Es insultantemente joven. Pero lleva una cuadrilla de viejos en las tripas. Conoce el nombre y apellido de cualquier gitano que se precie. Y aunque no vende cal, falta no le hace. Porque derrocha gitanería desde que se levanta hasta que se acuesta. Se ha mimetizao sin querer entre los colores morenos, aunque sea ‘gitano’ rubio, de ojos azules, como aquel del que lleva su cante en vena, El Lebrijano, a quien tributa en cada quejío, cuando no se acuerda de Gaspar de Utrera, de El Turronero y del que sea, pero crujiendo con su garganta atronadora y dando siempre los veinte reales del duro. El que lo tiene lo cambia. Y eso hizo en la Peña Flamenca La Bambera de Sevilla, quedando su recital marcao en el calendario como el día del arañón.
No conozco a nadie que tenga callos en los nuillos de hacer compás. No hay fiesta que se le resista al palaciego ni flamenco de respeto que no conozca. Lo sabe to. Y en las tablas, no solo canta lo que sabe, sino que sabe lo que canta. Deja plantao al que menos se espera. Viene revolucionando desde abajo, con 27 años, poniendo en su tragaero el renuevo de cantes rancios. No deja a nadie indiferente. Y si no lo conocen, conózcanlo. Que después dicen por ahí que no hay nadie que endiñe repelucos y este es uno.
Aunque sea mi amigo, no me duele en prenda ni se me va a enfadá, porque él sabe istinguí y lo que hizo, porque yo diga que pinchó en la serrana. Fue al mecer los bajos. No porque no sepa cultivarlos. Se le encasquetó la carraspera y hasta que no dio dos buches y le echó reaños al asunto, no remató como hay que hacerlo y en condiciones con el cambio de María Borrico. ¡Ea! Ya puse la pega. Porque el resto, de menos a más, fue pa sacarlo a hombros.
«Donde pegó puñalaítas certeras fue en la seguiriya, que quedó pa el recuerdo del público de La Bambera. Se aferró a la negrura de un lamento, lo paseó por todos los jipíos y fatiguitas dobles hasta cerrar con un macho de lucha contra la discriminación de los gitanos»
Pero el recital había comenzado con el pregón de los caramelos de Macandé mientras bajaba las escaleras, inundando la peña con la campana gorda que lleva en su nuez, calentando el asunto. Siguió por malagueñas, meloso pero rotundo, bien templao, jugando con las sensibilidades al rizar los melismas que pedían los tercios. Menos afortunado, me recordó a Miguel Vargas en la serrana, dedicada a Juani de la Algaba, omnipresente. Y comenzó a colocar guirnaldas de colores en los tientos tangos, acordándose de Juan Peña y de Gaspar de Utrera, pegando pellizcos por tos laos.
La guitarra de Diego Reyes le dibujó las sendas por las que derramarse, sonando gitano y respondiendo a los envites de Juanelo, recogiéndolo en su sitio, en cada momento. Así lo llevó en brazos en el taranto de José de la Tomasa y luego aclamó Juan entre apretones el Canalla, Manuel Rodríguez de Persecución, alegato de los calorrós, echando los restos con empaque.
Más largo que alto, este joven, cuajao de vivencias, supo moverse a su antojo y con aplomo de solemnidad. La soleá la tienen en el vídeo, no me paro en los estilos, porque los reinterpreta según Lebrija y se lleva a su terreno lo demás. Juzguen ustedes. A mí me lastima. Aunque donde pegó puñalaítas certeras fue también en la seguiriya, que quedó pa el recuerdo del público de La Bambera, que se apuntó el tanto de invitar a Juanelo a su entarimao pa rasgarse las vestiduras. Se aferró a la negrura de un lamento, lo paseó por todos los jipíos y fatiguitas dobles –también evocando cadencias lebrijanas de los ecos del Chacho Bastián– hasta cerrar con un macho de lucha contra la discriminación de los gitanos. Por bulerías volvió a formar el taco, transitando de nuevo por Utrera y brillando en el cuplé Corazón loco. Quiso acabar por toná, a gañafones limpios. Pero siguió mientras este crítico tuvo que irse dándose tortazos en la cara por perderme otra mijita. Y me cuentan que después dio otro recital a nuillos en la barra, borracho de jondura, flamenco como ninguno.
Que se entere la gente: Juanelo es mucho Juanelo. Creo que tardáis en llamarlo. No digo más.
Ficha artística
Recital de cante de Juanelo
Peña Flamenca La Bambera, Sevilla
21 de marzo de 2026
Cante: Juanelo
Guitarra: Diego Reyes


















































































