Todo viene descrito en el capítulo 11 del Génesis: los descendientes de Noé, el del famoso arca con una pareja de cada especie, decidieron construir una torre tan alta que llegara hasta el cielo. El Altísimo, ofendido por tanta soberbia, hizo que cada uno hablara una lengua distinta, impidiendo que la obra prosperara y dispersándolos por la Tierra. Todo esto ya lo saben ustedes, claro. Lo que quizá nadie les había dicho, y que tal vez el mismo Dios no sospechara, es que la Humanidad inventó un idioma con el que todos pudiéramos entendernos, un código universal que pudiera reunirnos.
Babel. Torre viva, la nueva obra del bailarín y coreógrafo sevillano David Coria que se ha ofrecido en el Festival de Jerez en formato de adelanto o work in progress, toma el mito bíblico como punto de partida. En la orilla del escenario, un elenco internacional comienza a hablar en distintas lenguas, inglés, español, japonés, ruso, italiano… Lo curioso es que no solo no parecen confundidos, sino que incluso se diría que se entienden perfectamente.
Ya sobre las tablas del Centro Social Blas Infante, empiezan a dibujar con sus cuerpos combinados formas imaginativas: una torre que acaba derivando en una figura escultórica (¿tal vez un paso procesional?), una escalera humana… Dan muy bien la sensación de construcción y laboriosidad, aunque muy pronto la voz de David Lagos va a irrumpir para recordarnos que Babilonia, donde se alzó aquel edificio, cayó por falta de cimientos.
«Hace mucho que el flamenco no es patrimonio exclusivo de los andaluces, ni siquiera de los españoles. Pero no siempre tenemos la suerte de ver un abanico de procedencias tan diverso, entendiéndose tan bien sobre un escenario. Porque aquel idioma universal es ese que no exige pasaportes ni diccionarios, ese esperanto que solo requiere ojos, oídos, corazón: el arte»

Las señas características de los montajes de Coria vuelven a estar aquí presentes: el insustituible cante de Lagos, más morentiano que nunca en la interpretación de los textos que el programa atribuye a Alberto Conejero; un baile muy físico, un marcado contenido alegórico y un intenso trabajo de equipo apuntan las coordenadas de un espectáculo en el que el sevillano se demora extensamente bailando en solitario por soleá con el poderío acostumbrado, al compás de los ritmos electrónicos de Alejandro Rojas-Marcos.
Sin embargo, la mayor parte de lo que vimos fue una coreografía grupal, con un cuerpo de baile muy compacto que, como sucede con el cante, encuentra en esa repetición ritual, en la letanía, su verdadera esencia. Así, la torre de Babel es solo una forma metafórica de hablar de lo que nos divide, de las fuerzas –no tan divinas como terrenales– que nos separan como comunidad. Como contrapartida, el sueño o, como es definido en el programa de mano, la utopía de la unión, materializada en la cohesión y la sincronía.
Hace mucho que el flamenco no es patrimonio exclusivo de los andaluces, ni siquiera de los españoles. Pero no siempre tenemos la suerte de ver un abanico de procedencias tan diverso, entendiéndose tan bien sobre un escenario. Porque aquel idioma universal del que hablaba al principio, como han adivinado ustedes, es ese que no exige pasaportes ni diccionarios, ese esperanto que solo requiere ojos, oídos, corazón: el arte.
Ficha artística
Babel (Work in progress), de Compañía David Coria
XXX Festival de Jerez
Centro Social Blas Infante de Jerez
2 de marzo de 2026
Idea original y dirección artística: David Coria
Dirección musical: David Lagos
Coreografía: David Coria y bailarines
Colaboración coreográfica: Miguel Ángel Heredia
Música original, piano preparado y clavicordio: Alejandro Rojas-Marcos
Baile: David Coria, Yardén Amir, Cristina Hall, Lucía La Bronce, Gia Medina, Federico Núñez, Kotoha Setoguchi, Polina Sofía
Cante: David Lagos






















































































