A Abraham El Zambo le rebosa el cante sin querer. Se le escapa. Lo rezuma por los poros de la piel. Dice los tercios sin pensarlos. Los deja caer con pasmosa naturalidad. No se obceca en cavilar el cante, lo recrea tamizándolo con los mimbres de su apellido sin remedar a nadie. Canta a su manera, sin ostentaciones ni gritos. No atiende a demostraciones. Solo se queja y paladea como poquitos saben hacerlo, domeñando los bajos, doliéndose a tierra, porque empujar es más fácil y para eso hay muchos. Pero aguantar los abismos de un lamento jiere, como jirió en el recital que tuvimos la suerte de disfrutar en la Peña Flamenca Genaro Marín de Valencina de la Concepción (Sevilla), dentro de la programación del Circuito Andaluz de Peñas Flamencas del Instituto Andaluz de Flamenco.
¡Qué gran acierto! Restregarme las ducas de Abraham por el pecho fue todo un descubrimiento. Ya lo veníamos augurando mi amigo José Antonio Troya, presidente de la Peña Flamenca Torres Macarena, y yo cuando nos crujió en una fiesta en Jerez en la bendita casa de la Asociación Cultural Flamenca Luis de la Pica. Y la noche del domingo acudimos los dos en peregrinación a que nos abofeteara el rostro de jerezanía y personalidad.
La guitarra de Domingo Rubichí lo llevó mejor que en brazos, redondeando la jondura de su garganta, endiñando gañafones de flamencura en las respuestas, con falsetas gordas como campanas, flamenquísimas y preñás de vivencias que le corren del corazón a la yema de los dedos, destilando sobre las cuerdas de la bajañí y el ébano del mástil el perfume de las fiestas y el conocimiento de un sabio al que veneran las voces más singulares para tenerlo a su vera. La sonanta de Mingo no es cualquier cosa. A las palmas acompañaron con discreción y soniquete Ángel y Lúa, que luego se dio la pataíta de rigor con el age de su tierra.
«Abraham El Zambo apretó en un puñao de fandangos que sentenciaron como azotes, rizando los melismas de su gañote privilegiao por el que se le transparentó un corazón noble con ribetes de jondura. Cien veces me puso los vellos de punta. Porque es distinto. Que no es un flamenco pa que te revuelque a zamarreones, sino con la exquisitez de su cante mamao»
Abrió Abraham por Levante, taranteando por Almería y abrochando la terna por cartagenera, donde ya nos robó los oídos hasta que se bajó del escenario. Lució sin alharacas, templándose sin teatralidad ni adornos de mentira. Si bien en Jerez abunda la bulería por soleá, no demasiados se fajan en la soleá pura, como bien hizo regalando un ramillete de variantes conocidas por la ortodoxia y que pueden degustar en el vídeo de más abajo que publico con su autorización. La hilvanó con un gusto supremo, cargao de espontaneidad, sin medirla en la sesera, del izquierdo a la nuez, del alma al ruedo.
Sin despeinarse meció los tercios por tientos tangos, despreocupao por el compás: le viene en sangre. Las letras elegías con cuidao, los giros fueron melódicos sin abusar de los tiempos. Cada cosa en su sitio, con fraseos bien colocaos. Apretó en un puñao de fandangos que sentenciaron como azotes, rizando los melismas de su gañote privilegiao por el que se le transparentó un corazón noble con ribetes de jondura. Cien veces me puso los vellos de punta. Porque es distinto. Que no es un flamenco pa que te revuelque a zamarreones, sino con la exquisitez de su cante mamao.
Ahora sí entró en la bulería por soleá, prosiguiendo con el piñonate de su tragaero y los guiños a su cuna. Pero más me gustó en la seguiriya, donde se quejó alejado del histrionismo, estrujando sus entretelas gitanas, llorando lagrimitas por quintales. No os desmenuzo el cante. Escuchadlo vosotros aquí mismo con el pañuelo en un puño. Y quien quiera entender que entienda. ¿Pa qué voy a listar los estilos si to er mundo sabe que cuando se canta por derecho pierde uno la cabeza?
Echó el cerrojo por bulerías. De Jerez, de Camarón, de Flores El Gaditano, de Juana la del Revuelo y de quien le dio la gana. Porque sabe, quiere y puede. Si tenéis la oportunidad de escucharlo, no la perdáis. Avisaos estáis los aficionaos cabales. Abraham es agua fresca en el panorama de lo jondo. Y no imita. ¡Disfrutad de Abraham El Zambo y el cante mamao!
Ficha artística
Recital de cante de Abraham El Zambo
Circuito Andaluz de Peñas Flamencas del Instituto Andaluz de Flamenco
Peña Flamenca Genaro Marín
Casa de la Cultura de Valencina de la Concepción, Sevilla
7 de septiembre de 2025
Cante: Abraham El Zambo
Guitarra: Domingo Rubichi
Palmas: Ángel y Lúa













































































