Dieciséis años lleva en Morón el nipón Takeshi Mine, atraído por los sones a cuerda pelá de la bajañí de Ignacio de Amparo, su maestro, a quien venera con respeto y profunda admiración. Le recordaba los ecos inconfundibles de Dieguito de Morón y Diego del Gastor. Un día llamó a su puerta con la jubilación japonesa en el bolsillo y el flamenco en vena. Pronto comenzó a recibir sus clases y ganarse con méritos propios el cariño de los vecinos.
Los aficionaos no dudaron en llenar de nuevo la peña para disfrutar del recital de cante de Jesús Flores con la guitarra de Juan Torres –artistas locales– rindiendo pleitesía a Takeshi que, visiblemente emocionado, recibió las palabras y obsequios en el descanso protocolario de la actuación donde se le ofreció un emotivo homenaje antes de su partida. En junio vuelve a Japón dejando en las cuestas adoquinás y los muros blancos de Morón jirones de su corazoncito re-partío. Era el momento justo para postrarse ante el agasajado.
Rompió el silencio Jesús por alegrías arromerándose por La Maestranza de Sevilla y paseando por Cádiz, de donde trajo la sal. El compás lo tenía en el gañote y lo avaló su escudero a la sonanta. Una paraíta en Lebrija con el susto de la cucarachita y se fue a bordar la murciana de El Cojo de Málaga con la que abrió la tanda por Levante abrochada con melismas azucaraos en el taranto que jincó Camarón por donde se divisa el mar. Torres se enfrentó al respetable con un solo de guitarra que principió por farruca para culminar a salpicones de cal en las bulerías de Morón, besando la tierra. Una ristra de tangos que discurrieron por la Sevilla de Pastora, con guiños a Graná y su ratito en Triana cerraron la primera parte. Y del descanso salió la voz de mecidas dulces y una guitarra de gotitas de cal enjaretando una guajira melosa que encandiló al público. En la caña rememoró los aires de Morente y El Gallina. Y selló su intervención por bulerías «acordándome de mi casa y mi familia», donde su hermano Manuel Flores lució una pataíta de age y junto a su sobrino pusieron las palmas bien acompasás.
«Jesús Flores regaló un repertorio jalonado con algunos cantes en desuso. Y gustó. Cantó con paladar y sentimiento, entregado en su pueblo. Conoce los vericuetos de cada tercio, domina el compás, sabe echarse el cante atrás conteniéndose en los lamentos compungidos y echar afuera la voz con arrojo si el dolor o la alegría lo piden»
Como la tarde no tiene tabiques, después siguió la juerga entre cabales con el cante de Antonio El Carpintero o Pepe Lebrón y la guitarra preñá de esencias moronenses en las manos de Ignacio de Amparo. Hasta se animó de nuevo Jesús Flores y el propio Takeshi, que tocó y cantó por soleá. Así se hace peña. ¡Qué buen ratito echamos!
Jesús está cultivado en el cante p´atrás, pero sus hechuras piden a gritos recitales en solitario en los que sabe cuidar los registros sin vicios de acompañamiento al baile. Regaló un repertorio jalonado con algunos cantes en desuso. Y gustó. Cantó con paladar y sentimiento, entregado en su pueblo. Conoce los vericuetos de cada tercio, domina el compás, sabe echarse el cante atrás conteniéndose en los lamentos compungidos y echar afuera la voz con arrojo si el dolor o la alegría lo piden. Recorta o alarga según requiera, mece o remata en los momentos oportunos. Se regodea en los melismas cuando caben y no florea si el cante necesita la planitud.
Juan Torres, su compare de los de verdá, tocó desde la pulcritud del alma y con excelente pulsación, sin que desmereciera la izquierda sobre la derecha, jugando con las respuestas al cante que servía, sin entrometerse, sino llevando en volandas los quejíos de Flores. Dialogó con las embestidas y los silencios, domeñando los bordoneos con el pulgar y adornando de arpegios los interludios y las falsetas de enjundia.
Todo esto contribuyó una vez más al renacimiento de una peña que permanecía aletargada y que con el cambio de junta y el nuevo espacio parece resurgir con ansias de instantes enduendaos para el deleite de la afición, que ya va contando las tardes de camisas rotas entre las recién estrenadas paredes de los altos de las Plaza de Abastos de Morón, allí donde la afición está forjando vereas que recorren otros tiempos.
Ficha artística
Recital de cante de Jesús Flores con Juan Torres
Homenaje a Takeshi Mine
Tertulia Cultural Flamenca El Gallo, Morón de la Frontera, Sevilla
10 de mayo de 2025
Cante: Jesús Flores
Guitarra: Juan Torres
































































































