No resultaba fácil asumir la dirección del Festival de Nîmes tras la salida de Chema Blanco, un gestor de gran reputación en el sector del flamenco. Esa responsabilidad ha sido asumida este año, por primera vez, por Amélie Casasole (Saboya, 1975), que ya se encontraba al frente del teatro de la ciudad francesa y ha logrado culminar una edición 2006 con pocas sorpresas, pero un indiscutible éxito de taquilla y el respaldo general del público. En su despacho del coliseo nimesino recibió a Expoflamenco y quiso compartir con los lectores sus impresiones de este año y sus propósitos para el futuro.
– Ha sido la primera vez que dirige el Festival de Nîmes. ¿Qué balance provisional hace de esta edición?
– Ya desde que íbamos por la mitad del recorrido pudimos constatar con mucho gusto que las salas han estado completas. Todas las noches ha habido mucho entusiasmo, tanto para propuestas tan consolidadas como Tomatito como para artistas muy poco conocidos en Francia, como La Chachi. Hay una gran curiosidad por la diversidad de las propuestas.
– Cuando llegó a la dirección de este teatro admitió no ser una gran conocedora del flamenco. ¿Cómo ha podido paliar estas carencias?
– Como profesional y programadora, dirijo teatros desde hace más de 25 años. Me rodeo de especialistas, de gente que conoce el teatro, el circo, la danza y el flamenco actual. Soy un poco cocinera, una chef: tenemos varios ingredientes que hay que saber combinar y dosificar bien para que el festival sea bien apreciado y bien recibido por el público. Ese es mi trabajo, propiciar el encuentro entre los artistas y el público. Para ello, tengo que estar muy atenta a los productores, a los directores y a otros directores artísticos especialistas con quienes discuto y trabajo. Eso es lo que da forma a este festival.
«Nuestro proyecto se sostiene sobre dos pilares. Ppor un lado, la tradición, la transmisión y el legado que hay que respetar. Por otro, una parte más deconstruida, más pertinente, vinculada a la generación más joven. Por ejemplo, el lado punk de La Chachi es muy refrescante. En este momento necesitamos gente así, que nos aporte un punto de locura»
– ¿Qué cree que va a cambiar más, con respecto a la última etapa?
– No creo que haya una gran revolución en la historia del festival, especialmente en relación con los últimos cinco años. Ya existe una apertura hacia la creación contemporánea y, sin duda, reforzaré y consolidaré ese aspecto. Quiero avanzar hacia una mayor coproducción con artistas españoles, apostar por una escena más contemporánea y abrirnos a otras regiones de España, no solo al sur, manteniendo al mismo tiempo una línea fuerte con las grandes figuras del flamenco. Es un proyecto que se sostiene sobre dos pilares: por un lado, la tradición, la transmisión y el legado que hay que respetar; por otro, una parte más deconstruida, más pertinente, vinculada a la generación más joven. Por ejemplo, el lado punk de La Chachi es muy refrescante. En este momento necesitamos gente así, que nos aporte un punto de locura.

– En España, las elecciones a veces cambian el rumbo de los proyectos culturales. ¿Aquí sucede lo mismo? ¿Debemos seguir de cerca los resultados de los próximos comicios para ver qué pasará con Nîmes?
– Esperemos que no. No estoy muy preocupada, porque el Festival de Flamenco es una institución que genera unanimidad. A pesar de una programación que a veces puede sorprender, el público viene, es curioso y entusiasta. Pase lo que pase en el tablero político, espero que no disminuya el apoyo económico a la cultura, algo que nunca se puede prever. En cualquier caso, lucharemos para defender la cultura pública y para permitir que esta cita exista y que los artistas puedan encontrarse con el público.
– Con el contexto actual, en el que “hay que apretarse el cinturón”, ¿le gustaría disponer de más presupuesto?
– Nuestro presupuesto está equilibrado, no hay una necesidad inmediata de más. Cuando hablo de la falta de dinero para la cultura, me refiero a una situación general, no solo en Francia, sino también en Estados Unidos y en Europa. La cultura ya no es algo que se sitúe en primer plano. Sin embargo, en Nîmes tenemos la suerte de contar con una ciudad muy vinculada a la cultura por su historia, que defiende realmente el festival y nos da los medios para hacer un festival de calidad.
«Cuando hablo de la falta de dinero para la cultura, me refiero a una situación general, no solo en Francia, sino también en Estados Unidos y en Europa. La cultura ya no es algo que se sitúe en primer plano. Sin embargo, en Nîmes tenemos la suerte de contar con una ciudad muy vinculada a la cultura por su historia»
– Muchos gestores culturales están preocupados por el envejecimiento del público. ¿Cómo atraer y fidelizar a los jóvenes?
– Precisamente a través de la programación, apostando por artistas más contemporáneos y emergentes que rompen los códigos. Así podemos atraer a las jóvenes generaciones. Trabajamos con estudiantes y universidades, organizamos masterclasses y encuentros con los artistas. Además, el flamenco tiene algo increíble: se vive mucho en familia. Lo hemos visto con Tomatito, por ejemplo, con familias que acudían con niños de ocho o nueve años. Hay una verdadera transmisión. También existen muchas escuelas de baile y danza en Nîmes, y durante el festival vemos a jóvenes bailaores y bailaoras que vienen al teatro. En la sala se percibe una mezcla muy bonita de generaciones.
– ¿Hay algún artista que personalmente le atraiga y que todavía no haya venido, pero que le gustaría invitar?
– Tengo la impresión de que casi todos los grandes han pasado ya por Nîmes. Como programadora, lo que más nos gusta es descubrir a alguien joven y poder acompañarlo en su creación y en su carrera. Eso llegará con las próximas generaciones. Hay una joven generación que ya está viniendo a Nîmes y tenemos proyectos para la próxima temporada, con apoyo a nuevas producciones y creaciones de estos artistas, sin dejar de programar también a grandes figuras. Pero todavía no puedo dar nombres. ♦















































































