«Un momentito de Manuel Moneo al cante vale más que mil años de entendimiento». Sentencia esta que alguna vez pronunció El Torta naquerando flores de su hermano. Nos la confesó El Barullo ya en la barra del bar, después del revolcón de cante que endiñó sobre el entarimao paraeño. Y es que adora a su opá, a su mujé y a sus niños, además de a Undibé por encima de to. Le gusta el cante más que el comé. Y se come el cante.
No conozco un gitano como él, que se parta las costillas en el envite de un quejío y se recomponga embistiendo con trapío las veces que pida el tercio o que empuje la sangre a la boca sin apuñalarte dos veces por el mismo sitio. Cuando la gitanería se ha mamao en tantas borracheras de arte, sin escuadra ni cartabón, los azotes morenos brotan sin pensarlo, crujiendo los huesos del respetable, magullando las carnes de la afición.
Eso fue lo que hizo el jerezano. Cantar por derecho. No requirió ocho o diez palos pa desbaratarnos el sentío. El que necesita hora y media pa arañar no tiene los veinte reales del duro. El Barullo es rico. Le sobran reaños pa estrujar el izquierdo en dos o tres letras y uno ya pue irse contento al catre. No hay más. El flamenco es esto. Bueno, esto y lo que formó luego en el bar, donde dio a gusto tres recitales más entre los amigos cantando como a nadie le importa. Hoy sobraría hasta la crítica. ¿Pa qué? Ante semejante cantaó uno no sabe na. Y lo que sepa, se olvía.
«Eso fue lo que hizo El Barullo. Cantar por derecho. No requirió ocho o diez palos pa desbaratarnos el sentío. El que necesita hora y media pa arañar no tiene los veinte reales del duro. El Barullo es rico. Le sobran reaños pa estrujar el izquierdo en dos o tres letras y uno ya pue irse contento al catre. No hay más. El flamenco es esto»
A las palmas le dieron compás Salao y El Aoño. Domingo Rubichi lo acompañó a la guitarra como él solo sabe, meciendo los aires de Jerez, recogiendo los cierres donde son, pegando pellizquitos con falsetones de enjundia y defendiendo el menos es más de una guitarra sencilla pero jonda como el abismo. Sustituyó al amigo Miguel Salado, que sigue su pelea con el bicho. Su ausencia ya dejó compungío a Moneo, que lo recordó emocionao pidiendo pa él un aplauso antes de empezá.
El taranto de Manuel Torre sonó en la nuez de El Barullo recortaíto y bien dicho. El segundo pa Almería y el remate valiente tiznao de cuerpo entero por Cartagenera conformaron el primer toro, lidiao con soltura. La soleá rebosó de sabor y la espetó con empaque, a gañafones. Dolió con jinque en la seguiriya, que la abrió a bocajarro sin templarse porque eran grandes mis penas. Como las que lloró en la de Tío José o en el macho donde echó las higaíllas de sus centros. Una tanda de fandangazos me dejó ya tiritando, sin remedos al Pinto o Agujetas. Y por bulerías se acordó de su tío El Torta y de toa su estirpe. Y ya está.
Señoras y señores oidores. Manuel Moneo El Barullo no tiene sombra. Lo da to hasta doler. Se vacía ca vez que se sube a los maderos. Y abajo también con quien le da la gana. En Paradas se sintió mejor que en brazos y allí se dejó el pellejo y el alma. Manuel Moneo El Barullo no es un cantaó más, no es un cantaó cualquiera. Es el cantaó.
Ficha artística
Recital de Manuel Moneo El Barullo
XXXVI Semana Cultural de Actividades Flamencas de Paradas
La Comarcal, sede de la Peña Flamenca Miguel Vargas, Paradas, Sevilla
12 de abril de 2026
Cante: Manuel Moneo El Barullo
Guitarra: Domingo Rubichi
Palmas: Salao y El Aoño




















































































