Esa curiosa frase me la soltó Anzonini del Puerto el viejo hace más de cincuenta años estando un día de cervezas y altramuces en la Tertulia Cultural Flamenca El Gallo de Morón de la Frontera. Un poco de resaca ambientaba el día siguiente del noveno Festival del Gazpacho Andaluz aquel año, uno de los primeros eventos de este tipo dedicado al flamenco, y que este año alcanza su LIX (59ª) edición.
Este Anzonini, criado en la histórica localidad de El Puerto de Santa María, siempre pronunciando barbaridades filosóficas como buen andaluz. He escrito mucho acerca del flamenco festero. No es una versión cómica del baile flamenco, aunque también hay de eso sin duda. Ese mismo baile “lite” se busca a menudo en las crueles oscuridades de la vida cuando canta Cañeta de Málaga por ejemplo: Te casaste con aquel viejo por las moneas, ahora se acaban las moneas y el viejo se quea. Todo un guion de novela hecho festero por bulerías, sin perder el sentido de la tragedia.
Cuando se une al intérprete festero un cuadro, el aire toma un color chisposo, dulce y rancio a la vez. La técnica de la ejecución asume un segundo plano… o un tercero. El buen festero es pura inspiración y descubrimiento. Parpadea y se te escapa.
«¿Quién no ha visto aquella forma del bueno de Manuel Parrilla? A la primera no se acaba de entender. Sin colocación, ni taconeo, ni vueltas, ni farruquismo… Las palabras de Anzonini de aquel día “van a misa”, y no echas de menos la aparente superficialidad de algunas grandes figuras»

Un guitarrista amigo mío habla de la genialidad de lo que llama el ”no-baile” de Manuel Parrilla (Jerez de la Frontera, 1945-2009). ¿Quién no ha visto aquella forma del bueno de Manuel? A la primera no se acaba de entender. Sin colocación, ni taconeo, ni vueltas, ni farruquismo… Las palabras de Anzonini de aquel día “van a misa”, y no echas de menos la aparente superficialidad de algunas grandes figuras.
El bailaor Israel Galván es de los que ha modificado la hoja de ruta del baile flamenco, o más bien está en proceso permanente de hacerlo. Uno de los elementos que influyeron en él fue la danza japonesa buto, basada, según leo, en la vida, la muerte, la universalidad y la improvisación. Su espontaneidad no admite coreografías.
Un festero maestro al que he mencionado relativamente poco en artículos anteriores es Francisco Cortés Escudero, el muy admirado Paco Valdepeñas. Nació en Jaén en 1922, y fue criado en Valdepeñas (Ciudad Real) falleciendo a los 78 años. Pudo haber sido cantaor, pero su trabajo de vendedor ambulante habilitó una carrera lucrativa de festero repartida entre peñas, tablaos, ferias y fiestas particulares donde siempre fue muy solicitado gracias a su elegancia flamenca. Si no lo conoces, búscalo en vídeos on-line, o en la grabación Potaje Gitano de Utrera 1968 donde se aprecia su cálida voz flamenca, y su dominio del arte festero.
¿Y qué hay de la mujer festera? Es todo un animal distinto, cada equipo tiene su repertorio de movimientos. Si el hombre juega a posturas de torero, una mujer festera puede hacer como si llevara un bebé, o el popular número de La coreana (Isabel Expósito) que se encuentra en un autobús lleno de hombres, o sin pantomima, Cañeta de Málaga, Aurora Vargas, Lola Flores y muchas más… Pero esto lo dejamos para otro día. ♦



















































































