Pepe Romero es una de las figuras contemporáneas más trascendentales de la guitarra española, especialmente clásica, pero también flamenca. Su labor de difusión de este instrumento junto a su familia, con su maestría y virtuosismo en el toque, le han reportado prestigio internacional y gozar de reconocimientos del más alto nivel. A ello se le une la satisfacción personal de organizar en su Málaga natal este festival anual que ya va por su cuarta edición. Un verdadero éxito que comprueba por sí mismo, porque nunca falta a la cita. Dentro del Festival, el ciclo Trasnoches Flamencos contó con el espectáculo que hoy nos ocupa, titulado Huellas.
Ante una sala llena de público –la bellísima sala de la Fundación Unicaja en el antiguo Real Conservatorio María Cristina–, abrió la noche el maestro sevillano Manolo Franco con su farruca El color de mi sonido. Con la limpieza prístina de su toque, los fraseos en los que el propio instrumento nos canta, y la melancolía que desprende este palo y que la interpretación supo transmitirnos, no pudimos tener un mejor comienzo.
A continuación gozamos de la contundencia sonora de Paco Jarana, buscando en su guitarra las armonías de la soleá, inconformista, valiente, arriesgando para sorprender, y consiguiéndolo.
«Segundo Falcón nos llevó a Triana, a la soleá alfarera y los tonos apolaos, doliendo en los graves aterciopelados, estremeciéndonos en los agudos punzantes, para rematar maravillosamente por la soleá petenera, otra rara avis que no se suele escuchar»
Segundo Falcón hizo su entrada y comenzó, en honor a esta tierra, por malagueñas. Magníficas las de Chacón, afinadas hasta la perfección, imprimiendo la emoción que este cante pide, con el acompañamiento de Paco Jarana. Con Manolo Franco abordó la malagueña de la Trini, tomándose alguna que otra licencia en la melodía, pero acabando con enjundia, de un tirón, como debe ser, en ambas malagueñas. ¡Qué gusto da escuchar un final de malagueñas bien ejecutado! Como coda del cante, la rondeña de Morente, bien modulados sus difíciles cambios tonales, y el fandango de Frasquito Yerbabuena, veloz y vibrante.

Tras pedir un aplauso para el anfitrión Pepe Romero, nos deleitó con sus conocimientos de cante, porque Segundo Falcón es, además de cantaor, un colosal aficionado y estudioso del flamenco. Y cuando esas facetas se unen, se cuajan recitales con repertorios nada convencionales, algo muy de agradecer y que el público entendido sabe apreciar. De esta manera, nos hizo un recorrido que empezó por petenera corta de Medina el Viejo, continuó con la grande de la Niña de los Peines y enlazó con una letra de Santa Teresa de Jesús por soleá apolá para rematar el paseo meciéndonos en la bamba con los cantes del columpio. Todo en una impecable coordinación entre las dos guitarras y el cantaor, que se entendieron a la perfección durante todo el recital.
Con la guitarra de Paco Jarana, nos llevó a Triana, a la soleá alfarera y los tonos apolaos, doliendo en los graves aterciopelados, estremeciéndonos en los agudos punzantes, para rematar maravillosamente por la soleá petenera, otra rara avis que no se suele escuchar. Y es que se percibe cómo el cantaor se encuentra a gusto, está disfrutando cantando, está compenetrado con las guitarras sublimes que le acompañan. Y todo eso es un cañón de sensaciones que nos transmite al público.
«Luisa Palicio es la mejor representante actual de la escuela sevillana de baile flamenco. (…) Sus brazos, esbeltos y llenos de plasticidad, manejaron el mantón con donosura. Sus piernas dominaron la bata de cola, que dibujó a sus órdenes filigranas en el aire. Sus desplantes fueron auténticas estampas de tronío que enfervorecieron al respetable»
Con unos jaleos extremeños en los que demostró que también está sobrado de compás, y una ronda de fandangos donde volver a hacer alarde de facultades, Segundo Falcón puso fin a su parte ‘alante’ y el público respondió aplaudiéndole calurosamente en pie.
El broche de oro lo puso la artista invitada, la esteponera Luisa Palicio. Sin miedo a equivocarme, diría que es la mejor representante actual de la escuela sevillana de baile flamenco. Con su bata de cola y su mantón, su infinita elegancia sin por ello resentirse ni un ápice su flamencura, Luisa nos bailó por alegrías al cante y el toque de los maestros que la precedieron, todo un cuadro de grandes. Sus brazos, esbeltos y llenos de plasticidad, manejaron el mantón con donosura. Sus piernas dominaron la bata de cola, que dibujó a sus órdenes filigranas en el aire. Sin descomponer jamás la figura, con esa feminidad que lleva a gala el baile de esta escuela, sus desplantes fueron auténticas estampas de tronío que enfervorecieron al respetable, que no paró de jalearla con oles y aplausos.
Desde luego que el título del espectáculo estuvo acertado: cuatro artistas sublimes que nos dejaron huella imborrable con la categoría de su arte. Varios minutos de aplausos en pie dieron fe de ello.
Ficha artística
Huellas, de Segundo Falcón, Manolo Franco, Paco Jarana y Luisa Palicio
IV Pepe Romero Guitar Festival
Sala María Cristina de la Fundación Unicaja, Málaga
27 de septiembre de 2025
Segundo Falcón (cante)
Manolo Franco y Paco Jarana (toque)
Luisa Palicio (baile)







































































