Samuel Serrano es un cantaor con un reconocible eco al que un nutrido grupo de aficionados al cante, de todos los colores, sentidos, niveles de conocimiento e ignorancia, cada uno en su justa medida para bien o para mal, denomina gitano. No es hoy el argumento entrar a valorar qué es un eco gitano o cuál no, básicamente porque nos da igual la disyuntiva, toda vez que nos parece una soberana incongruencia asociar un metal de voz a una etnia, como si fuese un estándar de cumplimiento obligatorio. Lo que sí es cierto es que su voz tiene un color de estaño fundido que se asemeja al de otros cantaores como Manuel de los Santos Agujetas, de ahí que la asociación venga definida por defecto sin más consistencias que las convergencias estéticas sonoras entre ambos metales.
A pesar de su juventud, Samuel se está labrando poco a poco un camino difícil como figura emergente que parece va dando sus frutos sin prisa pero sin pausa. En un cantaor que, a pesar de haber escuchado en numerosas ocasiones, no se prodiga en demasía en esta parte de Andalucía, bien porque no hay interés, que lo dudo, bien porque no lo conocen aún. Y esto segundo no dice nada bueno para los aficionados.
En Granada, ya entrado el mes y en el marco de la programación de la peña de más solera del mundo, situada en el Carmen de Toqueros en el corazón del Albaicín, La Platería, Samuel Serrano estuvo invitado junto al jerezano Antonio Higuero para ofrecer un recital clásico, sin remilgos y cargado de destellos de los que gustan y llenan. Es en estos espacios donde no hay trampa ni cartón, ni Pro Tools, ni suelen venderse cante aflamencado en detrimento de cante menos comercial. Es lo que espera este tipo de públicos y es lo que Samuel dio.
Tardó en subirse al escenario tras la presentación y empezó fuerte, con un par de letras por tonás. Por alegrías se le notó frío, en modo arranque, hecho que fue cambiando despacito y a compás porque a pesar de hablar el cante más que lanzarlo, fue domándolo a fuego lento.
«Donde hubo que detener el tiempo fue en la seguiriya. Por aquí su l´eco es óptimo para los cantes hablados, los tercios explosivos, sobre todo los de Jerez, por lo que aprovechó y a pesar de repetir estilos como en el taranto, en este caso el del jerezano Tío José de Paula, el traje le vino que ni pintao para su voz y su fuelle fragüero»

Por soleá y con un repertorio clásico en el sostén de estilos fue donde más a gusto estuvo junto a la seguiriya. Transicionó de Alcalá a Cádiz y a Triana en un camino musical templado, asentado y dilatado en los remates de los tercios. Renovó las letras, alternándolas con clásicas, algo de agradecer en estos tiempos de copismo y anquilosamiento literario: Estaba llenito de polvo, lo encontré en una casa vieja, un disco de Manuel Torres, más antiguo que las piedras.
La nota de color y ritmo la puso por tangos, de Juana del Revuelo, del Gurugú y extremeños de Porrinas de Badajoz, esos que llaman de la Plaza Alta. Prosiguió por tarantos, repitiendo estilos que no versiones, porque si bien se acordó en el primero de Pedro el Morato, el segundo viró para Jerez y se fue a la versión de Manuel Torres, pero en definitiva, tan parecidos que casi iguales. Pudo haber variado, pero no.
Donde hubo que detener el tiempo fue en la seguiriya. Por aquí su l´eco es óptimo para los cantes hablados, los tercios explosivos, sobre todo los de Jerez, por lo que aprovechó y a pesar de repetir estilos como en el taranto, en este caso el del jerezano Tío José de Paula, el traje le vino que ni pintao para su voz y su fuelle fragüero. Sin embargo, remató en una suerte inasumible de cambio de Manuel Molina entreverao. La guitarra de Antonio Higuero, como fiel escudero en la sombra, destacó por su sencillez, su empatía para con el cante y su dominio de la técnica. En la seguiriya, además, el necesario recuerdo al maestro Javier Molina estaba en cada acorde. Porque el toque por seguiriya tal y como lo conocemos bebe en abundancia de los vinos sonoros de Jerez y de su pasado.
Nos quedaría para el postre una tanda de fandangos de Chocolate y un remedo a Camarón con aquel Te tienes que morir / disfruta to lo que puedas. Cerró el recital por bulerías donde Higuero volvió a dejar huella en las falsetas y en el soniquete de su tierra. Samuel abordó de forma sistemática la corta de Jerez alternada con las de Gaspar de Utrera y otra tanda con sabor a la Plazuela.
Pocas veces en esta insigne peña se le suele pedir a una artista un bis y en esta ocasión hubo unanimidad, por lo que Serrano optó por unas sevillanas con sello de Paco Cepero que fueron aquellas que le dieron a conocer.
Ficha artística
Recital de cante de Samuel Serrano
Peña La Platería, Granada
17 de enero de 2026
Cante: Samuel Serrano
Guitarra: Antonio Higuero






































































































