Fue el año de la Expo’92 cuando inició sus estudios el concertista y compositor Santiago Lara (Jerez de la Frontera, 1984), consiguiendo en septiembre de 1999 el primer premio del Concurso de Jóvenes Valores de la Guitarra Flamenca que por aquellas calendas organizaba la admirada Peña Flamenca Los Cernícalos.
Sería un año después, en octubre de 2000, cuando reclamó la atención de todos los públicos al lograr el primer premio del III Concurso de Jóvenes Intérpretes de la Bienal de Flamenco Ciudad de Sevilla, reconocimiento que le permitió marcar un antes y un después en su carrera artística.
Cinco lustros después, conforta que en su propia tierra Lara se presente con Solo guitarra, un concierto que, dedicado al reciente fallecido Juan Blanco, mánager que lo fue de Manolo Sanlúcar, José Antonio Rodríguez o Vicente Amigo entre los muchos, el instrumentista concibe desde el íncipit –léase principio– como un todo el recurso técnico al servicio de la expresión honda, y el lirismo poético y de contenido emocional, más allá de estéticas, modas o vanguardias.
Su singular estilo y la personalísima forma de interpretar su repertorio se enfatizó desde la granaína, ejecutada desde una actitud estética, para proseguir con la farruca, convenientemente analizada, y apuntando a nuevos y amplios horizontes, más allá de modas pasajeras.
Nos situábamos ante un concierto de melodías perfectamente definidas, con una muy clara definición de los temas, sin subterfugios emocionales, y sobre una línea de acordes muy propia de quien conoce a conciencia la interacción de notas, con una ejecución verdaderamente cuidada en la taranta que estrenó anoche y en la más que interesante transcripción que hizo de El vito, en la que puso de relieve los matices más sutiles y refinados.
Mas la propuesta de Lara, ora contenida ora desbordada, queda persistentemente al servicio de la emoción, como en la malagueña con una inesperada introducción del Adagio de Albinoni, en la que constató cómo viendo interpretarla se transmite no sólo con las manos, también con la gestualidad, conformando en conjunto un placer estético de la mayor consideración.
«Santiago Lara ha ofrecido en su tierra natal su madurez plena merced a una obra profundamente sugestiva, suscitando emoción, y que ha gozado del favor del público. Claro que esta aceptación honorífica le ha llegado después de editar media docena de discos en solitario o haber compuesto música para doce espectáculos de la compañía Mercedes Ruiz»

El guitarrista descubrió sus secretos con la contundencia de la seguiriya de estreno, de la que hizo una soberbia ejecución plena de vivacidad y hondura, al tiempo que disfrutada con la brillantez y transparencia del zapateado, del violinista Pablo Sarasate y tan complejo para guitarra, o la alternativa estimulante de la bulería, dejando como “bis” el collage compositivo de Maestría, que Lara dedica al maestro Manolo Sanlúcar y donde la mano derecha volaba materialmente sobre el cordaje sin perder en ningún momento la intrincada musicalidad de un concertista excelso en capacidad de comunicación.
Mas al sentido lírico del que hace gala el compositor, añadimos la sugestiva expresividad que distingue su inspirada obra propia, en la que, a más de desmenuzar los cambios tonales, sobresale el cromatismo y las audacias rítmicas que contienen sus compases, que los desgrana con una facilidad asombrosa.
Mismamente Santiago Lara dejó patente en sus contenidos su plena identificación con la personalidad guitarrística y musical de quien, en su propia tierra, ha evidenciado un grado de madurez plausible en todos los territorios.
Otro añadido del concierto es la variedad temática, sus melodías enigmáticas en curioso diálogo con los desplazamientos de la mano izquierda en el diapasón, a lo que el crítico suma la yuxtaposición melódica central y el especial sentido que el instrumentista confiere a los extremos, ofreciendo en todo momento seguridad de pulsación, autoridad musical y dominio en la ejecución.
Reseñar, por último, que de lo que antecede podemos colegir que hemos encontrado al compositor y guitarrista en estado de gracia, con suficiente aportación y demostrando en todo momento una línea creativa a cuantas respuestas estilística planteaba.
Santiago Lara ha visto reconocido, en consecuencia, que 25 años después ha ofrecido en su tierra natal su madurez plena merced a una obra profundamente sugestiva, suscitando emoción, y que ha gozado del favor del público, a juzgar por el sonoro y largo aplauso que le rindió. Claro que esta aceptación honorífica le ha llegado después de editar media docena de discos en solitario o haber compuesto música para doce espectáculos de la compañía Mercedes Ruiz.
Ficha artística
Estreno absoluto de Solo guitarra, de Santiago Lara
XXX Festival de Jerez
Museos de la Atalaya, Jerez
21 de febrero de 2026
Guitarra: Santiago Lara
Sonido: José Amosa

















































































