Si vas cualquier día del año al Tabanco El Pasaje, en el corazón de Jerez, es muy probable encontrar tomando una cerveza en vaso de tubo al maestro Juan Parra (1945). A los doce años empezó a bailar gracias a su padre, que le regaló unas castañuelas que le había comprado en el refino de Mariquilla Piñero de la calle Empedrada. Y su propia madre se quedó sorprendida: “¿cómo le regalas eso al niño?”. No era muy normal entonces que los chiquillos tuvieran interés por un arte siempre de connotaciones degeneradas. Desde entonces no ha dejado de bailar y lleva más de cincuenta años impartiendo maestría en su estudio jerezano, aunque también ha recorrido países europeos como Bélgica, Suiza o Alemania con sus enseñanzas y actuaciones.
Es discreto: “Yo nunca me he dado valor a mí mismo, a mi baile, me he sentido inferior al resto y aún me cuesta reconocer lo que he conseguido”. Pero todo el que sabe quiénes son los más influyentes en estas lides del último medio siglo no puede dejar de mencionar a Juan. Actualmente sigue recibiendo en su escuela de calle Castellanos, en el barrio del Carmen, a numerosos “amigos y amigas” cada semana, más aún cuando llega el Festival de Jerez. “Vienen a recordar algún movimiento, alguna pataíta o coreografía, y yo estoy encantado porque estoy en mi casa y en vez de estar sentado en el sofá estoy bailando”, reconoce para ExpoFlamenco.
El sábado 7 de marzo recibe el reconocimiento de la Peña Flamenca Buena Gente dentro de la IV Fiesta de la Pataíta, actividad que vienen celebrando estos aficionados del barrio de San Mateo para cerrar el Festival a modo de fin de fiesta, aprovechando la ocasión para reconocer la trayectoria de algún ilustre personaje del baile. Angelita Gómez fue la primera en recibirlo, luego Ana María López y en la última edición se valoró la aportación de las Tatas de Tío José de Paula a la bulería corta de Jerez.
«Los jerezanos saben bailar muy bien, sin errores. Cuando se baila por bulerías se nota cuando está y cuando no está ese estilo jerezano. Y te lo digo yo que he tenido fama de elegante a la hora de bailar, no ese perfil de fuerza y raza en la bulería. Creo que hay que llegar a ese punto de improvisación que te da la experiencia para poder salirte de la coreografía en el momento justo. Ahí está el pellizquito»

Juan expresa que “me siento muy feliz por este reconocimiento”, añadiendo que “dicen que nadie se siente profeta en su tierra y yo, aunque no me siento profeta de nada, sí me siento muy querido”. A Madrid se fue como mozo de comedor, dejó sus datos en Amor de Dios y lo llamaron pronto. De ahí a Barcelona, luego giras por los países de Europa hasta volver a Jerez. “Aquí se vive muy bien y se baila de una manera muy especial”. ¿Cuál es el secreto entonces del baile de Jerez? “Yo creo que el pellizquito, porque saben bailar muy bien, sin errores, pero cuando se baila por bulerías se nota cuando está y cuando no está ese estilo jerezano. Y te lo digo yo que he tenido fama de elegante a la hora de bailar, no ese perfil de fuerza y raza en la bulería, pero creo que hay que llegar a ese punto de improvisación que te da la experiencia para poder salirte de la coreografía en el momento justo. Ahí está el pellizquito”, recalca.
Entre los alumnos más destacados de su academia rezan nombres como la propia Ana María López, en los primeros años, Chiqui de Jerez, Susana Chacón, Fernando Galán, Leonor Leal…, entre otros. “Yo siempre he asesorado a mis alumnos, les he dicho que tengan claro si lo que quieren es bailar una pataíta o unas sevillanas, o quieren ser profesionales. Si quieren dedicarse a esto tienen que salir de Jerez para seguir formándose, llegar al ballet, tocar todo tipo de técnicas y movimientos”.
La fiesta del sábado es de libre acceso, a partir de las diez y media de la noche, cuando el telón del Festival de Jerez haya bajado y despedido para siempre la XXX edición de la muestra, aventurando ya la fecha de la que será la trigésimo primera edición. Allí estarán muchos amigos de Juan. “A otros les coge trabajando, pero sé que irán muchos porque me lo están diciendo, como José Gálvez, Iván de la Manuela, Israel López, David de la Jeroma, María Peña y Sandra Rincón”. Todos ellos estarán llevando la fiesta para que se sume todo aquel que quiera. Acabando de hablar, otro de los habituales del Pasaje le dice: “Qué, Juan, otro homenaje”. Y el maestro responde: “¿Y no es mejor que me lo den en vida?”. Es la clave de todo esto, reconocer a quien tanto ha dado en el flamenco mientras está en plenas facultades para disfrutarlo. ♦
→ Juan Parra: «Cuando sales al escenario lo principal es cuidar la estampa»
















































































