Aquella colección de libros se llamaba Elige tu propia aventura. Cada una de las entregas empezaba con una historia convencional, pero, llegados a un punto, había que escoger entre dos opciones. Por ejemplo, si subías a un avión, te ibas a la página 21, y si decidías quedarte en tierra, te ibas a la 38. Y dependiendo de tu elección, acababas estrellándote contra una montaña, o casándote con la chica. Como la vida misma, solo que, a diferencia de ésta, si te equivocabas, siempre podías volver unas páginas atrás y comenzar de nuevo.
Recordé todo esto viendo El renacer, una propuesta de la bailaora Sara Calero estrenada hace un par de años, de modo que llegaba bien rodada al Festival de Jerez. Como en Elige tu propia aventura, el arte nos permite soñar con las vidas que pudieron ser, incluso jugar a vivirlas todas. Esa parece ser la propuesta de la madrileña, rostro familiar para el público local desde hace más de diez años, cuando fue elegida artista revelación del certamen ex aequo con Alberto Sellés: mostrar en escena sus sucesivas metamorfosis, recorriendo distintos espacios emocionales sin dejar de ser ella misma.
Calero no está sola en esta empresa: a su lado comparecen dos estupendos cantaores, Sergio ‘El Colorao’ y José ‘El Tremendo’, así como el bajista Juanfe Pérez, el guitarrista Javier Conde y el contrabajista Pablo Martín Caminero como invitado especial. Y por si fuera poco, la acompaña en escena un considerable despliegue luminotécnico y audiovisual en torno a un gran panel curvo, como sucedía en su anterior montaje, La finitud, que reflexionaba sobre la transitoriedad y la muerte.
«¿Demasiada filosofía para el flamenco? Si prefieres propuestas más sencillas y tradicionales, ve a la página 21. Si por el contrario Sara Calero te hizo disfrutar, y hasta irte a casa cavilando sobre quién eres, de dónde vienes y adónde vas, ve a la página 38»
De hecho, son muchos los elementos que remiten a aquel espectáculo: la túnica roja que se extiende por todo el escenario asoma al principio de El renacer, antes de desaparecer mientras los cantaores interpretan una versión musicada del poema No te salves de Mario Benedetti. A partir de ahí, Calero y los suyos revisitan escenas como la de las máscaras, o la de los esqueletos mexicanos saliendo de sus lápidas para contonearse, resaltando en ambos casos la fuerte conexión entre lo popular y lo ritual.
El ritmo es óptimo, las impresiones visuales son atractivas, la banda funciona de maravilla y, lo que es más importante, Sara Calero hace gala de sus muchas cualidades como intérprete, no solo flamenca, sino también de danza española y contemporánea, incluyendo un gran dominio de los palillos y de la bata de cola. El problema, y es algo común a no pocos espectáculos de los últimos años, es que el exceso de ideas más o menos abstractas termine desconcertando un tanto al espectador, o en el peor de los casos, extraviándolo en claves demasiado personales.
Mientras tanto, la bailaora ha ido completando sus sucesivas metamorfosis, logrando de paso que su baile sea cada vez más juguetón y desenfadado, por ejemplo en las alegrías o en los tanguillos. Si en La finitud se trataba de apelar a Heráclito, ya saben, el griego que decretó que no nos es dado bañarnos dos veces en el mismo río, pues la vida es flujo y cambio continuo, en esta propuesta quien manda es su colega de Elea, Parménides, para quien el ser es siempre inmutable. O lo que es lo mismo, por mucho que parezcamos cambiar, hay una esencia que permanece inalterable.
¿Demasiada filosofía para el flamenco? Si prefieres propuestas más sencillas y tradicionales, ve a la página 21. Si por el contrario Sara Calero te hizo disfrutar, y hasta irte a casa cavilando sobre quién eres, de dónde vienes y adónde vas, ve a la página 38…
Ficha artística
El renacer, de Sara Calero
XXX Festival de Jerez
Teatro Villamarta de Jerez
25 de febrero de 2026
Coreografía y baile: Sara Calero
Bajo eléctrico: Juanfe Pérez
Guitarra flamenca: Javier Conde
Bajo eléctrico: Juanfe Pérez
Cante: Sergio ‘El Colorao’, José Guerrero ‘El Tremendo’
Artista invitado: Pablo Martín Caminero, contrabajo
















































































