La generación de los Carpio no cesa, sino que permanece y se extiende, con lo que no sólo se engrandece La Plazuela del jerezano barrio de San Miguel, sino que se enaltece con un apellido vinculado a la saga de quienes han dejado una huella por la profundidad de su significado.
Me refiero a José Montoya Carpio, alias Berenjeno, que hereda el remoquete de su abuelo, Alfonso Carpio, apodado El Berenjeno, y que, tras garantizar su ascensión desde que en junio de 2019 lograra en la Fundación Cristina Heeren el primer premio del Concurso Talento Flamenco Naranjito de Triana, se ha mostrado con Lealtad –así se llama su ópera prima–, ante los suyos, en el Festival de Jerez.
Lo que antecede justifica, pues, el apoteósico final por bulerías, pero también el título del disco presentado, relacionado, obviamente, con la responsabilidad y la honestidad debida a sus predecesores, conceptos que juegan un papel crucial en la promoción cantaora jerezana, al menos en las que fomentan un ambiente de respeto, tal que Berenjeno, que reconoce y valora las vivencias como motor para impulsar su carrera, lo que no significa que todos tengan el mismo desarrollo madurativo.
Verbigracia. Sus tientos de Cádiz y Jerez resuenen en las interacciones familiares, por más que la inquietud del estreno no forjara vínculos fuertes y duraderos. El taranto y la cartagenera de El Rojo el Alpargatero son un faro de esperanza para la memoria de Rafael de Paula, pero las conexiones han de ser significativas y genuinas. Y le añadimos las cantiñas, por las que cruza la memoria de Juan el Torta, con las variantes que dejaron en Berenjeno un impacto en su formación.
Es, igualmente, la Lealtad el aceite que mantiene en movimiento el motor de su propuesta, como en la soleá de Alcalá, pero el desarrollo tan pausado le hizo no pasar de la Venta Platilla. Y la prueba de los ecos ancestrales la puso de manifiesto en La Plazuela por bulerías, sin duda el cante donde cabalmente quedaron entrelazados intrínsecamente los matices deseados, continuando con la seguiriya y la cabal, en las que evidenció que esa fidelidad no es una carga, no es la mochila pesada para hacer el camino, sino que es la confianza para pisar terreno firme.
Claro que donde Berenjeno recogió las semillas del entorno familiar fue en el fin de fiesta por bulerías, honor que dedicó a quienes están en la gloria del cielo a través de El Tolo, que sonó gitano para lastimar; El Mijita, que estuvo soberbio; David Carpio, que tuvo el gran gesto de dedicarle su cante a su primo Juanillorro; Manuela Carpio, que se erigió en la reina incontestable de la propuesta, y Aoño, que cantó para el baile de Berenjeno.
«En esta comparecencia en el Festival de Jerez, el cantaor de La Plazuela ha sido leal, congruente con lo que tiene como herencia, en absoluta consonancia con su lugar de procedencia. Fidelidad y compromiso con los Carpio, el legítimo adeudo familiar»
Había quedado constancia, pues, que la Lealtad no ha de ser ciega, sino que ha de implicar un compromiso, como manifestó la familia citada de los Carpio, que puso a prueba cómo los discursos expresivos pueden evolucionar con aquellos otros valores de los descendientes que contribuyan al crecimiento profesional.
La Lealtad la había alimentado Berenjeno, pues, desde la identificación, y la ejerció con las bulerías de los suyos, en las que el crítico no encontró dudas ni cuestionamientos. Aquí es donde se forjan los verdaderos lazos con el ayer para sobrevivir en el presente, donde se encuentra el fuego que purifica el oro sonoro y donde en lugar de ver los desafíos como obstáculos, el cantaor protagonista los afronta como oportunidades para fortalecer su relación con la familia.
Berenjeno dio, sin duda, un valor fundamental a cuanto permea los aspectos de su lozana vida parental, y le ayuda a construir relaciones significativas, pero, sobre todo, a crear un entorno de confianza sin obviar todos aquellos recursos que requieren esfuerzo y reflexión a fin de avivar el crecimiento.
Ese es el compromiso del joven jerezano, seguir siendo fiel a su esencia fortaleciendo los lazos familiares, actuando con honestidad y transparencia, pero también quedando comprometido con la perseverancia, la responsabilidad, el respeto y la prudencia de lo que representa, tenidas éstas como las mayores virtudes del ser cantaor.
Pero el valor que le lleva a todas esas virtudes es la Lealtad, que es la que le impulsa a tener conciencia de lo que canta, el corresponder a una obligación que otros llamamos fidelidad, que es algo así como defender que creemos en quienes nos hicieron creer.
En esta comparecencia en el Festival de Jerez, el cantaor de La Plazuela ha sido, por consiguiente, leal, congruente con lo que tiene como herencia, en absoluta consonancia con su lugar de procedencia. Actuar de modo adverso sería como devaluarse y desconfiar de sí mismo, cuando el camino correcto es aprender de las debilidades para así evitarlas, y mantener y enriquecer la confianza en sí mismo como cantaor leal a sus referentes familiares. En definitiva, fidelidad y compromiso con los Carpio, el legítimo adeudo familiar.
Ficha artística
Presentación del disco Lealtad, José El Berenjeno
XXX Festival de Jerez
Sala Compañía
5 de marzo de 2026
Cante: José Montoya alias El Berenjeno
Guitarras: Manuel Heredia y Luis Moneo
Coros y palmas: Javi Peña y Naim Real
Palmas : Juan Diego Valencia y Manuel de Cantarote
Percusión: Alex Fernández

















































































