Tomares no escatimó en el jurdó. Tenía un cartelazo para celebrar el cincuentenario de su festival y sirvió de reclamo para abarrotar los Jardines del Conde. Todo el papel vendido. Lo habían anunciado por las redes, pero muchos aficionaos se acercaron a la puerta a limosnear una entrada. Más de mil trescientas personas vibraron con un elenco de categoría suprema desde las diez de la noche –asombrosa la puntualidad– hasta las tres de la madrugada, cuando se echó el cerrojo al quejío.
Antonio Ortega presentó con maestría, ritmo y concreción una velada llena de reconocimientos que se alternaron con las actuaciones. Israel Fernández reincidió en la tibieza del cante, Diego del Morao lo dobló atrayendo los oídos a su guitarra, María Terremoto arrasó sobre el proscenio –arrolladoramente flamenca–, Manuela Carrasco revalidó su cetro como diosa del baile y el fin de fiesta se me antojó largo, a juzgar también por las ausencias en la andanada, ya que gran parte del público se fue.
Agasajaron a los presentadores que han conducido el festival durante estos cincuenta años. Antonio Novella, presidente de la Peña Flamenca de Tomares, impuso el pin de plata a aquellos que pudieron acudir a recibirlo: Manuel Curao, Alfonso de Miguel, Manuel Cerrejón y Antonio Ortega. La Peña Flamenca Torres Macarena –representada por su actual presidente José Antonio Troya– como decana de las peñas de Sevilla y que en su día fue quien ayudó a la de Tomares con sus primeros estatutos, perpetuó la conmemoración del medio siglo en una obra de cerámica trianera que regaló a los tomareños. Y Novella se mostró sorprendido y emocionado al recibir la insignia de oro de su propia entidad.

Israel Fernández
Marcos Carpio y El Pirulo fundieron la base del compás con la magnífica percusión de Ané Carrasco acompañando al cantaor Israel Fernández, que se templó por Levante como aliño de primero. A pesar del molesto exceso de decibelios y la reverb, brillaron cualidades como su velocidad en la voz, su afinación, su amplitud de registros tonales y su creatividad. En la bulería por soleá descolló en la variante de El Mellizo o el remate por Paquirrí, que siempre nos trae al recuerdo a Fernanda de Utrera. Por tientos tangos demostró la pericia de jugar con las cadencias y tiempos, más lucido en la segunda parte. La salía por seguiriya llevó su firma. Prosiguió buscándole giros nuevos al lamento. Me gustó más en el apregonao de Joaquín Lacherna que cantaba Tomás Pavón que en el resto. Y le faltó peso al macho. Colocó a compás el cante por bulerías en los rincones que le dio la gana, dominando. Luego cerró por fandangos acordándose de El de la Calzá y El Gloria. A mi parecer, todo ‘bien cantao’, con sobresalientes facultades, pero afincado en la tibieza o la frialdad, por más que se notara la entrega y su buena predisposición.
La guitarra de Diego del Morao lo escudó doblándolo en calidad. El soniquetazo del jerezano lo sobrepasó sin intenciones de protagonismo. Pero es que Diego es mucho Diego. Y me robó los oídos descartando el cante en varias ocasiones. Salpicó terruños de albariza a bordonazos, desbarató el pentagrama con los contratiempos, los rasgueos y las falsetas jondas que endiñó con jinque. Pulcro, flamenco y sobrao de compás, se lució en un acompañamiento impecable rubricado por su apellido.
«Diego del Morao salpicó terruños de albariza a bordonazos, desbarató el pentagrama con los contratiempos, los rasgueos y las falsetas jondas que endiñó con jinque. Pulcro, flamenco y sobrao de compás, se lució en un acompañamiento impecable rubricado por su apellido»

María Terremoto
Tampoco vino manco Nono Jero, que arropó con sus cuerdas rutilantes la garganta aplomá de María Terremoto. Tocó limpio, enjundioso, contundente en los cierres, marcando los espacios y con naturalidad. Diego Montoya y Cantarote señalaron las vereas del son a las palmas. Ané repitió a la percusión. María cantó pa reventá. Arrasó sobre los maderos principiando por trilla desde que subió por las escaleras. En la primera embestía ya puso los vellos de punta. La coronó quejándose con aires seguiriyeros. Encajó su jerezanía en la bulería por soleá y se fue con Rosalía de Triana a las minas de Egipto. A Utrera con La Serneta. Tributó después a Pastora, culminando valiente por Paquirrí. Tremenda fue su interpretación de la levantica de El Cojo de Málaga, grabada ya en mi memoria de los gratos recuerdos. La endosó entre taranta y taranto, con mucho empaque, sello indiscutible de su actuación. Lo que algunos cantan para relleno, María lo hizo grande. Perfumó con olores a clavito y canela la seguiriya, doliendo en cada uno de los tercios. Y al final asestó gañafones con los días señalaítos de Santiago y Santa Ana. Picarona se entonó en los tangos de Pepico, los de La Niña de los Peines o los de La Repompa, entre otros, quitándose el sombrero con el que estuvo ataviada desde el inicio de su intervención. Se desmelenó y el público ovacionó el detalle, cansado de que se colocara el atuendo en su sitio constantemente. Puso el candado a su recital por bulerías, cantando y bailando pa pegarle bocaítos. Se miró al inicio en La Paquera. Y de ahí al triunfo paseando por donde quiso, hasta cerrar con La Lola se va a los puertos sin usar la megafonía, llenando con su atronadora voz cada recoveco de los jardines.
María es ‘solo una niña’ de poco más de veinte años. Cierto es que parece rozar el grito, sin llegar nunca a las estridencias. Pero su juventud y poderío no amigan con otras hechuras. Y así la quiero.
«María Terremoto puso el candado a su recital por bulerías, cantando y bailando pa pegarle bocaítos. Se miró al inicio en La Paquera. Y de ahí al triunfo paseando por donde quiso, hasta cerrar con La Lola se va a los puertos sin usar la megafonía, llenando con su atronadora voz cada recoveco de los jardines»

Manuela Carrasco
La sal de las cantiñas la esparcieron con sus palmas Diego Montoya y Cantarote. José Carrasco hizo lo mismo con el cajón. Pedro Sierra tocó asombrosamente bien, inspirado por los tiznones de la bailaora y las campanas gordas que tiene Enrique El Extremeño en el gañote, las que lo erigen como máxima autoridad del cante para atrás, imponiendo su personalidad inigualable para el legado de los que quieran aprender cómo se pone en alma en la voz y luego servirla a los pies del baile. De las cantiñas, alegrías y romeras pasaron a la solemnidad de la soleá. La soleá de Manuela, La Diosa, que a la una y media de la madrugá alzó los brazos y jincó ahí el tiempo cortando con su estampa la respiración. El mantón bien movío, tensión en cada figura, una sucesión de poses que descuartizaron los momentos esenciales del dolor… Un puñao de gestos gitanos, los brazos donde tenían que estar, los pies justo cuando se necesitaban y los paseos llevaos con gallardía. La elegancia, el pellizco, el trapío, la gitanería y la verdad del baile sin imposturas ni ensayos que encorseten los sentimientos a unos cuantos cierres marcaos que cuentan compases. Eso y muchísimo más es Manuela. Aquí el tempo lo dicta el cante de Enrique, que pisa los misterios de la cuadratura con ojos de ciego. Magistral –de maestros– es esta pareja artística que pasará a los anales de la historia del flamenco. Se recogieron con sus brazos por encima del hombro y en la cintura, despidiéndose de la noche. Sublime.
Fin de fiesta
El festival podría haber acabado aquí. Era más que suficiente. Pero el fin de fiesta gusta, aunque se hiciera largo. Y no es que sobrara, porque reunió sobre las tablas a festeros de gran valía, como son Luis Peña, Coral de los Reyes, Miguel Ángel Heredia, Zamara Carrasco y El Pechuguita al cante, con el guitarrón preñao de soniquete y jondura de Raúl El Perla, que volvió a tañer la sonanta para comerle los dedos.
«Un puñao de gestos gitanos, los brazos donde tenían que estar, los pies justo cuando se necesitaban y los paseos llevaos con gallardía. La elegancia, el pellizco, el trapío, la gitanería y la verdad del baile sin imposturas ni ensayos que encorseten los sentimientos a unos cuantos cierres marcaos que cuentan compases. Eso y muchísimo más es Manuela»

Luis derrocho el arte que mamó de chiquetito junto a El Funi, Paco Valdepeñas o Juan del Gastor, cantando y bailando con el age que trajo guardao en su chaqueta. De lo mejorcito. Coral se acordó con buen gusto en su repertorio rajao de los ecos de Fernanda y Bernarda, Gaspar de Utrera o Luis de la Pica. Miguel Ángel Heredia puso la miel en su boca y la chorreó por cuplés –espléndido en Dame vino tabernero– jalonando su pase de pataítas recortás y con garra para acabar con un fandango chocolatero por bulerías. Zamara se desmontó bailando y cantó apasionadamente, rizando los melismas con la negrura de su estirpe. No podía faltar el guiño a Juana la del Revuelo. Y El Pechuguita redondeó el monumento a Luis de la Pica y Gaspar, apuntillando con la Canción del ole, dejando el certamen con el regusto de metales de bronce y la picaresca del baile con gracia listo para sentencia.
De postre, sorpresa. Manuela subió con su nieta, que se unió al fin de fiesta descalza augurando el futuro de una casta de renombre. Con desparpajo y espontaneidad, lacró la penúltima del festival, que llegó al ocaso con unas pincelás de Manuela con el cante de Israel y María Terremoto.
Tomares celebró los cincuenta años de peña y festival por todo lo alto en una cita flamenca de gran nivel artístico, con todas las entradas vendidas y un ambientazo en el público. Pero los titulares son cortos: María Terremoto y Manuela Carrasco arrasaron en el entarimao tomareño.
Ficha artística
L Festival Flamenco Ciudad de Tomares
Jardines del Conde. Tomares, Sevilla
19 de julio de 2025
Cante
María Terremoto
Guitarra: Nono Jero
Palmas: Diego Montoya y Manuel Cantarote
Percusión: Ané Carrasco
Israel Fernández
Guitarra: Diego del Morao
Palmas: Marcos Carpio y El Pirulo
Percusión: Ané Carrasco
Baile
Manuela Carrasco
Cante: Enrique El Extremeño
Guitarra: Pedro Sierra
Percusión: José Carrasco
Palmas: Diego Montoya y Manuel Cantarote
Fin de fiesta
Cante y baile: Luis Peña, Coral de los Reyes, Miguel Ángel Heredia, Zamara Carrasco y El Pechuguita
Guitarra: El Perla
Presentador
Antonio Ortega














































































