Jerez ya parece que se está perfumando, maquillando, poniéndose las botas de bailar. La calle Larga luce desde sus farolas los carteles de esta edición del Festival de Jerez, un número nada desdeñable como es el trigésimo aniversario. La obra es de Daniel Diosdado un año más y ya lleva diez consecutivos diseñándolo. Los bares, restaurantes, sobre todo los tabancos del centro, las tiendas de trajes de flamencas, flores o mantones engalanan sus escaparates para recibir la visita de miles de personas durante dos semanas: del 20 de febrero al 7 de marzo.
El viernes será la apertura, noche en la que los aledaños del Teatro Villamarta parecerá la gran fiesta de la vida, del rencuentro y el compás. En el Tabanco El Pasaje se abrazarán culturas en torno a una copa de vino a granel, en el Bar La Manzanilla se oirán los brindis de catavinos amontillados, la cola para acceder al coliseo se llenarán de saludos y cursillistas y maestros volverán a darse la mano. Dentro estará Manuela Carpio implorando al Señor la fuerza para bailar: “Aunque son muchas horas de trabajo las que llevo a mis espaldas para esta función, quiero ese día llegar fuerte y con más ganas que nunca”, comenta para este medio.
«Estoy muy emocionada. No he sido nunca tan ambiciosa, pero abrir el Festival de mi tierra es algo que no podría haber imaginado. Esto es una fiesta que quiero celebrar como si estuviéramos en familia, porque en realidad así lo siento»

Presentará a las ocho y media de la tarde su última creación, Raíces del alma, con un plantel que “no es fácil unirlos a todos”, reconoce. “He querido contar con los míos, con los que me siento feliz en el escenario y me hacen sentir. No me gusta tener en un espectáculo a artistas que no se sientan cómodos, todo lo contrario. Llegan a los ensayos y les pregunto cómo están, si se sienten bien o no con lo que estamos haciendo. Esto es algo mío pero ellos tienen que sentirlo igual”, comenta.
Voces habituales en sus últimas propuestas no faltarán como las de Enrique El Extremeño, Miguel Lavi y Tañé, contando además con unos invitados de honor como La Macanita, José Valencia, Angelita Montoya, Anabel Valencia, El Tolo y El Barullo. “Esto no se ha visto junto nunca y estoy segura de que va a haber momentos apoteósicos”, reconoce Manuela. Esta vez contará también con un cuerpo de baile integrado por Saray García y Rocío Marín, de la escuela jerezana, y Susana Casas, “la elegancia sevillana”, además de bailaores por bulerías de la talla de Diego de la Margara, Luisa la Regiles y Juanillorro Jr., “que se está haciendo ya un hombrecito”.
Las guitarras serán las de Juan Requena, “con esa musicalidad tan bonita que me hace falta para bailar” y la de José Gálvez, que “más gitano no se puede tocar”, a las palmas y al compás estarán Torombo, Oruco, Israel de Juanillorro e Iván de la Manuela. “Estoy muy emocionada, no he sido nunca tan ambiciosa pero abrir el Festival de mi tierra es algo que no podría haber imaginado hace unos años. Esto es una fiesta que quiero celebrar como si estuviéramos en familia porque en realidad así lo siento. Mi tía Ángeles, que tengo que mencionarla en el vestuario, que tantas horas le está echando para que todo sea un éxito”, lo cuenta emocionada. Agradece a todos los que la apoyan en este espectáculo, como a IFI Jerez, encargada de la producción del mismo.
















































































