Tras los actos protocolarios y la presentación de quien les escribe que por escueta que se pretendiera supongo que aun así algo aburrió, se lacró la primera noche para los anales de la historia del festival con el cante de El Niño de Gines y El Pechuguita, la guitarra de Jesús Rodríguez, el compás de Emilio Castañeda y Fali del Eléctrico y la apoteósica pincelada de baile de Águeda Saavedra con el cante por bulería por soleá de María Terremoto, momentazo único e irrepetible que quedará en la talega de los repelucos de la afición. El Niño de Gines se desarmó por seguiriyas, doblando un macho con empaque y enjundia. El Pechuguita destacó en los cantes libres y le hizo un monumento por bulerías a Luis de La Pica. Jesús estuvo a la altura con sus cuerdas y el compás rebosó en las manos de Emilio y Fali. Me vais a permitir que no ahonde en la crítica por aquello de no ser juez y parte, aunque con la honradez por delante tampoco habría problema alguno. Quede así por esta vez y al final os cuento más sobre las peñas.
La segunda noche, rindiendo honores a Antonio Cortés Pantoja ‘Chiquetete’, principió como si de un ritual se tratara, sin mediar presentación alguna con el sentido homenaje cantado de Alicia Gil, acompañada a los coros y al compás por su hija Carmela Espinosa –que cada vez canta más rico– y su marido Lito Espinosa a la guitarra. Conformaron el mejor de los homenajes a su amigo Antonio, dibujando los tercios desde el corazón y templando en sus gargantas y la bajañí los cantes del añorado artista, hilvanados unos con otros, sin buscar el protagonismo, llenando el entarimao de verdadera admiración y cariño, como el que reza o ayuda desde el anonimato por la necesidad imperiosa del alma de agasajar a quien se quiere y recuerda, sin importar el nombre de quien ofrece sino el de al que llega el tributo. Precioso el gesto.
Manuel Curao presentó con la excelencia de costumbre –para eso es un maestro de la palabra– este festival solidario, que recauda fondos para las obras asistenciales de la Hermandad Sacramental de Los Gitanos.
«Farruquito entró de lleno al grano, con algunos adornos de espectacularidad, pero su baile supo a gloria. Elegante, varonil y gitano. Con los desplantes y patás de siempre, emocionando como siempre, a los de siempre»
Diego Amador hizo magia con el piano, escarbando entre sus cuerdas, loopeando su compás, mimando con su cante los ecos de Camarón, jugando a los escarceos jazzísticos, desbordante de talento en las bulerías, alegrías, soleá, taranto, cartagenera… pero no pleno de voz, lo que mermó su encanto, resultando menos convincente que en otras ocasiones. No siempre se está igual, a pesar de ser un genio. O precisamente por eso.
Argentina no se excedió en el repertorio y gustó así, más comedida, abriendo potente por tonás y martinetes mirándose en Mairena, melosa por tientos y zalamera en los tangos de Triana. Se rebuscó bien los aires de Utrera en la soleá por bulería, las cantiñas compartidas con Lebrija y las bulerías o el cuplé de María de las Mercedes, sin olvidarse de su cuna abrochando su intervención con tronío por fandangos de Huelva. Javier Ibánez la siguió con merecimientos a la guitarra. José Carrasco hizo lo propio a la percusión. Juan de Oruco, José de Pitín y Gaspar del Cuchara pusieron las palmas y Pitín hijo la segunda sonanta. Utrera de compañía.
Tras un interminable y errado negro escénico mientras prepararon las tablas para el baile, donde bien pudieron haber metido el emotivo homenaje que se le ofició a Chiquetete, cuya lista de éxitos sonaba de fondo, a Farruquito no le dio tiempo más que a embelesar, arrasando en el proscenio. Porque no hubo lugar en el reloj para los abusos. Entró de lleno al grano, con algunos adornos de espectacularidad, pero su baile supo a gloria. Elegante, varonil y gitano. Con los desplantes y patás de siempre, emocionando como siempre, a los de siempre. Mari Vizárraga rajó su garganta adoquiná de alfileritos punzantes y Pepe de Pura endulzó con sus mecías de personalidad. La percusión no falló a manos de Paquito Vega, marcando con gusto las vereas de los tiempos. Antonio Santiago ‘Ñoño’ descolló en el acompañamiento a la guitarra, sirviendo sin ostentaciones, preciso, jondo y flamenco.
Fran Cortés, hijo de Chiquetete, le dedicó un puñao de letras cantando y tocando, recordando a su padre y a Manuel Molina, siendo uno de los instantes más sensibles de la noche, con el izquierdo en su gañote y la emoción a flor de piel.
No fue una velada con demasiados pellizcos, aunque tuvo sus momentitos. Puso el candado al asunto la casa de los Tomasa. Tres generaciones de cantaores de la estirpe de la Alameda, con los Torre y Vallejo en vena, conjugaron sobre los maderos la ortodoxia más rancia y castiza con el sello de su ralea. Regalaron un baño de flamenco por derecho que a esas horas a algunos les aburrió y a otros les supo a tocino de cielo. Porque derrocharon la denominación de origen de su apellido comenzando Manuel de la Tomasa con los aires levantinos de la taranta, secundado por Gabriel, que rizó las cadencias melódicas de la soleá de Triana a su antojo, aportando su impronta de fina musicalidad. Acabó con el cuadro el veterano José de la Tomasa impartiendo maestría especialmente en la malagueña granaína de Cayetano Muriel y los abandolaos y luego por seguiriya, coronando por Curro Durse. La ronda de tonás de los Tomasa, con el aforo resumido a los valientes y jartibles, echó con reaños el cerrojo al festival.
«Acabó con el cuadro el veterano José de la Tomasa impartiendo maestría especialmente en la malagueña granaína de Cayetano Muriel y los abandolaos, y luego por seguiriya, coronando por Curro Durse. La ronda de tonás de los Tomasa, con el aforo resumido a los valientes y jartibles, echó con reaños el cerrojo al festival»
En presencia de los hijos de Chiquetete y el Hermano Mayor de la Hermandad de Los Gitanos José Mari Flores, que se despide del cargo tras ocho años de liderazgo y buen hacer, Rocío Flores leyó en el espacio del homenaje la glosa que firmó la pluma de Antonio Ortega al admirado cantaor. Y se entregaron obsequios.
El viernes se conmemoró el medio siglo de dos peñas señeras de Sevilla: La Fragua y la Peña Cultural Flamenca de Tomares. En el acto de celebración participaron la presidenta de la Peña La Fragua, Angelita Fernández, y el delegado del distrito de Bellavista, Álvaro Jesús Pimentel, Concha Prieto como miembro de la junta de Tomares, presidenta de la Federación Provincial de Sevilla de Entidades Flamencas y a su vez presidenta de la Confederación Andaluza de Peñas Flamencas, el presidente de la Peña de Tomares, Antonio Novella, la delegada especial de Fiesta Mayores de Tomares, María Toledo, y José Mari Flores. Todos ellos intervinieron en el atril con júbilo por los cincuenta años cumplidos de ambas peñas. La Hermandad de Los Gitanos les entregó a cada entidad una hermosa figura del titular de su cofradía Nuestro Padre Jesús de la Salud y Novella impuso el pin del cincuentenario de su peña a este presentador.
La Fragua
La Peña Flamenca La Fragua de Bellavista es una de las más emblemáticas y con mayor tradición de Sevilla, siendo la segunda fundada en la capital, el 27 de abril de 1975, y que se ha consolidado en la difusión del flamenco más ortodoxo, manteniendo su actividad a pesar de todas las dificultades que ha sufrido y de estar situada en el extrarradio de la ciudad, gracias al esfuerzo voluntario de sus miembros y al apoyo de la afición local.
Su fundación fue fruto de la iniciativa y pasión de un grupo de amigos y aficionados al flamenco del barrio sevillano de Bellavista. Unos cuarenta y cinco socios fundadores, muchos de los cuales llegaron a Bellavista desde diferentes puntos de Andalucía, especialmente de pueblos de Sevilla, Córdoba y Málaga, aportando una visión diversa y enriquecedora a un proyecto que buscaba llenar el vacío cultural flamenco existente entonces en su barrio.
Entre sus fundadores destacan su primer presidente Vicente Hurtado Cobo, Juan Méndez, Pepe Cabello, Juan José Hidalgo Espadiña, Manuel Martos y los hermanos Manolo y Juan Muñoz.
El barrio ya contaba con cierta tradición flamenca desde los años cuarenta, con figuras como Diego el del Caballo y el Maestro Leo, pero fue la creación de la peña lo que consolidó su relevancia en el mapa flamenco de Sevilla.
Debe su nombre a una idea de Antonio Cid Pérez y comenzó su andadura en la calle Enamorados número 18, recibiendo el ‘bautismo flamenco’ de la Peña Flamenca Torres Macarena a la que el año pasado se dedicó el primer día de este festival también por las cinco décadas de su creación.
En su primer año ya contaba La Fragua con cerca de un centenar de socios y en 1976 tuvo lugar la primera edición del que sería su actividad estrella: el Festival Flamenco La Fragua, que es el único festival flamenco que se organizaba en la ciudad de Sevilla, aunque ahora ya tenemos también este, el Valle Gitano, y que costó recuperar -el de la Fragua– tras unos años de ausencia para el disfrute de los que solemos asistir al marco incomparable del Cortijo de Cuarto, donde se viene celebrando.
En su andadura, la peña ha pasado por dos sedes más hasta llegar a la actual. La más añorada por su enorme aforo y por ser en la que forjó su importancia es la de la calle Caldereros. Después vendría la de la calle Alonso Mingo hasta llegar a esta de Gaspar Calderas. Pero no quiero olvidarme de aquel tiempo en que, sin sede oficial, los socios y socias seguían reuniéndose en casa de una gran aficionada al cante, Aurelia, que no dudó en ofrecer lo que tenía para que no se perdiera la convivencia que siempre ha sido y sigue siendo el pilar fundamental en esta peña.
Peña Flamenca de Tomares
La Peña Cultural Flamenca de Tomares se registra oficialmente el 12 de diciembre de 1975, siendo la más antigua de la comarca del Aljarafe sevillano.
Comenzó en la calle Calvo Sotelo, luego pasó por calle De La Fuente, hasta llegar a su sede actual en la calle Camarón de la Isla, en cuya construcción participaron los mismos socios. El local es de su propiedad. En sus inicios tuvieron una vinculación especial con el barrio de Triana y sus artistas, siendo aquello fundamental. La pisaron Manolo Domínguez, Chiquetete, Manolo Oliver, El Arenero, El Coco, El Teta, el padre de Curro Fernández…
La peña de Tomares se ha caracterizado desde sus comienzos por su contribución a la difusión y promoción del flamenco entre los vecinos y vecinas de este municipio al que colocan como referente en la provincia de Sevilla por su programación y su solidaridad en cualquier proyecto que sirva para fomentar y difundir el flamenco y para ayudar a cualquier otra peña flamenca o a los artistas. Sus recitales están siempre llenos de público y las tertulias flamencas han alcanzado un gran nivel y son alabadas por los buenos aficionaos.
También sus Jornadas Flamencas se han posicionado como una de las actividades ‘obligatorias’ para los cabales, en las que tuve el gusto de participar el año pasado con una conferencia sobre el flamenco de La Alameda que ilustró El Chozas al cante poco antes de dejarnos. Y ¡qué decir del Festival Flamenco ‘Ciudad de Tomares’! Uno de los más antiguos, no solo de la provincia sino de toda Andalucía, que este año cumple también 50 ediciones y lo cuenta con un cartel de categoría, gracias al gobierno municipal, y cuyo elenco lo forman María Terremoto, Israel Fernández y Manuela Carrasco con un fin de fiesta que bordarán Mara Rey, Luis Peña, El Pechuguita, Miguel Ángel Heredia, Zamara Carrasco y Coral de los Reyes. Será el día 19 de julio.
Y para ir concluyendo ya con estas cuatro palabras sobre Tomares hay que destacar un dato curioso, más aún por tratarse del año en el que se cumplen 600 de la entrada del pueblo gitano en la península ibérica. El primer presidente de esta peña, Manuel Ramos de los Reyes, y parte de los miembros fundadores eran gitanos, algo que no ha sido ni es aún nada habitual en las directivas del tejido asociativo del flamenco.
El pasado 20 de junio de este 2025, poco después de la cita flamenca, la Hermandad Sacramental de Los Gitanos hizo un reconocimiento a su Hermano Mayor por su labor al frente del Festival Valle Gitano y lo recogían así en su página web.
Si estáis atentos a las redes de expoflamenco, en breve veréis algunos fragmentos en vídeo del segundo día del certamen, aparte del amplio reportaje fotográfico que ilustra estas líneas.
Ficha artística
VII Festival Flamenco Valle Gitano
Jardines del Valle, Sevilla
En reconocimiento a los 50 años de la Peña Flamenca La Fragua de Bellavista y la Peña Cultural Flamenca de Tomares y en homenaje a la memoria de Antonio Cortés Pantoja ‘Chiquetete’
13 y 14 de junio de 2025
Viernes 13 de junio
Cante: José El Pechuguita y El Niño de Gines
Guitarra: Jesús Rodríguez
Compás: Emilio Castañeda y Fali del Eléctrico
Artistas invitadas, cante y baile: María Terremoto y Águeda Saavedra
Presentador: Kiko Valle
Sábado 14 de junio
Cante: Alicia Gil, Carmela Espinosa (coros), Argentina, Fran Cortés, José, Gabriel y Manuel de la Tomasa
Acompañamiento de Argentina:
Guitarra, Javier Ibañez
Percusión, José Carrasco
Palmas, Juan de Oruco, José de Pitín y Gaspar del Cuchara
Segunda guitarra, Pitín hijo
Piano flamenco solista y cante: Diego Amador
Baile: Farruquito
Cante de acompañamiento al baile: Mari Vizárraga y Pepe de Pura
Guitarra: Antonio Santiago ‘Ñoño’
Percusión: Paquito Vega
Presentador: Manuel Curao


































































































































