Rafael Riqueni, ampliamente reconocido como uno de los compositores y guitarristas más relevantes del flamenco contemporáneo, regresa con Nerja, un disco que no solo confirma su maestría, sino que expande los límites de la música española. Inspirado en el descubrimiento fortuito de la Cueva de Nerja en 1959, este álbum conceptual se erige como una obra narrativa que trasciende géneros, fusionando el flamenco con el impresionismo musical y la tradición clásica nacional.
Nerja se estructura como un cuento sonoro de doce piezas que evocan la oscuridad, la luz y el misterio de la famosa cavidad malagueña. Riqueni no solo describe el hecho histórico, sino que lo recrea desde una «visión poética y evocadora», utilizando un lenguaje armónico fascinante, que bebe tanto del flamenco como de la escuela impresionista. En entrevista con ExpoFlamenco, el artista subraya que su intención era «traducir en música las sensaciones de aquellos jóvenes al entrar en el subsuelo», logrando así una atmósfera telúrica y onírica a un mismo tiempo.
El disco es un puente entre dos mundos. Por un lado, la herencia de compositores como Turina, Falla y Albéniz. Por otro, como es lógico, los códigos esenciales del flamenco. Riqueni integra formas del mundo clásico con palos tradicionales (tangos, fandangos, soleá), bañado por una sensibilidad impresionista –repetimos– que recuerda a Debussy o Ravel. Síntesis que ya experimentó en sus trabajos anteriores: Suite Sevilla (1993) y Parque de María Luisa (2020), cerrando con Nerja su trilogía andaluza, con la que alcanza una madurez excepcional. En palabras del artista, Nerja es «música española en la línea de Turina, Falla o Albéniz, pero con mucha impronta flamenca».
En este viaje también secundan a Riqueni los guitarristas Salvador Gutiérrez (con quien firma un tema en solitario, Camino de la curiosidad) y Manuel de la Luz, así como los percusionistas Antonio Moreno y Agustín Jiménez, y el violonchelo de Gretchen Talbot, cuya participación en el álbum aporta un lirismo tan especial como necesario.
«Con una belleza arrebatadora y una arquitectura sonora impecable, el álbum ‘Nerja’ confirma que Riqueni sigue siendo un faro creativo, un espejo en el que mirarse las nuevas generaciones»
Temas como Jóvenes y El loco –presentados antes del lanzamiento– muestran la sutileza de un compositor que juega con contrastes expresivos, equilibrando pasajes de quietud contemplativa con momentos de tensión rítmica. En solitario, como buen concertista, expone Rumores y Paloma, la deliciosa pieza final. Nana, acompañado exclusivamente por un chelo y con pasajes de Amarguras, se describe como la «carta de presentación» del álbum, encapsulando la esencia de Riqueni: una melodía de aparente sencillez que esconde una profundidad armónica conmovedora. En las Bulerías del alma introduce el compás agradecido de unas palmas (Manuel de la Luz y Jairo Blanco). Y en Mareva juegan los ayeos de Olivia Molina.
Más que un simple disco, es una declaración de principios: Riqueni reafirma que el flamenco puede ser un vehículo de creación culta sin perder su alma popular. «Yo soy guitarrista flamenco, pero lo que hago también es música clásica andaluza», señaló en una entrevista en Facebook. Esta dualidad define un trabajo que ya ha sido aclamado en escenarios como el Théâtre National de Chaillot de París y la Bienal de Flamenco de Sevilla.
Nerja no es solo uno de los discos más importantes de la carrera de Rafael Riqueni. Es una obra necesaria para entender la evolución de la música andaluza en el siglo XXI. Con una belleza arrebatadora y una arquitectura sonora impecable, el álbum confirma que Riqueni sigue siendo un faro creativo, un espejo en el que mirarse las nuevas generaciones.
→ Tracklist: Jóvenes, Mareva, Rumores, El Loco, Vagamundo, Bulería del Alma, Camino de la Curiosidad, Con la Luz de tus Ojos, Carrerilla, Nana, Domalavara, Paloma.
Texto: Jorge Fernández Bustos





































































































