A veces, uno más uno no son dos. A veces, la suma de cinco individualidades arroja como resultado más de cinco. Son las cosas del arte, que hace saltar las matemáticas por los aires. Como botón de muestra, tomemos el espectáculo Martinicos le di a mi cuerpo, que originalmente eran dos propuestas diferentes aunque complementarias, inspiradas en una exposición comisariada por el pensador francés Georges Didi-Huberman, y reunidas bajo el mismo título: una de los hermanos David y Alfredo Lagos, y otra de Leonor Leal con Proyecto Lorca. Ahora, en el marco del Festival de Jerez, se unen en un solo espectáculo tan redondo –nos permitimos adelantarlo– que no parece una adición.
Se abre el telón con todo el elenco en escena. Destacada, la jerezana Leonor Leal luce un vestido de aire oriental, aparentemente poco flamenco. Sus primeros movimientos, agitando un abanico en su mano para jugar con el humo en suspensión, recuerda a los gestos del tai-chi. Al instante, irrumpe la voz de David Lagos cantando la Danza de la muerte de Federico García Lorca –“No es extraño este sitio para la danza…”– mientras se le suma el resto de los músicos.
El montaje bebe de la celebérrima conferencia Teoría y juego del duende, expuesta por el genio de Fuentevaqueros en 1933, aunque es solo el punto de partida. A partir de él, hay toda una búsqueda que aúna poesía, cante, baile y música para explorar los territorios de la emoción, sin excluir las (tan controvertidas) emociones propias de la fiesta taurina como ceremonia de belleza y muerte. “Como el toro, he nacido para el luto», truena la voz de Lagos acordándose de Miguel Hernández, como más tarde se acordará de otro acreditado taurino como es José Bergamín.
No obstante, la dimensión musical del montaje no es menos interesante que la literaria. Destaca, por supuesto, la voz potente e impecable de Lagos, que el otro día –a propósito de su participación en lo nuevo de David Coria– califiqué sin dudarlo de morentiana, lo que no implica una merma de su personalidad. El legado de Enrique, en este caso su maestría a la hora de hacer navegar poemas sobre los esquemas rítmicos y armónicos del flamenco, es un tesoro que sería absurdo ignorar. Y el jerezano, desde luego, no lo hace.
«Toda una búsqueda que aúna poesía, cante, baile y música para explorar los territorios de la emoción, sin excluir las (tan controvertidas) emociones propias de la fiesta taurina como ceremonia de belleza y muerte. “Como el toro, he nacido para el luto», truena la voz de Lagos»
Luego tenemos la prolija creatividad del percusionista Antonio Moreno y los vientos de Juan Jiménez, que pasan todo el montaje enriqueciendo el conjunto con sonidos más o menos excéntricos, desde cascabeles y cencerros a un cuerno usado como instrumento aerófono. Pero no se trata de la mezcla de instrumentos por el simple capricho de mezclar, una fórmula que en flamenco parece ya casi agotada, sino de encontrar verdaderas sonoridades nuevas para una música secular.
En este aspecto jugó muy bien su papel Manuel Valencia, sustituto de Alfredo Lagos a las seis cuerdas. El guitarrista no necesita ninguna presentación en su tierra, pero me parece oportuno decir que es uno de los grandes acompañantes para el cante y baile del momento, siempre aportando detalles llenos de gusto y jondura.
Y qué decir de Leonor Leal, que también repetía después de una Gala del 30 aniversario del Festival de Jerez en la que brilló con luz propia, y volvió a hacerlo en esta ocasión con sus mejores cualidades: sobriedad, pulcritud, contención, dominio completo de su cuerpo, pero también una poderosa flamenquería cuando la ocasión lo merece.
Con todos estos mimbres, el espectáculo fue a más, con un maravilloso Romance de la Luna Luna –¿cómo es posible que Federico siga emocionando tanto, incluso en sus versos más trasegados?– superado incluso por la soleá, para terminar por tangos invocando esos martinicos del título, los duendes domésticos de la cultura sureña que a esas alturas ya debían de andar correteando como locos por todo el auditorio.
Ficha artística
Martinicos le di a mi cuerpo, de David Lagos y Leonor Leal con Proyecto Lorca
XXX Festival de Jerez
Centro Blas Infante de Jerez
6 de marzo de 2026
Cante: David Lagos
Baile: Leonor Leal
Saxo: Juan Jiménez (Proyecto Lorca)
Percusión: Antonio Moreno (Proyecto Lorca)
Guitarra: Manuel Valencia

















































































