Inundó el entarimao la oscuriá de la mina. Un crujío por taranto bajaba las escaleras alumbrao por un ‘farol’. Eran los ecos profundos de Manuel Tañé, irremediablemente flamenco, rotundo, descomunal. Lo secundaron en las tablas el arrullo de los melismas moronenses de Jesús Flores y seis cordeles divinos que hacían trinar con dulzura la guitarra tizná de Ramón Amador, preñao de sensibilidad. Así principió el cortejo. Amaneció el baile. Despertaron los caprichos.
El paso a dos del taranto de David Romero y Susana Casas fue la evidencia misma de la presencia de la incorporeidad del arte, que transitó de la elegancia a la flamencura paseándose entre los dos cuerpos de estos bailaores que trajeron a Jerez un pedacito de Sevilla. Los gestos compungidos, los marcajes recios, el dolor en un puño, el tacón apretao, los lances definíos… Dos almas en una compenetrás por un hilo que cosió los izquierdos de dos pechos que vibran el mismo latido dibujaron sobre los maderos de La Guarida el olor del quebranto y las ducas levantinas. Bailó David con virajes y paseos finos. Y Susana comenzó a tejer el idilio, desbaratándose las caderas al vaivén de los envites de su vecino. Se rebuscó en los centros dolientes lo que empuja el cuerpo a la verdá, cuando se tiene lo que hay que tener para pegar los gañafones que endiñó este mujerón de figuras sencillas. Embestías que retuercen y una estampa de trapío sentenciaron el taranto. Sus hechuras portentosa y su mirá penetrante me atraparon hasta llevarme al ritual en lo que se convirtió su propuesta en el proscenio ‘proscrito’.
Ramón se deshizo en las mieles Pa los que se van, desnudando sus mimbres, templándose un poquito con su garganta de caramelo, cocinando el almíbar. Se abandonó a la inspiración en sus trémolos limpios, a la musicalidad de los bordones afinados en tonalidad de rondeña. Y me enamoró de nuevo con los mismos acordes, su extraordinaria armonía, sus melodías ricas, lo igual y lo distinto. Porque cada vez que toca se erige y reafirma como uno de los mejores guitarristas del presente continuo. Pulcro, original, fresco y a la vez antiguo. De técnica depurada, pero bajo el yugo de la transmisión. La sonanta de Ramón te acorrala y acaricia. Y ya no te deja salir. Te pica el veneno. Estás perdío.
«Los gestos compungidos, los marcajes recios, el dolor en un puño, el tacón apretao, los lances definíos… Dos almas en una compenetrás por un hilo que cosió los izquierdos de dos pechos que vibran el mismo latido dibujaron sobre los maderos de La Guarida el olor del quebranto y las ducas levantinas»
Tañé evocó los soníos de Juanito Villar, preludiando unos tangos vacilones que sirvieron de antesala al seguiriyón de Susana. La toná rancia arrojó el baile al ruedo. La sevillana se amarró al lamento y lloró con el cuerpo, con las castañuelas, con paseos elegantes, fuerza en el taconeo, arreones de enjundia, las flores a sus caderas, un braceo exquisito, bueno de vicio. Pintó con su bella figura las lágrimas dolorosas de la seguiriya, parando el tiempo, desfigurándose sin estridencias, con empaque, arrebatándole a Undibé del cielo el talento infinito. Susana bailó jonda y muy femenina, flamencona como ninguna. Escribiendo con sus arañones los secretos del alivio. Bailó con rabia, estrujando sus tormentos. Incontestable, con rajo y poderosa.
El postiguillo de las alegrías en las manos de Ramón fue un cartucho de guirnaldas que después prosiguió regalando. Los aires lebrijanos entraron al pecho de Tañé, que los resolvió con matrícula para dejarlos salir. Manuel y Jesús se fajaron sobraos de compás. Como también lo estuvo Romero, que salpicó el escenario de espuma y lo regó con la sal, derrochándose zalamero, con gracia y picantería. Bailó sobre los mandamientos gaditanos, con los ojos y el gesto, desde el flequillo al tacón. Precisos fueron sus pies en la escobilla, contenido en los silencios, con age por Cádiz en la bulería.
Unas pataítas más pusieron el candao al estallío. Echaron los cerrojos. Recogieron sus oles, la incesante ovación y se fueron. David y Susana se coronaron de nuevo. Fue aquí en La Guarida.
Ficha artística
Recital de baile de David Romero y Susana Casas
XV Jerez Off Festival de La Guarida del Ángel
Jerez de la Frontera (Cádiz)
24 de febrero de 2026
Baile: David Romero y Susana Casas
Cante: Jesús Flores y Manuel Tañé
Guitarra: Ramón Amador
















































































