“Se abre el otoño flamenco en Alcalá de Guadaíra”. Con estas palabras suena el pistoletazo de salida al XLV Festival Joaquín el de la Paula. Este año se conmemoran los 150 años del nacimiento de Joaquín Fernández Franco ‘Joaquín el de la Paula’, una mítica e insigne figura de la historia del Flamenco cuyas aportaciones han quedado refrendadas por el fino cedazo del cante, que no deja pasar nada más que lo bueno y lo excelente. Nacido en el mítico barrio de San Miguel, el de Alcalá de los Panaeros, un 12 de febrero de 1875, allá por aquellos tiempos en que los gitanos vivían en las cuevas a los pies del castillo, como José el Pelao, Currita la Regalá, la Azalea o la Guaracha.
El flamenco vive en las calles de Alcalá y se percibe cuando una acude a sus citas. El patio está completo y un buen número de asistentes contemplan de pie las actuaciones.
Abre el cante la voz fuerte y rotunda de Rubito Hijo acompañado del magnífico guitarrista Antonio Carrión, quien este año celebra su 50º aniversario como artista laureado de la sonanta. Por toná, como es de esperar en este morisco cabal, suenan las coplas cargadas de lamentos y parece que se alzaran más altas aún las torres del Castillo de San Miguel, a cuyos pies se ha levantado el escenario. El sitio es perfecto si no fuera por los incontables mosquitos que han acudido a la cita. Una verdadera incomodidad para los artistas y para el público, que no deja de darse manotazos. El quejío deja paso al verso Por mi derechita yo andaba, to lo encontraba cerrado.
Rubito Hijo es un cantaor comprometido y entregado a la defensa de los cantes por derecho, gran conocedor de los palos y de sus orígenes. Por eso nos diría que era “día de entregarse a muerte”. Por soleá. Me suena más recogío, recreándose en los bajos y los medios y acariciando las palabras, Levántame tempranito que al castillo quiero ir, antes de que su fuerte torrente de voz nos transporte a otras alturas. Pa cantar por soleá hay que meterse en Mairena y pasar por Alcalá y unir Alcalá de la mano del barrio hermano con los cuatro puntalitos, los que sostienen a Triana, buen repertorio de letras por soleá en homenaje al de la Paula. Continúa con otro recuerdo, esta vez a Manolito el de María con los tanguillos de Cádiz al estilo del memorable alcalareño, pero con una letra diferente, actual, y hecha a su forma, mi corazón que está prendío del querer de una gitana.
«La voz rozá y gitana de Pedro el Granaíno pasea cómodamente sobre los acordes de Patrocinio, que llena de belleza el aire con su guitarra. Un toque preciso, fresco, actual, asentado en las escuelas tradicionales y, cómo no, la de Paco de Lucía»

Tras una dedicatoria a los aficionados más destacados de Alcalá, como Antonio Hermosín, Niño Canuto, el Flores, entre otros, sus palabras estarían dedicadas a Francisco Moreno Galván, el paisano del que se celebra el centenario de su nacimiento. Para el gran pintor y letrista van sus seguiriyas adornadas con las coplas que él compusiera para este palo. Pa pasá la noche / techito no tengo / donde me coja / si hallo resguardo / me arrebujo y duermo. Y para rematar, por bulerías, Mira qué flamenco es, que duerme con la guitarra en vez de con su mujer. Y con su agradecimiento a la Peña La Soleá de Alcalá se despide con un fandango que termina por poner a la gente en pie, gesto habitual en sus recitales: Lo que gana / hay gente en esta vía / que guarda to lo que gana. / No se sabe divertí / no piensa en el mañana / sin saber si va a vivir.
La organización encargó al escultor gerenense Antonio Polo un trofeo en reconocimiento a su ilustre hijo. Lo recoge Iniesta Fernández Granado, nieta de Joaquín el de la Paula y sobrina de Manolito de María. La entrega la realizó el delegado de Cultura, Christopher Rivas, quien resaltó el cante sincero y austero de este alcalareño ilustre.
Ocupan el escenario Pedro el Granaíno, junto a la guitarra de Antonio Patrocinio hijo, y el acompañamiento a las palmas de Miguel Heredia y Luis Dorado. Está asegurado el pellizco y el binomio compás y verdad. La voz rozá y gitana de Pedro el Granaíno pasea cómodamente sobre los acordes de Patrocinio, que llena de belleza el aire con su guitarra. Un toque preciso, fresco, actual, asentado en las escuelas tradicionales y, cómo no, la de Paco de Lucía. Pedro inicia por soleá, lo pide la noche, el castillo que nos cubre y el titular del Festival: Subieron las tres Marías / al castillo de Alcalá / a vestir de negro luto / el cante por soleá. Palo que en la garganta de Pedro el Granaíno es bocado fino. Y de Alcalá a Graná, entona la granaína y su media, Que vive junto a Dios padre / en el jardín de la gloria… / Y Antonia Reyes es mi madre.
Con la emoción aún en la garganta entra de lleno en los tangos, con los sones de Patrocinio acordándose de Paco de Lucía, Vengo de tierras lejanas… Pedro el Granaíno se ajusta en la silla y rebusca en su interior los arreos que hacen falta para cantar por seguiriyas, respeto a los ancestros, su seriedad recorre el tiempo y la tradición, por seguiriyas Pañuelo que llevo al cuello anudao / era de mi mare de mi arma… Ay juré de no hablarte más / y no verte más / y yo bendigo la horita, mare / En que te fui a buscar… Hasta rematar con Santiago y Santana. Una buena ronda de bulerías nos transporta de la pena honda a la alegría de la fiesta. Suenan los compases de la guitarra y el repertorio de Pedro el Granaíno no se hace esperar: Dicen que para cantar hace falta afinación… ¡Agua! Y sorprende con el final de su repertorio con el Réquiem que Vicente Amigo compuso a Paco de Lucía, grabado en el álbum Memoria de los sentidos. Con toda la solemnidad el cantaor se lo dedica a Joaquín el de la Paula:
Será la Tierra
serán los soles
mares y Luna quienes te añoren.
Será el flamenco
quien con más fuerza
te eche de menos y a ti te llore.
«Por malagueñas, suenan los melismas en la voz vibrante de María Terremoto. Las capacidades cantaoras de la artista le permiten moverse a su aire con una soltura que no deja indiferente al público. Y fue porque no me dio la gana, Rosa si no te cogí… usando la letra de granaína que popularizara Cobito»

Segunda parte, que comienza con el baile del alcalareño David Pérez, un bailaor joven de escuela clásica y coreografías que recuerdan aquellas de Antonio el Bailarín, Antonio Gades o Mario Maya. Su búsqueda está en la elegancia de los movimientos y la posición correcta. Lo acompañan un ramillete de buenos artistas, al cante Antonio el Pulga y Manuel Pajares, a la guitarra Juan Manuel Flores y a las palmas Adolfo Vega. Inicia el baile con toná y martinete, con bastón en la mano, seguiriyas, Qué pena tan grande / hasta en el andar / que los pasitos que yo daba palante / se me volvían patrás. Y cierre por soleá: Al castillo vi a subí / me han dicho que al alba / se oye el eco de Joaquín. Para el segundo baile, la caña, coreografía que no se ve mucho últimamente en los escenarios, para el que ha elegido un vestuario que recuerda aquellas figuras en nuestro recuerdo de los grandes del siglo pasado. Su pueblo en pie lo aplaude con orgullo. Alcalá siempre ha sido buen apoyo para sus artistas, como debe ser.
El cierre de la noche recae en la joven jerezana María Terremoto, acompañada a la guitarra por Nono Jero, Paco Vega a la percusión, y a las palmas Manuel Cantarote y Juan Diego Valencia. María, a su corta edad, ya se presenta como una gran cantaora consolidada. Aún recuerdo a la pequeña María con cuatro añitos, que por aquel entonces vivía con sus padres –Fernando y María– en Castilleja de Guzmán, cantando en las noches cálidas de verano en medio de una reunión de amigos y vecinos mientras compartíamos al fresco. Ella viene con toda la confianza rodeada de los sones y el soniquete de Jerez, en su salsa, si no fuera por los mosquitos que siguen molestando esta noche.
Por malagueñas, suenan los melismas en la voz vibrante de María, las capacidades cantaoras de la artista le permiten moverse a su aire con una soltura que no deja indiferente al público. Y fue porque no me dio la gana, Rosa si no te cogí… usando la letra de granaína que popularizara Cobito. Y en el segundo cuerpo, Se lo llevó Dios / Y a mi pare Fernando de mi arma / porque se lo llevó Dios / Se lo llevó por que él ha querío / y eso lo respeto yo / se ha llevaíto lo que más quería, al estilo de Enrique el Mellizo.
Continúa María con bulería por soleá: Al de la puerta reá / que me alivie estas duquelas / compañerito, que no las pueo aguantar. A continuación, por tangos en los que versiona la Llorona que hiciera mundialmente conocida Chavela Vargas: No sé qué tienen las flores, llorona / las flores del camposanto / que cuando las mueve el viento, llorona / parece que están llorando. De nuevo por alegrías, Son tus ojos ministros que me prendieron / y tu pecho la cárcel en que me metieron… Y para terminar, el sabor jerezano de bulerías cuyo compás se queda en nuestros tímpanos: A pasito a pasito yo voy andando / las flores del campo me van guiando. ¡Qué buen soniquete!
Y con esto terminó un festival de los que se llevan hoy, cortitos y correctos, que no se alargue mucho la cosa en la madrugá. En esto no todos estamos de acuerdo, pero se acepta. Lo que no se entiende muy bien es que algunas personas de buena afición se queden en el ambigú a comentar lo que se ha escuchado y vengan para invitarnos a irnos porque “hay que cerrar”. No sé, pero me pareció una despedida muy poco flamenca. ¿Qué opinan ustedes?
Ficha artística
XLV Festival Flamenco Joaquín el de la Paula.
En el 150º aniversario de su nacimiento
Jardines del Auditorio Riberas del Guadaíra, Alcalá de Guadaíra (Sevilla)
20 de septiembre de 2025
Cante: Rubito hijo, María Terremoto, Pedro el Granaíno
Toque: Antonio Carrión, Nono Jero, Patrocinio Hijo
Baile: David Pérez (cante Antonio el Pulga y Manuel Pajares, guitarra Juan Manuel Flores y palmas Adolfo Vega)
Percusión: Paco Vega
Palmas y jaleos: Manuel Cantarote, Juan Diego Valencia, Manuel Vinaza










































































