Muchos festivales legendarios nacieron así: pocos medios, muchas ganas, mucho amor por la tierra y por el flamenco. El Tagarnina Fest, que este sábado 23 de agosto ponía el broche a su primera edición, ha conseguido en solo tres días poner a Algodonales en el mapamundi jondo, y lo que es más importante, sentar las bases para lo que debería ser un proyecto de futuro. Detrás de este primer logro se encuentra un bailaor algodonaleño, Francisco Hidalgo, que ha capitaneado con acierto la iniciativa y persuadido a las instituciones competentes de su oportunidad y seriedad. Ahora está en manos de los gobernantes, sobre todo provinciales y autonómicos, dar continuidad y vuelo a las próximas ediciones.
Pero antes de eso había que cerrar por todo lo alto, y el nombre elegido para rematar el cartel fue Marco Flores. Vengo jondo es el título de la propuesta con la que el bailaor se presentó junto al pórtico del Ayuntamiento de Algodonales. Un título que es en sí mismo una declaración de intenciones, porque se trataba de demostrar que el conocido gusto del arcense por la búsqueda de nuevas formas expresivas no excluye el conocimiento de la tradición. Dicho de otro modo, se puede ser moderno (incluso fatalmente moderno, pues no podemos vivir en un tiempo que no sea el actual) y al mismo tiempo beber del clasicismo a boca llena.
Todo esto es un asunto muy traído y llevado, que todavía sigue alimentando polémicas vacuas y provocando bostezos, pero Marco Flores lo resuelve del modo más natural: baila palos canónicos, pero a cada uno de ellos les aporta su sello personal, marcado por una creatividad desbordante. Es un bailaor atento, que oye el cante y la guitarra y los asimila para dar forma a su discurso coreográfico. No necesita más instrumentación ni más espacio que el escueto escenario que le brindan.
«Marco Flores lo resuelve del modo más natural: baila palos canónicos, pero a cada uno de ellos les aporta su sello personal, marcado por una creatividad desbordante. Es un bailaor atento, que oye el cante y la guitarra y los asimila para dar forma a su discurso coreográfico»

23 agosto 2025. Foto: Ale Luque
Con la voz del gaditano Emilio Florido, rica en texturas y enjundia, y la guitarra de José Tomás, joven maestro de Membrilla (Ciudad Real), vamos de los cantes de trilla iniciales al Romance de Zaide, de la farruca a las alegrías, ora con los palillos, ora con el sombrero, y todo va impregnándose de colores y aromas sugerentes merced a unos movimientos tan llenos de ángel como precisos.
Pero hay algo en Marco Flores que va más allá de ese compás privilegiado o de esa envidiable forma física, y es la sensación permanente de gozo que transmite al bailar, una energía contagiosa que se parece mucho a la alegría de vivir. Nada más lejos del bailaor solemne, enfáticamente viril, que a veces acaba pareciendo, a fuerza de tomarse en serio, una caricatura de sí mismo. El de Arcos nos convence de que es tal cual lo vemos, dentro y fuera del escenario, y que su flamencura no es una pose forzada y mucho menos un oficio, sino una forma de ser y de pesar sobre el mundo.
Llegamos así a un espectacular fin de fiesta en el que se convoca a escena al propio Francisco Hidalgo y a nuestro compañero de expoflamenco, José Anillo, que culminan por bulerías una noche mágica de danza flamenca bajo el cielo estrellado de la Sierra de Líjar. Y el público, que como escribí ayer quizá no está tan educado como en las grandes capitales, pero tampoco tiene ideas preconcebidas y se muestra abierto a cuanto sea arte y verdad, despide a los artistas puesto en pie y con una clamorosa ovación.
Ficha artística
Vengo jondo, de Marco Flores
I Tagarnina Fest
Ayuntamiento de Algodonales (Cádiz)
23 de agosto de 2025
Marco Flores, baile
José Tomás Jiménez, guitarra
Emilio Florido, cante

23 agosto 2025. Foto: Ale Luque

23 agosto 2025. Foto: Ale Luque







































































GRACIAS por la aportaciones. Pero – ? porque NO hay un artículo ref. CONFERENCIA del Sábado?
perdona : quería decir las aportaciones.