Empezaré con una confesión: cada vez que un artista me cuenta que va a cantar o tocar “desde su verdad”, o peor aún, “desde la verdad”, levanto una ceja. Hay en este asunto una cierta confusión entre “honestidad” y “verdad”, y un cierto malentendido de fondo: porque el público no necesita la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad de nadie (porque ha leído a don Antonio Machado), sino una mentira tan hermosa y convincente que nos cree la ficción de lo verdadero.
Ustedes sabrán disculparme el desvarío. Es el último día del Festival de Jerez. Han sido dos semanas muy intensas de cobertura junto a mis compañeros de ExpoFlamenco, y uno llega al final con las neuronas justitas. El cansancio se acumula y el cuerpo se hunde en la butaca habitual del Villamarta, que ya casi tiene mi horma. Pero toca abrir los ojos porque La Lupi va a clausurar el certamen, y merece toda nuestra atención.
La malagueña, bailaora y maestra de bailaoras, es una artista veterana y muy querida en todo el mundo. En su espectáculo Lo inédito, decora el escenario con objetos surrealistas, unas cajas de madera a medio desembalar, maniquíes decapitados… Y en medio de todos esos elementos como de almacén sombrío, aparece ella de amarillo chillón –desafiando el mal fario–, moviéndose mecánicamente, como una muñeca. Un inspirado Iván Amaya en el papel de Pigmalión va dictándole movimientos. La muñeca se rebela, el otro la corrige, ella le da un capón con el abanico, y con ese conflicto el montaje echa a andar.
Es un comienzo que podría tener su punto de pesadilla, pero La Lupi se lo lleva claramente al terreno cómico. Después de las cantiñas estupendamente defendidas por Alfredo Tejada –¡qué bien estuvo toda la noche!–, el cantaor, el guitarrista y el percusionista se ponen a charlar entre ellos para enfado de la bailaora, luego cuando vuelven a tocar no ven el momento de terminar, en seguida el telón amaga con caer sobre la cabeza de aquélla, más tarde se cuelan en el escenario cacofonías de feria creando un caos sonoro total, y la situación se vuelve cada vez más hilarante.
«Un recuerdo de los brazos que la acunaban tarareando el Himno de la Legión, una soleá apolá y la soleá de Charamusco… Suficiente para obrar el exorcismo, y para certificar que la confesión dicha y bailada de La Lupi nos divirtió, nos interesó y nos conmovió. ¿Qué más da si es verdad o mentira?»
De algún modo, esta sucesión de desdichas conforma el terror cotidiano de cualquiera que se suba a un escenario. Y La Lupi las convoca todas, que es un buen modo de protegerse de ellas. Ya saben, aquello de El Padrino: ten cerca a tus amigos, pero más cerca a tus enemigos. Por si fuera poco, la malagueña se queda desnuda –es un decir– sobre el escenario. Hasta que aparece Miguel Ángel Corbacho, bailaor cargado de flamencura y clasicismo, que va a protagonizar un bellísimo paso a dos con La Lupi, como a continuación hará lo propio ésta con Amaya, por bulerías, desde un registro más contemporáneo.
Y como no hay dos sin tres, llegará el espectacular juego de mantones entre Corbacho, Amaya y la propia Lupi, que desemboca en una coreografía sobre palmas y percusión y en la conversación entre Lola Flores y Estrellita Castro del filme Casa Flora, que se nos antoja un rap avant la lettre.
No obstante, el momento destacado de la obra no tiene baile, ni siquiera música. Es aquel en que, ante un micrófono, La Lupi hace su confesión general: sí, eso que se hacía antiguamente, cuando se le pedía incluso a los niños que contaran todos los pecados de su vida, tanto los veniales como los mortales. Ahí la bailaora desgrana algunos tan poéticos como “confieso haber tenido luto por mis pies”, otros más confidentes, “no me gusta mi cara cuando bailo”, y alguno lapidario, como “me he perdonado no ser la bailaora que quise ser”.
Hay mucho más: un recuerdo de los brazos que la acunaban tarareando el Himno de la Legión, una soleá apolá y la soleá de Charamusco bailada con la misma máscara que acabará colgada junto a los otros complementos de los que se ha ido desprendiendo la bailaora… Suficiente para obrar el exorcismo, y para certificar que la confesión dicha y bailada de La Lupi nos divirtió, nos interesó y nos conmovió. ¿Qué más da si es verdad o mentira?
Ficha artística
Lo inédito, de Compañía La Lupi
XXX Festival de Jerez 2026
Teatro Villamarta de Jerez
7 de marzo de 2026
Coreografía: La Lupi, Miguel Ángel Corbacho, Iván Amaya
Ojo externo 4ª escena: Eva Yerbabuena
Guitarra: Antonio González
Colaboración especial: Curro de María
Cante: Alfredo Tejada
Percusión: David Galiano
Colaboración especial al baile: Miguel Ángel Corbacho
Artistas invitados: Iván Amaya (baile)


















































































Precioso espectáculo. De muchas sensaciones y emociones… todas las bailaoras se habrán sentido identificadas!! Amo la lupi!!! Y amé este espectáculo!!! Una terapia!!!