Alba Heredia (1995) nació en el Sacromonte, concretamente en la cueva La Rocío. Tiene el privilegio de pertenecer a una de las dinastías más importantes del mundo flamenco: los Maya. Todo esos genes y su perseverancia en el baile hacen de ella una artista única y poseedora de una naturalidad que la consagra como una referente en el flamenco. En esta entrevista la bailaora nos acerca su mundo, su forma de sentir; nos transmite su ilusión con el baile como forma de vida.
Una entrevista de Manuel Cid.
– Alba, te encuentras en un momento muy bonito, con giras internacionales, con festivales como el Flamenco On Fire ahora en agosto, y todo ello sin abandonar el tablao. ¿Cómo estás viviendo esta etapa?
– Estoy viviendo este momento bastante feliz, al poder estar en grandes festivales compartiendo cartel con grandes compañeros y artistas. Y por otro lado, sin perder la esencia de los tablaos, donde gracias a Dios hoy día estamos todos los artistas y podemos compartir momentos inolvidables, tanto a nivel personal como artístico. La verdadera magia del tablao que da rienda suelta a la improvisación y al duende más inesperado.
– Quisiera preguntarte también por el oficio. ¿Cómo lo vives y qué supone para ti ser bailaora?
– Yo vivo bailando, siempre lo digo. Para mí ser bailaora es algo que llevo en el ADN. Yo ya salí bailando, no recuerdo algún momento de mi vida en el que no bailara. Es una manera de vivir, de sentir, de todo. Es mi todo.
«El baile para mí no solo son pasos, técnica y poses o caras muy ensayadas… No, no. El baile es verdad, es garra, es sentimiento. Y esa verdad se transmite»

– Dicen que para cantar bien hay que oír bien y que para bailar bien hay que mirar bien. ¿Cómo mira Alba Heredia? ¿En qué aspectos de la vida te fijas para llevarlos luego al escenario?
– Miro siempre con amor, ese amor al flamenco. Amor y pasión por lo que hago. Me miro en todos los aspectos, todo cuenta para contar tus experiencias: desde una alegría, un amor, un desamor y hasta la más profunda de las penas. Yo soy muy temperamental y muy sentimental. Creo que eso es lo que transmito en mi baile.
– El genio, la emocionalidad, es fundamental para encarnar el baile, para que el cuerpo fluya con la música. Me gustaría preguntarte: ¿con qué palo vives más emociones?¿Cuál es el que más disfrutas?
– Con el palo que más disfruto es la soleá. Este palo me encanta, me da muchas emociones: la templanza, la madurez que la vida te hace coger, la espera, el ser paciente debido a sus tiempos de compás más lentos… Todo eso te hace tomártelo con calma y luego entrar en un bucle de sentimientos en sus falderas. Y ya ahí canalizar todo lo que llevo dentro. Un remix de emociones.
– En la jerga del baile se dice que alguien baila bien diciendo que tiene “intención bailando”. Esto me recuerda a esa frase que dijo Antonia Mercé La Argentina sobre el baile y la verdad. Ella dijo en su conferencia: “Adoré la danza porque siempre detesté la mentira. En la danza todo es verdadero”. ¿Crees que el baile está conformado por algo más que unos pasos y unas poses? Háblame de esa intención y de esa verdad. De cómo la vives tú.
– Hombre, por supuesto. Yo siempre digo que te podré gustar más o menos bailando, pero siempre voy con mi verdad. Para mí el baile no solo son pasos, técnica y poses o caras muy ensayadas… No, no. El baile es verdad, es garra, es sentimiento, y esa verdad se transmite. La transmisión es muy importante, y si cuando tú te sientas esa persona te pone el vello de punta eso es porque está contando su verdad. El flamenco no puede ser robotizado, tiene que haber un momento dentro del montaje, de la actuación, donde te rompas. Para mí eso es la verdad.
– Me interesan los términos que se usan en los lugares del flamenco, como por ejemplo el desplante. En algunos glosarios de flamenco lo definen como “golpes fuertes dados con el pie contra el suelo que se emplean como remate de otros pasos, correspondiéndose en la guitarra con los rasgueos sencillos que van al final de la melodía”. ¿Qué es para ti el desplante? ¿Cómo lo explicarías a un neófito en el flamenco?
– Yo lo explicaría diciéndole que un desplante es como una contestación cuando estamos enfadados: primero empieza algo lento, la conversación, y termina con una palabra estridente que te deja seco. Pues igual pero en el baile, eso sería un desplante, que empieza con golpes y termina con un solo golpe fuerte, y se para todo.
«El protagonista en Flamenco On Fire será el baile. Bailar sin unas directrices teatrales. Simplemente bailar. Bailarle a la vida. Bailarle a la música. Y dejarme llevar por los sentimientos, por la magia, por el duende»

– Cuando los músicos de conservatorio se comunican con respecto a una pieza, lo hacen a través del lenguaje musical, de partituras. ¿Cómo dirías que lo hacen los flamencos? A nivel práctico: ¿cómo te comunicas con guitarristas y cantaores para conformar los espectáculos?
– Nos comunicamos pidiendo opinión o diciéndole “mira, tengo esta idea”. Y ahí es donde empieza el duende, la improvisación, donde se deja volar la mente. El guitarrista empieza a tocar piezas que él siente que son las adecuadas a lo que una le está pidiendo. También es donde se aportan ideas. Se toma y recibe de ambos mundos, del baile, del cante, del toque. Se va formando la creación, es algo maravilloso.
– Has recibido clases de grandes como Belén Maya, Juan Andrés Maya, Iván Vargas, Rafaela Carrasco… Aparte de haber estado subida a un escenario desde pequeña y haber vivido y sentido las cuevas del Sacromonte. ¿Qué te han enseñado todos estos artistas sobre el flamenco? ¿Cómo ha sido tu proceso de aprendizaje?
– Todos estos artistas me han enseñado principalmente el amor al flamenco, el respeto y el valor de este arte. También me han enseñado que el flamenco es esfuerzo, dedicación , disciplina, constancia…, y que tienes que estar en continuo aprendizaje pero siempre respetando el flamenco y su origen. El proceso de aprendizaje ha sido impresionante, porque he tenido la suerte de estar con los más grandes, aprender de ellos y poder estar en los montajes de las obras de mi tío Manolete y Mario Maya, que en gloria estén. Eso ha sido increíble. Eso era un intensivo en cuanto a baile, a experiencia en el escenario en todos los sentidos. Ha sido de lo mejor. Los mejores recuerdos que tengo y cosas que jamás olvidaré.
– Se puede decir que has estado rodeada de flamenco de siempre, te has rodeado de eso que llaman “lo puro». El maestro Paco de Lucía decía sobre esto: “Me decían que lo antiguo es lo puro. Para mí lo antiguo era lo viejo. Lo puro es aquello que uno siente con honestidad y que sale del corazón”. ¿Qué es para ti lo puro y cómo se transmite en tu forma de bailar?
– Para mí lo puro es no olvidarme de donde vengo, de mis raíces, de los que han forjado mi baile, el espejo donde yo me miro. Esas raíces milenarias que cuando subes a un escenario se notan de dónde viene y qué hay detrás: la historia, las vivencias, todo… Y sobre todo ser una misma y sacar lo que lleva una dentro.
– Como hemos dicho, en unos días tendrás la actuación en el Festival Flamenco On Fire junto Ismael de la Rosa al cante y Juan Jiménez al toque. Llevas el montaje Cueva de Rocío. ¿Qué puedes contarnos sobre este espectáculo? ¿Qué le vas a ofrecer al público pamplonés que recibe el flamenco en este festival con tantas ganas y con tanta ilusión?
– Puedo contaros de este espectáculo que viene con mucha fuerza, y sobre todo con mucha verdad. Trayéndolo desde mis raíces, mi Graná, mi cueva, donde yo me he criado y donde empecé a dar mis primeros pasos y donde se ha forjado mi baile. El protagonista será el baile, bailar sin unas directrices teatrales, simplemente bailar. Bailarle a la vida, bailarle a la música, y dejarme llevar por los sentimientos, por la magia, por el duende. Os invito a formar parte de este espectáculo, de este éxtasis de sentimientos, donde pondremos el alma y el corazón sin ningún tipo de pretensión. ♦









































































