El 23 de agosto, la monumental comarca de La Janda acogió el día grande de su festival flamenco. Son ya 52 ediciones con unos carteles cuajados de grandes figuras en un marco excepcional, el recinto de las históricas Murallas de la Segur.
Decía un espectador venido de fuera que tan sólo contemplar tan excepcional estampa ya valía el precio de la entrada. En efecto, el recoleto rincón rebosa de un sabor inigualable donde la expresión flamenca encuentra un cauce idóneo al fresco del vecino Atlántico.
La Noche Flamenca de Vejer de la Frontera, por esta y otras razones, está declarada oficialmente de Interés Turístico Nacional de Andalucía. Cada año se confecciona un cartel que atiende las diferentes geografías flamencas y sus variantes estilísticas. Es suficiente un somero vistazo a los carteles que decoran el escenario para ver cómo ha pasado por sus tablas lo más granado del género jondo de las últimas décadas.
«Tras la comitiva jerezana, y con un ligero cambio desde el guión original, saltó a las tablas una inmensa Mayte Martín con la excepcional guitarra de José Gálvez. Ambos obtuvieron una sonora ovación del público, que permaneció en pie varios minutos»

Abriendo plaza se pudo disfrutar del ganador del XXV Concurso Nacional de Cante Flamenco Ciudad de Vejer representado en la voz de Daniel Castro. Junto a la guitarra de José Antonio Castilla, el cantaor de Santos de Maimonidas (Badajoz) demostró un conocimiento y oficio dignos del galardón que le propició su sitio en el cartel.
De seguido, el sabor del joven cantaor jerezano Manuel Moreno Peña ‘de Cantarote’. El de la Asunción convenció ampliamente con un gran elenco formado por la guitarra de Manuel Jero y las palmas de Juan Grande y Markitos Carpio. Tras la comitiva jerezana, y con un ligero cambio desde el guión original, saltó a las tablas una inmensa Mayte Martín con la excepcional guitarra de José Gálvez. Ambos obtuvieron una sonora ovación del público, que permaneció en pie varios minutos.
Tras el preceptivo descanso, la veterana y laureada compañía flamenca de Carmen Guerrero de Cádiz puso el número de baile con unas logradas coreografías que dieron paso, algo tarde ya, a la esperada aparición del chiclanero Antonio Reyes Montoya. Con la vitola de primera figura y una gran calidad en el repertorio, puso el broche de oro a la noche vejeriega escoltado por Nono Reyes a la guitarra y las palmas de Manuel Vinaza y Ramón Reyes.
No queda sino agradecer el esfuerzo del Ayuntamiento de Vejer, con su alcalde Antonio González y su delegado Manuel Jesús Melero al frente, por mantener esta gran cita flamenca. Así como aficionados como Diego Peña o Manuel Quintero y un público respetuoso sabiendo escuchar en cada momento. Esta comunión demuestra cómo se crece cada año hasta para hacerse un hueco entre las grandes referencias festivaleras del estío andaluz.












































































