La Federación Provincial de Sevilla de Entidades Flamencas inauguró en la Peña Flamenca Mazaco de Coria del Río (Sevilla) su XXXIX Circuito Flamenco, que en esta edición rinde homenaje al insigne guitarrista y cantaor Manuel Molina. ¿Y quién mejor que su cuñada Angelita Montoya para celebrar la ocasión?
El presidente de Mazaco, Pepe Esquivel, dio la palabra a Concha Prieto, directiva de la Peña Flamenca de Tomares, presidenta de la Federación y de la Confederación de Peñas Flamencas de Andalucía, y primera mujer en ocupar este cargo que tan bien está llevando para gloria de la afición. Ella se encargó de abrir el acto glosando la figura de Manuel, presentando a los artistas y entregándole como deferencia el cartel enmarcado al hermano del homenajeado, Jesús Molina, presente entre el público.
Abrió Angelita por tientos tangos y las mecías de su gañote comenzaron a hacerme cosquillas. Jugueteó con los tiempos, parándose donde quiso, haciéndolo distinto. Nunca la he escuchao mal. Y aunque no se prodiga como cantaora larga, sí es extensa en las letras y en la entrega, porque no se guarda na y le bastan un puñao de cantes pa revolcarme de gusto. Eso es lo que hizo desde que despegó la comisura de los labios para el deleite del respetable, que la acurrucó con jaleos y oles en los momentos justos. Dura y bravía como rezaban sus letras, pero no amarga, sino dulce como el caramelo espetó su torrente cristalino de colores morenos.
Gitanería pura, de la casa de los Montoya, made in la sangre, Triana y El Tardón. Por allí se metió por tangos y Antonio Santiago ‘Ñoño’ la recogió en cada esquina del cante, seduciéndola con alzapúas de vértigo, bordoneos de campanas gordas y rasgueos recortaos que conjugaron con falsetones jondos, pulcros y bien acompasaos.
«Angelita Montoya volvió a liarla. Y todavía quedan sordos de oído y sensibilidad que no le echan la cuenta que deberían. Es una cantaora tremenda, que allí donde va la forma. Pero le dan menos plazas de las que merece»
De crujíos fue la seguiriya, sin depellejarse el gañote pero doliendo en el alma, desde el primer lamento oscuro debajo del puente, donde me parió mi mare y con el mantoncillo de mi hermana Lole me hizo pañales hasta el remate valiente del macho que pueden echarse al pecho en el vídeo de más abajo.
Por soleá ligó tercios de las variantes que le vienen bien su exquisito paladar, redundando en Utrera, en la que se queó un ratito con regusto y jinque. Valiente, con arrojo y trapío.
Tras entretenerse con la luna cascabelera, rizó por bulerías unas cuantas sentencias de Lole y Manuel, recordando letrillas que a todos nos estremecían. Ñoño tributó con su guitarra a la de Manué. ¡Cómo temblaba mi corazón, mare! Y Angelita, pa colofón, endiñó unos cuantos fandangazos a compás, unos con aires de El Gloria, otros de Caracol… abanderados por el cuplé de Amante de abril y mayo que bordó con sus hechuras gitanas.
Angelita Montoya volvió a liarla. Y todavía quedan sordos de oído y sensibilidad que no le echan la cuenta que deberían. Es una cantaora tremenda, que allí donde va la forma. Pero le dan menos plazas de las que merece. Yo, peregrino mientras detrás de sus quejíos, que me atrapan y dislocan.
Ficha artística
Recital de cante de Angelita Montoya
XXXIX Circuito Flamenco de la Federación de Sevilla de Entidades Flamencas
Homenaje a Manuel Molina
Peña Flamenca Mazaco, Coria del Río (Sevilla)
14 de marzo de 2026
Cante: Angelita Montoya
Guitarra: Antonio Santiago ‘Ñoño’
















































































