzura de la milonga, entre otros. Esperando quedamos una nueva entrega, que seguro que llegará para seguir completando la baraja flamenca.
→ José Esteban Rodríguez Cosano. Sentimiento flamenco y guitarra, Cambayá Records, Antequera (Málaga), 2025.








































































































