Desde que la extraordinaria bailaora Patricia Guerrero asumió la dirección del Ballet Flamenco de Andalucía, el cuadro goza de una salud de hierro. No solo ha sabido reclutar a un elenco de incuestionable categoría artística, sino que sus producciones son ovacionadas con innegables merecimientos por la calidad de sus propuestas.
El patio del Colegio Mayor Santa Cruz la Real de la ciudad de la Alhambra acogió la Gala del XV aniversario de la proclamación del flamenco como patrimonio inmaterial de la humanidad con todo el papel vendido y un público entregado al disfrute de esta nueva obra de su paisana, ya que Guerrero recibió el primer beso de luz en Granada, a quien la bailaora piropea sobre los maderos en su primera Bienal.
El espectáculo carece de hilo argumental o historia que lo vertebre. Se trata de una sucesión de piezas sueltas hilvanadas entre sí con simples pero resolutivas transiciones. Y a modo de homenajes continuos, tributan a flamencos insignes, palos, territorios o grandes maestros, como Arturo Pavón, los romances, Málaga, Mario Maya, el Sacromonte y los cantes y cantaores granaínos, reparando con especial relevancia en la figura de Enrique Morente.
Lucía La Bronce abrió bordando un pasaje protagonizado por el mantón. La música pregrabada la rubricaba Arturo Pavón. Parte del cuerpo de baile –Adriana Gómez, Ángel Fariña, Blanca Lorente, David Vargas, Lucía La Bronce y Jasiel Nahin, según figura en el programa– danzó la caña, musicalizada con exquisita originalidad por el guitarrista Jesús Rodríguez, espléndido en la composición y al toque, como su compañero en la bajañí José Luis Medina, el cante de Amparo Lagares, Manuel de Gines y Sergio El Colorao y la precisa percusión de David Chupete. María Carrasco brilló en la petenera. Intensa, profunda, henchida de jondura. Lo hizo al socaire de la garganta melosa, contenida, sensible y bien timbrada de Manuel de Gines, que rizó la remediaora y el quisiera yo renegá de La Niña de los Peines con vaivenes sedosos. María culminó su baile igual que empezó: con los volantes de la bata alzados, ocultando su rostro. Prosiguieron algunos componentes del elenco masculino –Álvaro Aguilera, Arturo Fajardo y Hugo Aguilar– con virajes de rodillas, castañuelas y pasos clásicos evocando con pulcritud ecos lorquianos en la memoria, por verdiales. Araceli Muñoz descolló con elegancia en los marcajes y flamencura en los contoneos al llegar a los corridos y romances junto a la utrerana Sofía Suárez y la granaína Claudia La Debla, portento de bailaora de insultante juventud. Tremendos los cantaores en esta pieza.
«Excelsas las coreografías, ideadas casi siempre por los mismos ejecutantes. De sobrada valía cada uno de los componentes del cuerpo de baile. Dos guitarras de lujo. Tres voces dotadas y distintas. Muy buena la percusión. (…) El Ballet Flamenco de Andalucía, con Patricia Guerrero a la dirección, ha vuelto a cautivarme. Las palmas todavía siguen sonando en Granada»

Sergio meció su garganta por granaína y media granaína en un ejercicio de renuevo del cante, sin desvirtuar la esencia y con mucho gusto. El mismo que tuvo al acompañar por bulerías a Patricia Guerrero, que vistió de rojo y con flecos. Sin instrumentación alguna, solo a compás, conformaron uno de los momentos memorables de la noche por su frescura y la magnífica coreografía, plena de soniquete, figuras personalísimas y gestos muy flamencos. Patricia lució en el braceo y en la definición de sus pies, además de los recortes que perfilaron sus hechuras en mudanzas propias que no se parecen a las de nadie. Tiene su propio sello.
Salió a los maderos del patio todo el elenco femenino con panderos en las manos para dibujar un cuadro costumbrista, ‘folclórico’, tradicional. Poseídas por la brisa del Sacromonte, las mujeres bailaron desatadas y alegres los cantes granaínos, evocando la zambra, la cachucha, la alboreá, la mosca y hasta la roa, pergeñando un hermoso ritual que encendió al respetable, tocando las fibras de los corazoncitos locales por la querencia a sus particulares sonidos flamencos y costumbres populares. Claudia se atrevió con age a entonarse por tangos de Graná, recordando también los de Pepillo. La estampa final fue aplaudida hasta la saciedad.
Y cambiaron las tornas a la solemnidad que Guerrero quiso darle a Maestro, en honor a Mario Maya, fragmento en el que ella misma en pantalones y junto a todo el cuerpo de baile masculino recreó con respeto y una brillantísima ejecución el pasaje donde la agarran de los brazos y lucha bailando por su liberación. Absolutamente sublime.
Para abrochar el asunto se inspiraron en la obra de Morente, cuya voz escuchamos enredá entre los quejíos y los tercios del resto de cantaores ubicados en los balcones, batería de Chupete incluida, dejando el escenario vacío y rescatando las dimensiones ortodoxas y modernas de Enrique escenificadas desde el eclecticismo musical y la genialidad con la que proyectó su visión del flamenco. Esto se llamó Eterno. Y acabó entre lamentos seguiriyeros, precedidos por el mantra morentiano —aunque era de noche—, llorado por Sergio El Colorao.
Excelsas las coreografías, ideadas casi siempre por los mismos ejecutantes. De sobrada valía cada uno de los componentes del cuerpo de baile. Dos guitarras de lujo. Tres voces dotadas y distintas. Muy buena la percusión. Con estos ingredientes llegaron a la hora y media de espectáculo, piropeando a Granada. Con una sonorización algo deficiente que a veces emborronó la música con las voces y los pies, haciendo que en el empaste se confundieran en una bola de graves con reverberaciones molestas. Quizás la única pega que le vi. Porque el Ballet Flamenco de Andalucía, con Patricia Guerrero a la dirección, ha vuelto a cautivarme. Las palmas todavía siguen sonando en Granada.
Ficha artística
Ballet Flamenco de Andalucía
Gala del XV aniversario de la proclamación del flamenco como patrimonio inmaterial de la humanidad
I Bienal de Granada
Colegio Mayor Santa Cruz la Real, Granada
9 de septiembre de 2025
Baile y dirección artística: Patricia Guerrero
Cuerpo de baile: Adriana Gómez, Araceli Muñoz, Blanca Lorente, Claudia La Debla, Lucía La Bronce, María Carrasco, Sofía Suárez, Álvaro Aguilera, Ángel Fariña, Arturo Fajardo, David Vargas, Hugo Aguilar y Jasiel Nahin
Cante: Manuel de Gines y Amparo Lagares
Artista invitado al cante: Sergio El Colorao
Guitarras: Jesús Rodríguez y José Luis Medina
Percusión: David Chupete











































































