El Muelle de las Delicias de Sevilla hizo honor a su nombre cobijando los giros acaramelaos de Rocío Luna en la inauguración del ciclo Café Cantante del local Puerto de Cuba-Café del Río del grupo La Raza. En un ambiente de calurosa intimidad y cercanía para un privilegiado público reducido, se disfrutaron en las distancias cortas sus cosquillas de azúcar y su voz sedosa de jondura fina.
Me reitero en parte en aquello que dije alguna vez: «El cante de Rocío Luna es como un besito en el cuello, como un mordisquito en la oreja. Te eriza la piel con tibieza y derrama las mieles de su voz dulce chorreando almíbar. Posee una sensibilidad hipnótica. Todo en ella es hermoso. Seduce con el gesto, sus hechuras y la manera que tiene de rizar los melismas. No busquen en sus trazos la negrura de un quejío que arañe. No cabe en su tesitura un pellizco. Se lamenta suave. Su cante no es dolor insondable, es pura vaselina». A lo que ahora sumo que sí que pellizca y araña, porque va cuajando, forjando en su gañote de guirnaldas floridas los metales que azotan y crujen, aunque los latigazos se gocen y los crujíos no turben.
El Guadalquivir de fondo y un local acogedor y coqueto fue el escenario del ceremonial de la elegancia en el cante. Emilio Castañeda y El Petete marcaron las vereas del soniquete con repiques sordos y enteros dibujando con sus palmas los secretos del compás. Francis Gómez a la guitarra adornó el acompañamiento lo necesario para brillar sin robarle el sitio a Rocío, especialmente lúcido en los bordoneos y tiraíllos.
«Sí que pellizca y araña, porque va cuajando, forjando en su gañote de guirnaldas floridas los metales que azotan y crujen, aunque los latigazos se gocen y los crujíos no turben»

Abrió el recital Rocío con la soleá de Pinea que principia la caña, recordando siempre a El Gallina, aunque ella le imprime tanta personalidad que la hace suya. El cierre también por Triana, como mandan los cánones. Así empezó a placearse. Na y menos que al ocho en el ébano de la bajañí, regodeándose en las cadencias, templando su bendita garganta para deleitar al respetable. Ella es Lámpara Minera, y empujó el Levante hasta Sevilla para revalidar el cetro concedido, porque bordó los dos cuerpos. Tremenda. Se bamboleó por tangos con un gusto sin parangón, evocando los ecos de Pastora, sin remedos, pero tocada por sus latidos, para mirarse después en la Graná de Morente, culminando con un guiño a La Estrella y el mantra del aclamado creador: Porque era de noche. No sonó estridente ni en las arremetías. Contuvo el cante para no llegar al grito, sin aliviarse, entregándolo todo. Pero las ducas están en los bajos. Y ella los subyugó con delicado preciosismo. Por seguiriya rajó en el siete, echando las asaúras. Se quejó hiriente al cierre en la cabal de El Pena, coloreada con matices viejos y nuevos. ¡Cómo canta esta niña! ¡Que solo tiene veintisiete años! Recoge o alarga como le da la gana. No abusa del rico vibrato que posee. Porque ya sabe que no es solo cómo, sino dónde. Y le endiña a cada cante lo que pide.
Prosiguió con Arcángel homenajeando a Lole y Manuel. Se rifaron al alimón las estrofas en un diálogo de confitería. El onubense bromeó: «Si de paso Rocío baja los tonos, mejó» Pero el reputado cantaor cedió el protagonismo a su compañera, no sin mostrar las credenciales cantaoras que le otorgan el lugar que ocupa. Se sentía privilegiado por compartir escenario con una «joven que le interesa la tradición y nuestra identidad». Después se gustaron por alegrías, tirando del repertorio tradicional menos manido. Y con tres fandangazos –el último al aire– echó el cerrojo Rocío a una actuación redonda, gustosa y de categoría. Cantó pa derretirse evocando los mimbres de Porrinas, demostrando durante todo el recital que reúne las cualidades para comerse el mundo: colocación y velocidad en la voz, afinación, conocimiento, afición, paladar, transmisión, saber estar… y un puñao de virtudes que a buen seguro la encumbrarán como una de las voces prestigiadas del panorama de lo jondo. Y es guapa pa reventá, to hay que decirlo.
Larga vida al Café Cantante de Puerto de Cuba-Café del Río. Porque desde hoy Sevilla también tiene sus martes flamencos. Si no vienen, ustedes se lo pierden. ¡Ole tú, Rocío!
Ficha artística
Recital de Rocío Luna
Café Cantante, Puerto de Cuba-Café del Río, Sevilla
14 de octubre de 2025
Cante: Rocío Luna
Guitarra: Francis Gómez
Palmas: Emilio Castañeda y El Petete
Artista invitado: Arcángel







































































