Si pensamos en la provincia de Huelva y el flamenco, lo primero que imaginamos es una tierra cantaora. Claro que de inmediato recordamos a los grandes guitarristas que ha dado ese extremo occidental de Andalucía, desde el Niño Miguel a Juan Carlos Romero o alguno más joven como Manuel de la Luz, y pensamos que es justo destacarla también como provincia tocaora. ¿Y el baile? Solo en nuestros días, nombres como Rafael Estévez –que ayer mismo estrenaba en el Villamarta– o Antonio Molina ‘El Choro’ se encuentran entre lo mejor del panorama. En cuanto a las mujeres… Bueno, aquí tenemos que hablar, sin desmerecer a otros nombres, de María Canea.
Formada en la Fundación Christina Heeren, hace un par de años pudimos verla en el papel protagonista del espectáculo Briolanja. Una historia del descubrimiento, donde versionaba desde el flamenco la historia de la cuñada de Cristóbal Colón. Ahora teníamos la ocasión de verla en las siempre hospitalarias tablas de La Guarida del Ángel, en el marco del Off Festival que se celebra estos días en la ciudad del vino, con una propuesta de baile desnudo, sin los artificios propios de un espectáculo de trama, y a una distancia tan próxima que no había lugar a la trampa ni al cartón.
«La bailaora onubense ha alcanzado un estado de óptima, dulce madurez, que se traduce en su seguridad en escena, dominándola de punta a punta, un notable catálogo de recursos técnicos, especialmente con los pies, y una precisión con los tiempos que le permiten combinar la fuerza y la sensibilidad en el desarrollo de su baile»
La artista de San Juan del Puerto estuvo bien arropada por las voces, recias y potentes, de Jonathan Reyes y Quini de Jerez, así como por la sonanta fiable y leal de Ñoño Santiago. Una tanda de fandangos para entrar en situación dio paso a la entrada de Canea en escena. No cabe duda de que la onubense ha alcanzado un estado de óptima, dulce madurez, que se traduce en su seguridad en escena, dominándola de punta a punta, un notable catálogo de recursos técnicos, especialmente con los pies, y una precisión con los tiempos que le permiten combinar la fuerza y la sensibilidad en el desarrollo de su baile.
También se percibe esa firmeza en el modo de interpelar al público, que disfrutó de lo lindo con sus tangos o su soleá, por citar dos momentos destacados de la tarde. En ocasiones, la expresividad de María Canea se vuelve algo excesiva, agónica, pero parece evidente que se siente bien en ese registro. Además, parecía pensar, en un recital de formato tan íntimo y en apenas una hora no hay tiempo para titubeos: hay que hacer vibrar al espectador sin desfallecimiento alguno. Y así fue hasta el final por bulerías, que acabó poniendo al respetable en pie y sacando de la bailaora su mejor sonrisa. Nos encantará verla algún día en el Villamarta, pero de momento no podemos sino celebrar ese buen momento del que hace gala, y con el que dejó su huella en Jerez.
Ficha artística
Recital de baile de María Canea
Jerez Off Festival
La Guarida del Ángel, Jerez de la Frontera (Cádiz)
24 de febrero de 2026
Baile: María Canea
Cante: Jonathan Reyes y Quini de Jerez
Guitarras: Antonio Santiago, ‘Ñoño’

















































































