Es una gozada ver a una mujer guitarrista flamenca en solitario en un escenario, da igual que sea una peña o un gran teatro. Y si toca de bien para arriba aún más. La lorqueña Mercedes Luján anda posicionándose poco a poco en lugar destacado merced a su buen hacer y a su capacidad de demostrar que sin acoplarse ni dejar traslucir si pertenece a una escuela u otra, es capaz de sonar flamenca, moderna y a la vez clásica. Me gusta su mano derecha cuando hace rasgueos y le da empaque a la guitarra, a cualquiera de las dos que trajo al recital que hizo en la Peña La Platería (Granada) la noche del sábado 18 de abril.
Tiene una técnica depurada, no falla una nota, conoce el compás y se recrea en toques como la soleá con la que comenzó, en la que jugaba con los tiempos, con los contratiempos y los sincopados con facilidad pasmosa. Suena a soleá cuando tiene que sonar a soleá y así con el resto de toques. O sea, que no hay que esperar un minuto a ver qué está haciendo como pasa con otros guitarristas, que, aunque son de lo mejorcito que hay, cuesta entender un lenguaje tan avanzadamente moderno, lo que hace dispersarse la esencia del toque. En Mercedes, incluso cuando se vanguardiza, se mantiene esa prudencia y conocimiento de saber que lo que toca suena flamenco.
Así, por malagueñas sonó clásica y sin adornos excesivos, toque al cante para Isabel Rico por La Peñaranda, rondeña de Jacinto Almadén recordando en la letra a Rafael Romero y fandango de Frasquito Yerbabuena.
Mercedes fue desgranando buena parte de su único disco en el mercado encarando ahora unas bulerías modernas con falsetas que vislumbraban detalles de distintas escuelas geográficas y tocaoras sin definirse en una sola. Lo que eché en falta fue encontrar mas falsetas definidas, no en la bulería en concreto, que las hubo, sino en el resto de toques. Hubo multitud de ruedas de acordes, secuencias sonoras muy redondas en lo tonal pero faltas de contenido específico en las que pudiera demostrar más aún su capacidad creadora y la técnica que maneja.
«Es una gozada ver a una mujer guitarrista flamenca en solitario en un escenario, da igual que sea una peña o un gran teatro. Y si toca de bien para arriba, aún más. La lorqueña Mercedes Luján es capaz de sonar flamenca, moderna y a la vez clásica»

Me chirrió cuando comentó, antes de tocar por guajiras con un marcado acento del punto cubano, que investigó durante años a Pepe Marchena afirmando que se remontó a los años de 1920 cuando éste incorporó la guajira al flamenco. Le dolería al Mochuelo saberlo cuando ya en cilindro de cera a finales del siglo XIX la incorporó en su repertorio, o Manuel Escacena en 1908. No obstante, hizo un trémolo muy certero que dio paso a secuencias rítmicas más cerca de la canción que de la guajira, pero inyectando la esencia de esta música. Le acompañó con pandero Carmen Estévez y las palmas de Isabel Rico. Me volví a quedar con ganas de disfrutar de falsetas concretas que fueran más allá de la rueda de acordes y adornos.
A continuación tocó además la taranta que le dio el premio de la SGAE Paco de Lucía. Tiene una enorme virtud en la creatividad de las intros de todos sus toques, que debieran acabar en falsetas para conocer un sello, su personalidad y su capacidad de crear. La taranta tuvo el gusto del toque al baile, dócil y dulce a la vez, a la que inyectó rasgueos acertados en las recogidas. En esta exposición de motivos me gustó el sensible trémolo que hizo, aunque me pareció una taranta inacabada por basarse, de nuevo, en la rueda de acordes tonales.
Hizo un repertorio amplio y dinámico continuando por alegrías jugando con los tiempos y sonorizando como se toca ahora, muy al uso vanguardista. Posteriormente, Isabel Rico volvió cantar, en esta ocasión por fandangos de Santa Bárbara, en desuso según nos contó Mercedes, y detalles sonoros dedicados a Niño Miguel, el gran jefe del toque onubense.
Retomó el toque por bulerías con el tema Corazón de Dios, de aire renovado y moderno. La sorpresa me la llevé cuando tocó por tangos en tono de rondeña, 6ª y 3ª disminuida, original en la afinación, barroca, a la que se introdujo en el cante una versión personalizada de la seguiriya de Juanichi el Manijero por parte de Isabel. Los tangos, hay que decirlo, son una delicia a nivel compositivo, repleto de adornos y dibujos musicales encajados a la perfección en un continuo melódico.
Finalizando la velada volvieron las bulerías con estribillos pegadizos en la melodía del cante, aunque fueron muy breves. Y un fin de fiesta por bulerías, la cuarta. Demostró que le va el compás de doce tiempos y acompañar. Isabel se acordó de Camarón de la Isla con Al Alba, de la Plazuela, de Turronero, de Fernanda, del maestro de los Alcores Antonio Mairena y de La Macanita.
Ficha artística
Recital de guitarra de Mercedes Luján
Peña La Platería, Granada
18 de abril de 2026.
Guitarra: Mercedes Luján
Palmas: Isabel Rico, Carmen Estévez
Cante: Isabel Rico


















































































