Que me perdonen las demás, que hay unas cuantas y muy buenas. Pero si no, que vengan y escuchen cómo enjareta los cantes May Fernández y que me digan si no es pa arañarse la cara de gusto. Es hoy la cantaora de Cai. Aunque suene mu fuerte. Vayan pensando en otras, que sí. La empataría con alguna. Pero pa gustos colores. Y pa colores los que pintó el tragaero de esta mujer sobre los ensoleraos maderos del templo del flamenco sevillano. Vino acompañá de Keko Baldomero, que brilló más en los pasajes en los que la arropaba que cuando quiso lucirse. Sin desmerecer su toque en absoluto, hubo mejor cante que guitarra.
«Es hoy la cantaora de Cai. Aunque suene mu fuerte. Vayan pensando en otras, que sí. La empataría con alguna. Pero pa gustos colores. Y pa colores los que pintó el tragaero de esta mujer sobre los ensoleraos maderos del templo del flamenco sevillano»
Desde el camerino arrastró los melismas rozaos del primer cante con su voz natural en los corríos de El Negro de El Puerto. Y reinó de pie en el escenario entrando en el recital por la puerta grande. Fue el augurio de una noche de placeres que urdió la garganta salá de la gaditana. El segundo fue para rendirle pleitesía eterna. Acarició cada uno de los tercios de la malagueña de El Mellizo con exquisitez suprema, para derretirse con las sedas y los jipíos de un fraseo perfectamente alineado por las vereas que llegan a las telillas del corazón. Aquí no entran los abandolaos, como la ortodoxia manda. Se despachó por alegrías sin romperse, descollando en los bajos, aguantando los medios y apretando envalentoná y sin gritos en las embestías. De Cai, Cai. Con un guiño a Sanlúcar, arribando al final con Las Mirris. Bordó las cadencias y finales en los tientos tangos y pegó bocaítos suaves siempre por los rincones en la seguiriya, dulcificando las quejas, llorándolas sin herir profundo. Se miró en Camarón para preludiar la bulería por soleá y destacó en las maneras con las que endosó los arreones en la de El Chozas. Tres fandangazos, con ecos chocolateros, robaron lagrimillas en el público. Y llegó el alivio de las penas en el cierre por bulerías. A las palmas, siempre en su sitio Tere Rodríguez y Carolina La Negra. May se miró en Juanito Villar y en aquella sentencia de La Paquera cuando por fandangos contaba que hablaba con las estrellas un loco en su desvarío y un puñaíto de letras más que dominó a voluntad de sus dotes. El fin de fiesta lo tienen en vídeo.
Sencillamente: la cantaora gaditana May Fernández se encumbró en la Peña Flamenca Torres Macarena de Sevilla. Pasen y vean.
Ficha artística
Recital de May Fernández con Keko Baldomero
Peña Flamenca Torres Macarena, Sevilla
31 de enero de 2026
Cante: May Fernández
Guitarra: Keko Baldomero
Palmas: Carolina La Negra y Tere Rodríguez







































































































