Tan solo una introducción, cuatro bailaores con sus cuatro números en solitario y un remate final, así de simple y así de contundente fue el planteamiento de Bailaores. Porque no hace falta más cuando hay quilates de arte deseando derrocharse.
Nada más entrar, según íbamos llenando el patio de butacas, con gusto veíamos la cantidad de artistas que habían venido a ver el espectáculo, a disfrutar de los compañeros, lo que ya estaba anunciando que la cita iba a ser de categoría.
En un lado del escenario, cuatro sillas de enea en torno a una mesa. Allí se sentaron Manuel Tañé, El Yiyo, David Paniagua y Pepe Torres, quien, para nuestra sorpresa y deleite, llevaba una guitarra con la que llevó el peso musical de esta introducción, con gusto y flamencura y ese sabor moronero inconfundible. Una reunión de cante y toque, a la que se incorporaron Pechuguita y Canito, aportando cada uno pinceladas de su arte. Pero, de momento, nada de baile, dejando la expectación en el ambiente. Y así seguiría, porque a continuación fue el momento de presentar al guitarrista del espectáculo, Juan Requena, que nos interpretó un solo de gran delicadeza y sensibilidad.
Y ahora sí, ya empiezan los Bailaores. Suenan los acordes de la bulería por soleá, y se van templando Canito, con su voz deliciosamente rota, Pechuguita con su poderío, y Tañé con su voz doliente y su aroma jerezano hasta que entra el gran Pepe Torres, cuajando un baile masculino, poderoso, recio, pero con su punto justo de sal en los quiebros de cadera y los brazos. Un baile que asombra, porque consigue que lo virtuoso parezca fluido y natural. Pepe Torres está escuchando constantemente el cante y dándole lo que le va pidiendo. Y en la escobilla luce su dominio del compás sin necesidad de alargar el número, consiguiendo una duración que se nos antoja perfecta, porque nos sacia y, al mismo tiempo, nos deja con ganas de más.
«Hasta que entra el gran Pepe Torres, cuajando un baile masculino, poderoso, recio, pero con su punto justo de sal en los quiebros de cadera y los brazos. Un baile que asombra, porque consigue que lo virtuoso parezca fluido y natural»

Para recibir a David Paniagua, los tres cantaores se ponen de pie en círculo, arrancándose por fandangos, como citando al bailaor a ese pequeño ruedo, donde le irán cantando también por bulerías en un deseo de buscar una atmósfera íntima, pues la personalidad artística de Paniagua así lo sugiere. Es el suyo un baile que juega con el compás y con los amagos, que se rebusca en lo sutil mucho más que en lo rotundo.
Tras una transición por tangos, donde los tres cantaores tuvieron oportunidad de lucir sus magnificas facultades, llegó el baile de El Yiyo, por soleá. Su baile destaca por ser enérgico, con arranques raciales y con un dominio de la fuerza en los pies que le lleva a hacer un alarde de virtuosismo y compás, acompañándose a sí mismo con la propia percusión de sus manos, bien con palmas como con palillos. Los giros vertiginosos sin perder el equilibrio, sorprendentes y efectistas, no pueden dejar de recordarnos al Joaquín Cortés de los primeros años.
Se acercaba el final, y los aires de Cádiz llenaron el teatro para recibir a El Carpeta –quien sustituyó a Barullo–, que hace honor a su estirpe, la de los Farruco, conservando ese sello marca de la casa que es único. Encandila esa manera de pasear el escenario tan especial, esos desplantes casi acrobáticos, esa velocidad y esa fuerza gitanas, ese arte ancestral que los miembros de esta familia llevan en la sangre.
En el fin de fiesta, Pechuguita no se aguantaba ya las ganas de darse su pataíta y se la dio con mucha gracia y donosura y, de propina, nos llevamos unos desplantes de Pepe Torres que fueron de antología.
Satisfechos por la velada tan flamenca y auténtica vivida, los despedimos aplaudiendo en pie.
Ficha artística
Bailaores, de David Paniagua, Pepe Torres, El Carpeta y El Yiyo
IX Bienal de Arte Flamenco de Málaga
Auditorio Edgar Neville, Málaga
26 de junio de 2025
Baile: Pepe Torres, David Paniagua, El Yiyo y El Carpeta
Cante: Manuel Tañé, Antonio Canito y Pechuguita
Guitarra: Juan Requena
Aforo: Casi lleno












































































