Dos años después de que Diego Clavel se reconociera en el terruño onubense, el artista morisco persiste en causar sensaciones a su propia proeza, pues en 2005 deja huellas significativas en otro ámbito cantaor y nos deja nuevamente estupefactos. Bate, pues, un nuevo récord presentando Por soleá, una antología que, con letras firmadas por él mismo, Diego Andrade Martagón, se dio a conocer el 22 de enero de 2006 en la sede de la Peña Flamenca Francisco Moreno Galván de su localidad natal.
Esta nueva compilación nos lleva a considerar que inventariar la tipología de los cantes ha sido el deseo callado de los artistas flamencos, sobre todo desde que se editara la Antología del Cante Flamenco (Hispavox, 1954). Pero muchos son los llamados y pocos los elegidos, destacando sobre los demás Diego Clavel, que batía otra marca con más de medio centenar de estilos de un palo, la soleá, que se antoja como de los más complejos de la baraja flamenca.
Con este trabajo, grabado nuevamente en los estudios antequeranos de Cambayá, el cantaor morisco refuerza su fiebre por la compilación estilística, dándose además la particularidad de que en ambos casos aporta, como acostumbra, las letras de propio cuño.
En tal sentido, el cantaor no oculta que con esta trilogía «no es que quiera convertirme en paladín defensor del flamenco, pero sí puedo aclarar algo: lo voy a intentar. Por eso de nuevo –insiste Clavel– he realizado este trabajo en el que no invento nada, sino que ofrezco unos cantes con su creador y procedencia; otros con su procedencia, pero no su creador, y otros con su creador, pero no su procedencia».
Es así como consigue ejecutar 83 estilos de soleares, desde Alcalá a Marchena, pasando por Utrera, Lebrija, Triana, Jerez, Cádiz y Córdoba, incluyendo tanto los modos personales como los anónimos, a fin de asociar a cada cante con el lugar de procedencia y quién fue el creador.
«Tan ilustre morisco quería saber lo que había ocurrido antes que él, único modo de conocer lo que sería su futuro, ese mañana que a veces nos consuela con sus promesas o nos entristece con sus perspectivas funestas»
Las guitarras compañeras en esta esforzada aventura son las habituales del granadino Paco Cortés y el sevillano Antonio Carrión, dos instrumentistas que estimulan con la calidad de su oficio para que Diego Clavel se multiplique hasta el infinito Por soleá, pero bifurcando su insólita propuesta en un alarde descriptivo en la expresión y de proclama en la intención, ya que estos cantes son los que de verdad atraviesan el muro silencioso de la sociedad de consumo y apartan al artista de las élites contaminadas.
Sin embargo, cuando ya creíamos que el maestro morisco había rizado el rizo hasta lo inverosímil, se supera a sí mismo en febrero de 2008 dando a conocer Diego Clavel. Por Levante, otro trabajo monográfico ahora en torno a los cantes mineros a través de un doble cedé con las guitarras de sus habituales Paco Cortés y Antonio Carrión.
La implicación de Clavel en estas diferencias estilísticas es total, como lo constata el hecho de que comienza con la taranta, principiando por las de El Mochuelo y El Pena, para proseguir con la de Jacinto Almadén y la de Los Laureles; continuar con las de El Cojo de Málaga, Manuel Vallejo y así hasta un total de 22 estilos con un resultado más que satisfactorio, en las que destacan especialmente las sedosas sonoridades alcanzadas en cada uno de ellos.
Hace evidente, igualmente, su complicidad con seis mineras, el aprecio sin el más mínimo descuadre a la levantica o la murciana, e incluso el fandango minero o la prestación vocal que hace de la ferreña de Fosforito y la propia de Diego Clavel, para así contrastar con las inflexiones de la cartagenera, los tonos bien resueltos de tres versiones de taranto, como los de Pedro el Morato, Manuel Torre y Tío Enrique, y concluir con dos malagueñas canarias, cantes con presencia vocal imponente, sonoridad plena, y resueltos con intención y variedad de fraseo, con dosis adecuadas en los matices que cada variante demanda, y hasta con profusión de acentos.
La modulación cromática es otro de los rasgos dominantes en Clavel, con esos tonos acerados que siempre le han caracterizado, con el añadido de un sonido perfectamente emitido, muy bien apoyado y sonoro en los graves, con gran homogeneidad de registros, sin problema alguno de afinación y controlando el extremo agudo gratamente acompañado del movimiento mandibular, gestualidad que queda al alcance de todos Por seguiriyas (2008), o Diego Clavel cantando cincuenta seguiriyas, la antología en dos volúmenes que conocimos en los inicios de 2009.
Ahí es nada. Medio centenar de cantes por seguiriyas. No había gesta similar desde que Antonio Mairena grabó el Esquema de Cantes por Seguiriyas y Soleares (1976), gran maestro al que Diego Clavel tiene como referente, pero recreando una obra sin cotejo, una antología con gamas semiolvidadas que ven la luz con elevados niveles de prestación musical.
«Si el hambre de saber es el secreto confesable de Diego Clavel y el que despeja sus múltiples interrogantes, el fervor por avanzar ha sido su apetito insaciable, de ahí la devoción insatisfecha, la codicia de conocimiento, el ansia por pensar, por crecer y por creer en lo que hace, que es, en definitiva, el mejor regalo para aquellos comensales que tienen hambre homérica de duendes»
Y es que Por seguiriyas, con independencia de las matizaciones que Clavel hace en el libreto que acompaña a la compilación, aborda una obra de grandes exigencias técnicas y virtuosísticas, como su arranque con las versiones trianeras del Sr. Manuel Cagancho, Antonio Cagancho, Frasco el Colorao y Silverio, y desgranando sin despeinarse con esa facilidad de los elegidos las variantes jerezanas de Manuel Molina, Paco la Luz, El Marrurro, Antonio Mairena, Loco Mateo, Manuel Torre, Pastora Pavón y Joaquín Lacherna.
Pero hay más, porque Clavel despliega un sonido ligado, amplio, redondo, potente y limpio en las formas portuenses, incluyendo la cabal de El Planeta; las notas precisas de El Mellizo, Frasco el Colorao, Loco Mateo, Curro Dulce y El Nitri; las gradaciones dinámicas e inmensa musicalidad de Juan Junquera, Juanichi el Manijero y Paco la Luz, o el prodigio técnico cuando apela a la perfección escolástica de Antonio Mairena y la sensible evocación a Luis del Cepillo, El Fillo y la liviana de Juanelo.
Quedaba, por último, Cádiz, donde Clavel crea un clímax a la altura de los aportes de Francisco la Perla, Manuel Torre y el Viejo de la Isla, con ataques que a veces en su escucha deja al oyente casi sin respiración.
Diego Clavel pone de manifiesto, por consiguiente, ser el cantaor más enciclopédico de la historia del cante, gesta con la que, asimismo, abre los ojos a la afición para que vean en nuestro protagonista cualidades no acostumbradas en el género, como la de que es imprescindible tener una humilde conciencia de los modestos límites del propio conocimiento, y una afición insatisfecha, como la del que sabe lo que hace falta para saber todo lo que hace falta saber.
Esto es lo que la historia ya vaticinó en 1972, la predisposición de un modesto y tímido joven de un pueblo sevillano que tuvo el coraje de preferir la falta de explicación a la mala explicación. Pero tras ese valor de vivir con la duda, se escondía un profundo deseo de saber. Tan ilustre morisco quería saber lo que había ocurrido antes que él, único modo de conocer lo que sería su futuro, ese mañana que a veces nos consuela con sus promesas o nos entristece con sus perspectivas funestas.
Por eso, si el hambre de saber es el secreto confesable de Diego Clavel y el que despeja sus múltiples interrogantes, el fervor por avanzar ha sido su apetito insaciable, de ahí la devoción insatisfecha, la codicia de conocimiento, el ansia por pensar, por crecer y por creer en lo que hace, que es, en definitiva, el mejor regalo para aquellos comensales que tienen hambre homérica de duendes. Y para no morir de inanición, qué mejor que comer con los oídos del perfume de su antológica obra. ♦
→ Ver aquí la primera entrega de esta serie de Manuel Martín Martín sobre Diego Clavel.








































































