Cualquier día del año la Asociación Cultural Flamenca Luis de la Pica es el refugio de tantos y tantos que quieren encontrar un rato en familia como en su tiempo lo hicieron nombres añorados como El Bo, Fernando de la Morena o Periquín Niño Jero. Eran habituales, rostros que podrías encontrar si ibas por allí. Ha sido y es ese punto de encuentro de amigos de cualquier rincón del mundo, ante la presencia de vecinos de siempre del barrio de Santiago que son los primeros en querer compartir cultura. Cuando entras en ese patio donde otrora jugaron niños y niñas del antiguo colegio Carmen Benítez se respira la frescura y la alegría de la gente que capitanea el barco. «Esto es la casa de muchos, incluso ha habido algunos que lo dejaron todo por vivir una época con nosotros. Uno era de Amsterdam y se llamaba Martín. Le pusimos Martín Pirulero y se venía a disfrutar y ya era parte de nosotros, le gustaba hasta fregar los vasos», cuenta Rocío Jiménez, una cocinera que lleva a gala la buena gastronomía del Pueblo Gitano que este año está presente cada semana en cualquier evento de la ciudad, ya que Jerez es Capital Gastronómica de España en 2026.
Ella es la mujer de Juan Castro, al frente de la peña hace ya más de una década, que lo que hace es «transmitir lo que hemos vivido en casa, ser cariñosos con los que vienen y darles gloria. Esto es para mí mi casa y yo quiero que todo el que venga aquí se vaya contento», afirma. Con motivo del Festival de Jerez han preparado una importante programación que dio comienzo el sábado 21 con la inauguración de la exposición de Juan Luis Monge, fotógrafo sobrino de Camarón de la Isla que captura los momentos de pellizco, lo que dice mucho por lo que supone el instante irrepetible. Son 22 fotografías en color y blanco y negro, alternando, con rostros conocidos por todos como Manuel Moneo, Pansequito, El Torta, Periquín, Antonio Agujetas o Juana la del Pipa.
«Rocío Jiménez es una cocinera que lleva a gala la buena gastronomía del Pueblo Gitano que este año está presente cada semana en cualquier evento de la ciudad, ya que Jerez es Capital Gastronómica de España en 2026»

Ese mismo día se celebró el recital de Luis Chanquita, junto a la guitarra de Manuel del Salado, dentro del ciclo De Peña en Peña con un salón de actos lleno de aficionados de todos los rincones del mundo. El 28 de febrero han preparado una jornada especial con el recital de Dolores Agujetas y Pedro Montoya Chanquita, dos cantaores de escuela jerezana pero de distintas generaciones. Dolores es santo y seña del cante seguiriyero de Jerez, heredera de Manuel Agujetas y metal admirado por los paladares exquisitos. Pedro, por su parte, es la esperanza del cante de Santiago con un dominio del compás muy atractivo, de mucho conocimiento. Domingo Rubichi estará con Dolores y Rubén Martínez con Pedro. Aunque en los carteles aparezca las nueve de la noche como hora aproximada de comienzo, «vamos a empezar más tarde para que no coincida con ninguna actuación del Festival», dice Rocío.
Una de las claves del éxito de esta casa es la calidad de la cocina. ¿Qué pueden degustar los que allí se acerquen? Pues «un puchero a cualquier hora del día, hasta de madrugada, cabrillas, tagarninas, habichuelas con fideos, menudo, tripas… Todo eso lo ven como un manjar y se vuelven locos. Llegan y me dicen que quieren cuchareo, pues ahí hay gloria bendita». Incluso se puede aprender con unas clases magistrales de la propia Rocío.
Juan Castro comenta que «son muchos los que llegan del avión o del tren con las maletas, no han ido ni a coger las llaves del apartamento, vienen directamente aquí para saludarnos y comer algo». Además de esto, se pueden tomar clases de compás de Juan Grande y Jesule de la Tomasa, también de baile de Juan Paredes. Clases que suelen tener mucha aceptación cada año, aunque esta temporada hay algo «muy especial, y es que «mi Triana, con diez años, ha querido regalar un curso de compás y baile a todo el que quiera de forma gratuita. No quiere dinero, dice, solo hacer algo que lleva viendo hace un tiempo junto a Pastora Galván, que este año no podrá estar aquí y ella ha querido coger el testigo. Ella está acostumbrada porque suele ir de mesa en mesa hablando con todo el mundo», dicen sus padres. Son muchos los periodistas que van a comer por allí, artistas y cursillistas que ven en este rincón un espacio con encanto y de especial autenticidad. ♦


















































































