Los cantes de Lole y Manuel son la banda sonora que perfuma las calles de Sevilla. Mejor de Triana. Porque mira si soy trianero que estando en la calle Sierpes me considero extranjero, decía el brujo de las barbas. Juan Manuel Flores les escribía las letras tal como brotaban de su exquisita sensibilidad, condición compartida con los gañotes de la hija de La Negra y el del niño de El Encajero, que hizo magia con su guitarra en las manos. Una terna de artistas irrepetibles que parió Sevilla para criarlos en el barrio de El Tardón, donde surgía la inspiración en reuniones, charlas y tabernas desde que eran mu chiquetitos e iban juntos al colegio. Lo mismo nacía la música en un ensayo, que un puñao de letras en el bar. Y las apuntaba en servilletas de papel el poeta más fino que ha dao Híspalis, de aquella otra orilla arrabalera del Guadalquivir. Abuelo, ¿por qué la Torre del Oro la hicieron sin campanas? Niño, porque la hicieron los moros pa no despertá a Triana.
Era de justicia celebrar el medio siglo del mítico disco Nuevo día en el que, a modo de certero augurio, figuraba el subtítulo El origen de una leyenda. Y eso es precisamente Lole Montoya, una leyenda viva que aun evidencia con buenas facultades y espuertas de corazón que ellos fueron los creadores del nuevo flamenco. Fue en la Peña Flamenca Torres Macarena. Allí tuvo que ser, porque no se había hecho hasta ahora ningún reconocimiento –pasando inadvertida esta efeméride– si no es por el gusto con el que esta gente mastica el flamenco y sus cosas y la predisposición de Jesús Molina para arrimar el hombro y el pecho al descubierto a fin de honrar la memoria. El templo del flamenco sevillano y Jesús se han otorgado el privilegio mutuo de que los maderos de esta casa macarena albergaran un encuentro histórico que quedará perpetuado en las seseras de los aficionaos. Yo estuve allí. Y así os lo cuento.
Ángeles Cruzado entrevistó a Lole con admiración, de manera respetuosa y entrañable. Pero la trianera quería cantar y abrevió el parlamento por su incontinencia a entonarse. Voló como Una mariposa blanca con la guitarra de Manuel Rojas tendiendo el terciopelo de su voz hipnótica iniciando el cortejo. Al bamboleo de las cuerdas discretas de Carlos León y la caja justa de Francisco Molina nos regaló los Tangos canasteros, antes de que Joselito Acedo, horma a la bajañí de las sedas de Lole, la acompañara con paladar pintando las caricias con Todo es de color, embriagando los sueños de olores Con hojas de menta junto a El río de mi Sevilla. Tres bulerías cortitas y acompasás pa derretir el izquierdo. Diego del Morao le prestó el soniquetazo de su sonanta al Verde aceituna y luego Angelita Montoya le dedicó a Manuel por bulerías una ristra de letras. Flamenca como ninguna. Y llegó el Nuevo día junto al ciprés de regusto de Manuel de la Luz para acabar el recital con Carlos León y Molina de nuevo sobre las tablas añadiendo al repertorio Tu presencia, cual rezo cantado. La pincelá en el fin de fiesta con el torrente macizo de Angelita por bulerías animó a Lole a darse una pataíta de age con la que echamos el pestillo al cuartito de los recuerdos preciados.
Lole se valió de cinco guitarras para acurrucar caliente la melaza de su cante. Enduendada y sensible se entregó al recuerdo. Y al gentío, que recibió con la suavidad de un besito tierno la añoranza de aquel Nuevo día que revolucionó los latidos de la afición. Lole lleva cincuenta años siendo moderna, flamenca y nueva. Lleva medio siglo enamorando. Y lo que te rondaré, morena.
«Lole se valió de cinco guitarras para acurrucar caliente la melaza de su cante. Enduendada y sensible se entregó al recuerdo. (…) Lole lleva cincuenta años siendo moderna, flamenca y nueva. Lleva medio siglo enamorando. Y lo que te rondaré, morena»
Y así nos lo contaban también nuestros amigos de la Peña Flamenca Torres Macarena en sus redes:
«El disco Nuevo día marcó un antes y un después en la historia del arte jondo e inauguró una nueva senda que se ha venido en denominar ‘nuevo flamenco’.
Se publicó en 1975, cuando España iniciaba el camino hacia la transición democrática, y supuso una gran revolución en varios sentidos. Frente al flamenco tradicional, tan apegado a los tópicos románticos y al sentimiento trágico de la vida, trajo un mensaje de paz, amor y libertad. En un momento en que cantaores como Menese, Morente o Gerena decían letras de contenido político y social, Lole y Manuel introdujeron la poesía en el flamenco y cantaron a la naturaleza, al sol, a la luna… con gran naturalidad.
La voz portentosa de Lole, la poderosa guitarra de Manuel y las letras frescas del poeta Juan Manuel Flores constituyeron los ingredientes principales de una exitosa fórmula en la que también hay que destacar la presencia de instrumentos hasta entonces muy poco vistos en el flamenco como guitarras eléctricas, bajos, baterías, teclados, violines o violonchelos.
Nuevo día se nutre de múltiples influencias musicales. Sus artífices procedían de dos familias gitanas enraizadas en la tradición flamenca. Escuchaban a Chocolate, pero también a los Beatles, Jimmy Hendrix, Ella Fitzgerald o Janis Joplin, y Lole se había criado oyendo a su madre Antonia la Negra cantar en árabe. Todo ello dejó su poso en Nuevo día. Mas, a decir de Manuel, la principal revolución estuvo en el ritmo, en esa ralentización de la bulería para narrar sin prisas las historias de lo cotidiano.
El disco fue producido por Ricardo Pachón y editado por Gonzalo García Pelayo en la firma Gong. Y, a pesar de que se lanzó sin ningún tipo de promoción, solo con unas cuantas críticas favorables de la prensa especializada y por medio del boca a boca, se convirtió en lo que hoy podríamos denominar un fenómeno viral.
Por su autenticidad y por su calidad, Nuevo día fue bien acogido por el sector más purista, abrió el flamenco a nuevos públicos y ha unido a varias generaciones. Es un disco por el que no ha pasado el tiempo, porque sigue estando de plena actualidad.
Por todo ello es de justicia conmemorar su cincuenta aniversario y para Torres Macarena ha sido un honor y un privilegio acoger esta celebración, que es la única que se ha realizado hasta el momento.
El pasado jueves 6 de noviembre, tras desgranar en una breve entrevista algunas de las claves del éxito de Nuevo día, Lole Montoya nos ofreció un espléndido recital en el que estuvo acompañada por su hermana Angelita Montoya, por las guitarras de Joselito Acedo, Diego del Morao, Manuel de la Luz, Carlos León y Manuel Rojas, y la percusión de Francisco Molina».
Ficha artística
Conmemoración del cincuentenario del disco Nuevo día
Peña Flamenca Torres Macarena, Sevilla
6 de noviembre de 2025
Cante: Lole Montoya y Angelita Montoya
Guitarras: Joselito Acedo, Diego del Morao, Manuel de la Luz, Carlos León y Manuel Rojas
Percusión: Francisco Molina
Entrevistadora y presentadora: Ángeles Cruzado








































































































Q queda en el Tardón de aquéllos años 70?
De aquella calle Juan Díaz de Solís, del kiosco de la Sole, de la Bodeguita de Manolita con sus tanques y sus papas aliñás ( y los clientes con su costo en los bolsillos), del Monte donde la Negra ingresaba su dinero ganado la noche anterior, del charco la pava con sus partidos de beisbol y de fútbol, de la Iglesia de San Joaquín con sus 20 mtrs2, de la plazoleta de San Gonzalo………..creo q de artísteo poco, pero de ambiente de barrio aún mucho.